Alejandro Martinelli informó que el complejo de rehabilitación acuática podría completar su primera etapa entre enero y febrero si el tiempo acompaña. El proyecto incluye accesibilidad y nuevas instalaciones, mientras la institución afronta demoras en los pagos de obras sociales y mayores gastos de funcionamiento.
El Instituto de Rehabilitación e Integración del Discapacitado (IRID), de Rivadavia, continúa con la construcción de su futuro espacio de rehabilitación acuática. Durante una entrevista en HOLA GENTE, su administrador general, Alejandro Martinelli, explicó que la obra contempla dos piletas y un edificio especialmente acondicionado, con sanitarios, vestuarios y elementos para favorecer el acceso de personas con dificultades de movilidad.
Según detalló, los trabajos se encuentran en ejecución y la expectativa es que la empresa constructora pueda concluir la primera etapa durante enero o febrero, siempre que las condiciones meteorológicas y el desarrollo de la obra lo permitan. Evitó presentar esa previsión como una fecha de inauguración definitiva y señaló que quedan inversiones vinculadas con equipamiento y puesta en funcionamiento.
El proyecto fue pensado para ampliar las posibilidades de rehabilitación en Rivadavia, no solamente para los niños y jóvenes que ya asisten diariamente a IRID. Martinelli aclaró que el objetivo es brindar servicios a personas de distintas edades que requieran tratamientos acuáticos, bajo los criterios profesionales y de funcionamiento que se establezcan cuando el centro esté operativo.
La primera etapa comprende dos piletas climatizadas y sus dependencias. El responsable de la institución explicó que el sistema de tratamiento del agua previsto contempla ozono y que el diseño incorporará una grúa o brazo de transferencia para facilitar el ingreso y la salida de personas con movilidad reducida. Esta última pieza se trabaja con la colaboración de instituciones educativas técnicas de la zona Este, entre ellas escuelas de Santa María y Junín.
El vínculo con las escuelas tiene un valor adicional: permite que docentes y estudiantes apliquen lo aprendido en un desafío real de accesibilidad. IRID, a su vez, aporta materiales y acompaña el desarrollo del equipamiento. Martinelli mencionó también un convenio con INSUTEC para avanzar en soluciones de energía renovable, especialmente paneles solares, aunque advirtió que los materiales necesarios representan gastos que la institución debe afrontar.
La inversión constituye uno de los mayores desafíos. Martinelli recordó que la Municipalidad de Rivadavia otorgó un aporte de 200 millones de pesos para impulsar las piletas, pero señaló que la estimación actual del conjunto de la obra se ubica alrededor de los 400 millones. De mantenerse esa diferencia, IRID deberá obtener nuevas contribuciones o financiar una parte considerable con recursos propios. Esas cifras corresponden a las estimaciones comunicadas por el entrevistado.
La institución proyecta luego una segunda etapa con gimnasios de rehabilitación y consultorios vinculados con especialidades como kinesiología, fisiatría, traumatología y neurología. También se considera un espacio de atención al público donde participantes del Centro Educativo Terapéutico puedan ofrecer elaboraciones de los talleres de cocina. La propuesta busca unir rehabilitación, aprendizaje y oportunidades de interacción social.
Martinelli describió el alcance actual de IRID. Mencionó aproximadamente 140 personas atendidas en Rivadavia, entre rehabilitación y Centro Educativo Terapéutico, y cerca de 100 en la sede de San José. Señaló que ambas dependen de una administración común y que la prioridad inmediata es consolidar el centro acuático antes de evaluar nuevas expansiones geográficas.
Además de las obras, IRID participa en actividades de formación docente mediante acuerdos con la Dirección General de Escuelas. El administrador indicó que se vienen desarrollando capacitaciones relacionadas con la discapacidad y la inclusión, una tarea que considera importante para mejorar la respuesta educativa y sensibilizar a quienes trabajan con estudiantes de diferentes necesidades.
La conversación giró después hacia el sostenimiento económico de los servicios. Martinelli aseguró que distintas obras sociales demoran varios meses en pagar las prestaciones y que, en casos excepcionales, IRID acumula cuentas pendientes durante períodos todavía más extensos. Según explicó, la entidad mantiene las atenciones incluso cuando el cobro no llega, mientras debe abonar salarios y honorarios a su equipo de trabajo.
En ese marco, mencionó una dotación de alrededor de cien personas entre profesionales, administrativos y otros trabajadores. Afirmó que, pese a las dificultades, la institución procura mantener al día sus compromisos laborales, aportes e impuestos, y administrar reservas para continuar funcionando.
El aporte municipal para atender a personas sin cobertura fue otro punto del diálogo. Martinelli explicó que el convenio comenzó con un grupo de niños que no podía acceder a determinadas prestaciones y que el Municipio cubre parte de esos tratamientos mediante una ayuda anual. Se refirió a un monto de unos 83 millones de pesos para el período, aunque aclaró que esa suma es fija y no se actualiza automáticamente con el incremento de los aranceles y honorarios profesionales.
Según su explicación, la contribución no representa un ingreso libre para la institución, sino un apoyo dirigido a la atención de personas que de otra manera quedarían sin cobertura. Cuando los costos aumentan durante el año, la proporción que debe absorber IRID también crece. El administrador insistió en esa distinción ante interpretaciones públicas sobre el destino de los fondos.
Entre las necesidades de personal señaló la dificultad para incorporar fonoaudiólogos, una especialidad con demanda sostenida. A pesar de los obstáculos, aseguró que el objetivo es preservar los tratamientos existentes y continuar ampliando las oportunidades de rehabilitación y autonomía.
La obra de las piletas simboliza ese proyecto a largo plazo. Para Martinelli, terminar la construcción será un paso muy importante, pero no el final del esfuerzo: después habrá que equipar el complejo, sostener los gastos de climatización y garantizar los profesionales necesarios. La combinación de aportes públicos, recursos institucionales y colaboración educativa aparece como una de las claves para que el nuevo servicio llegue a quienes lo necesitan.





































