MERCAU ANALIZÓ LA PÉRDIDA DE EMPLEO Y EL DETERIORO DEL CONSUMO EN MENDOZA

El economista Raúl Mercau describió un escenario de retroceso laboral, dificultades para la industria y menor capacidad de compra de los hogares. Explicó que las cifras provenientes de distintos relevamientos no deben confundirse y planteó sus reparos al rumbo económico.
El empleo y el bolsillo de las familias fueron los dos ejes de un análisis económico que puso el foco en Mendoza. Raúl Mercau, economista, docente universitario y exministro provincial de Producción, participó de ANTES DE VER EL SOL y expuso su lectura de los indicadores laborales, el consumo y la actividad productiva.

Durante la entrevista señaló que la provincia atraviesa un período de reducción de puestos de trabajo registrados. Mencionó una pérdida del orden de doce mil empleos, según los registros que tomó como referencia, y relacionó ese comportamiento con las dificultades de diversos sectores de la economía mendocina. Aclaró, en su análisis, que el deterioro no afecta de manera uniforme a todas las actividades.

Uno de los puntos centrales fue la diferencia entre las fuentes estadísticas. Mercau también se refirió a una cifra de 10.739 empleos relacionada con el relevamiento de la Encuesta Permanente de Hogares en el Gran Mendoza. Se trata de mediciones con alcances distintos: una referencia al trabajo registrado y otra a un estudio de hogares de un aglomerado urbano. Por esa razón, no corresponde sumarlas ni presentarlas como si fueran dos pérdidas independientes del mismo universo.

El entrevistado citó asimismo una tasa de desocupación de 8,2 %, que utilizó para caracterizar el problema laboral. Las cifras fueron expresadas por Mercau durante la conversación y deben leerse como parte de su exposición, con sus respectivos períodos y coberturas estadísticas. En la transcripción no se individualiza de forma completa cada cuadro de origen.

En su desagregación sectorial, el economista estimó que la industria y las actividades agropecuarias concentraban aproximadamente seis mil puestos perdidos, mientras que el comercio rondaba otros 1.300. Sobre esta última actividad señaló un efecto que puede apreciarse en la vida diaria: cuando los hogares reducen compras, los negocios facturan menos y disminuyen sus posibilidades de sostener personal o contratar nuevos trabajadores.

Mercau planteó que el consumo no depende únicamente de la evolución de los precios. Importa, sobre todo, cuánto ingreso queda disponible después de afrontar alimentos, servicios y otros gastos fijos. Si el salario o la jubilación no acompañan el costo de vida, las familias postergan consumos, reorganizan sus prioridades y restringen actividades que antes eran habituales. Ese cambio, argumentó, repercute luego en la producción y en el empleo.

La entrevista también abordó el debate sobre la inflación. El economista reconoció la importancia de las mediciones oficiales del INDEC, pero cuestionó que la estructura de ponderaciones utilizada refleje de manera suficiente los consumos actuales. Fue una observación metodológica y una opinión del entrevistado; no equivale a demostrar que los valores publicados sean falsos. Mercau insistió en que una baja de la inflación mensual no significa, por sí sola, que los precios retrocedan o que el ingreso perdido se recupere.

Al proyectar los meses siguientes, se mostró preocupado por la debilidad de la demanda y por la capacidad de las empresas de absorber costos. También habló del contexto político nacional y de cómo las expectativas pueden influir sobre decisiones de inversión y contratación. En esa parte de la charla formuló pronósticos y valoraciones propias, que no deben confundirse con resultados ya ocurridos.
El exfuncionario señaló que el debate económico provincial requiere mirar más allá de una única variable. Propuso atender la relación entre empleo, salarios, producción local, comercio y confianza. Sostuvo que las economías regionales tienen particularidades que pueden quedar ocultas cuando el análisis se limita a promedios nacionales.

La conversación dejó planteada una preocupación concreta: detrás de cada variación estadística hay trabajadores y familias que reorganizan sus proyectos. Para Mercau, la recuperación del empleo y del poder adquisitivo es indispensable para que una mejora macroeconómica llegue efectivamente a la vida cotidiana. Sus estimaciones aportan una lectura del momento, aunque la publicación de cifras definitivas debe acompañarse de la fuente y del período exactos de medición.

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