Natalia Sosa explicó el alcance de las actividades solidarias del club, la entrega de sillas de ruedas en la zona Este y el ciclo de encuentros abiertos para abordar consumos problemáticos y salud mental.
Rotary San Martín busca sumar a la comunidad en proyectos solidarios y en espacios de conversación sobre situaciones que afectan a personas de distintas edades. Natalia Sosa, integrante de la institución y responsable del área de imagen pública, detalló en SIN FILTRO cómo se organizan estas iniciativas y presentó un encuentro dedicado a los consumos problemáticos.
Sosa definió a Rotary como una red que reúne voluntades y conecta personas, entidades y empresas para concretar acciones sostenidas. Explicó que sus integrantes no trabajan únicamente con donaciones: también ofrecen colaboración organizativa, contactos, espacios, difusión y acompañamiento para que otros proyectos puedan realizarse.
Como ejemplo, recordó una tarea conjunta vinculada con la distribución de sillas de ruedas. Según su relato, una organización religiosa gestionó el ingreso de un cargamento de aproximadamente setecientas unidades y unas trescientas se canalizaron con participación rotaria hacia localidades de la zona Este y otros puntos de Mendoza. La entrevistada contó que el club aportó espacio de almacenamiento y colaboró para reducir costos de logística, con entregas concretadas en mayo. También mencionó el trabajo con un banco ortopédico de la región.
La charla tomó luego como eje el ciclo que el club impulsa para conversar sobre consumos problemáticos. Sosa distinguió esos consumos de la adicción, sin presentarse como especialista clínica. Sostuvo que algunas conductas pueden comenzar como búsquedas de satisfacción inmediata o formas de afrontar malestares personales, y puso como ejemplos el uso del celular, los juegos y otras prácticas cotidianas.
En ese tramo, varios participantes del programa compartieron experiencias y preguntas sobre el uso prolongado de pantallas, la dificultad para dejar un teléfono y los hábitos adquiridos durante la pandemia. Esas intervenciones pertenecieron al equipo del programa, no a declaraciones profesionales de Sosa. La integrante de Rotary, por su parte, remarcó que una evaluación diagnóstica requiere intervención de psicólogos, psiquiatras u otros profesionales competentes.
Sosa también compartió una experiencia personal de ataques de pánico al hablar sobre las exigencias emocionales, el estrés y el deseo de mantener todo bajo control. Su testimonio fue presentado como vivencia propia y no como explicación médica general sobre las causas de estos episodios.
El encuentro anunciado tenía como disertante a Cristian Fermín y estaba previsto para las 19, con entrada libre y gratuita, en la sede de Rotary San Martín, calle Pasteur 162, cerca de Plaza Italia. En la grabación se lo identifica como una actividad de «hoy», pero el documento no consigna la fecha de realización de la entrevista. Por eso, ese horario se recupera como parte del anuncio original y no como una convocatoria vigente.
La invitada adelantó que el objetivo es dar continuidad a las charlas, convocando a profesionales de la salud mental y escuchando las necesidades de jóvenes y escuelas. Los conductores trasladaron consultas del público sobre autolesiones adolescentes y educación sexual. Sosa indicó que son asuntos que podrían incorporarse a futuros encuentros, de acuerdo con los profesionales convocados y las inquietudes que reciban.
También repasó la estructura de Rotary como organización internacional, con clubes y equipos dedicados a tareas diferentes, desde la incorporación de socios hasta las comunicaciones y la capacitación. Mencionó el trabajo relacionado con la prevención de la poliomielitis, la protección ambiental, la salud y otras iniciativas sociales. En San Martín, explicó, esos grandes objetivos se traducen en proyectos cercanos a los problemas de cada localidad.
En cuanto a su recorrido, Sosa relató que se vinculó con Rotary a través de prácticas profesionalizantes y terminó integrándose al equipo de comunicación. Destacó que el voluntariado le permitió conocer acciones en barrios, festejos comunitarios y articulaciones con otros grupos. Para ella, ver el efecto de una ayuda concreta sobre una familia explica el sentido de participar.
Finalmente, invitó a instituciones educativas y vecinos a comunicarse con el club mediante sus redes, identificadas durante la entrevista como Rotary San Martín. El llamado no se limitó a quienes atraviesan un consumo problemático: también buscó a quienes desean informarse, escuchar a otros o contribuir a la organización de futuras actividades.





































