Instituciones de salud, educación y organizaciones de la zona Este se preparan para una nueva jornada abierta en el Paseo del Lago de Rivadavia. La propuesta busca sacar la salud mental de los espacios cerrados, hablar de prevención del suicidio, generar redes y ofrecer a la comunidad información sobre dónde pedir ayuda.
Hablar, encontrarse y saber que existen lugares donde pedir ayuda son algunos de los ejes de una nueva jornada de salud mental que se realizará en Rivadavia.
La actividad fue presentada en Hola Gente por integrantes de la organización y estudiantes vinculados a la Universidad de Congreso.
La propuesta surgió como continuidad de un trabajo que comenzó durante 2025 a partir de la articulación entre el Colegio Profesional de Psicólogos y Psicólogas y distintas instituciones de salud, cultura y educación de la zona Este.
Para esta edición, uno de los temas prioritarios será la prevención del suicidio.
Durante la entrevista se destacó la necesidad de abordar la problemática de manera comunitaria y sin estigmas, promoviendo espacios donde las personas puedan hablar y reconocer redes de apoyo.
La jornada quedó anunciada para el viernes 9 de octubre, de 10:00 a 17:00, en el Paseo del Lago de Rivadavia, en la zona de Brandsen y Ruta 62.
La elección de la fecha se relaciona con el Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora el 10 de octubre.
La actividad tendrá formato de kermés y combinará información con expresiones artísticas, juegos y propuestas participativas.
Está prevista la presencia de instituciones vinculadas a niñez y adolescencia, centros de atención de la zona Este, establecimientos educativos, estudiantes universitarios y otras organizaciones.
También se mencionaron murales, stands informativos, coros y distintas intervenciones.
La convocatoria está destinada a personas de todas las edades.
Quienes asistan podrán colaborar voluntariamente con alimentos no perecederos, que serán destinados a Red Puentes.
Uno de los mensajes centrales planteados durante la entrevista fue que pedir ayuda no debe ser interpretado como una debilidad.
Cuando una persona atraviesa una situación de sufrimiento intenso, hablar con alguien de confianza, acercarse a un servicio profesional o recurrir a una institución puede convertirse en un paso fundamental.
Entre los recursos mencionados durante la conversación se señaló la línea 148, opción 0, además de las guardias de salud mental y los servicios disponibles en hospitales y centros de salud de la región.
Los participantes también hablaron de la necesidad de fortalecer el trabajo posterior a una muerte por suicidio, conocido dentro del campo profesional como posvención.
Señalaron que acompañar a familiares, amigos, compañeros e instituciones afectadas resulta parte de una estrategia más amplia de prevención.
En ese sentido se planteó la importancia de avanzar en la conformación de un equipo específico para la zona Este.
La participación de estudiantes universitarios incorpora además proyectos propios.
Entre ellos se mencionaron propuestas orientadas a la inclusión a través del arte y otras destinadas a trabajar vínculos, violencias, discriminación y modelos de masculinidad.
La idea es que la salud mental pueda abordarse desde diferentes dimensiones y no únicamente cuando aparece una crisis.
Una de las expresiones elegidas para sintetizar la jornada fue “Nadie se salva solo”.
La frase resume el eje comunitario de la convocatoria: crear redes, acompañar y hacer visible que pedir ayuda es posible.
La kermés busca precisamente eso.
No convertir la salud mental en una conversación lejana, sino llevarla a un espacio público y cotidiano donde jóvenes, familias, profesionales, docentes e instituciones puedan encontrarse.





































