La nutricionista Pilar Morales explicó que una alimentación vegetariana puede ser completa en distintas etapas de la vida si está bien planificada, pero advirtió sobre transiciones bruscas, exceso de ultraprocesados y falta de variedad.
Cada vez más personas deciden reducir o eliminar alimentos de origen animal, pero dar ese paso sin planificación puede terminar en una dieta poco variada y con deficiencias. La licenciada en Nutrición Pilar Morales explicó en Mañanas de Ciudad cuáles son los principales errores que aparecen al iniciar una alimentación vegetariana y por qué el cambio requiere información y seguimiento.
Morales comenzó diferenciando los distintos tipos de alimentación. Dentro del vegetarianismo existen variantes que incorporan huevos, lácteos o ambos, mientras que el veganismo excluye alimentos y productos de origen animal. También mencionó a los flexitarianos, que mantienen una alimentación mayormente vegetal pero consumen carne de manera ocasional.
Según explicó, una alimentación vegetariana bien planificada puede sostenerse en distintas etapas de la vida. El problema aparece cuando la persona simplemente elimina alimentos sin reemplazar correctamente los nutrientes que aportaban. En ese punto, remarcó, el organismo no necesita un alimento específico sino determinados nutrientes que pueden obtenerse de diferentes fuentes.
Proteínas, hierro, calcio, omega 3 y vitamina B12 estuvieron entre los nutrientes mencionados durante la entrevista. Morales insistió en que la variedad es fundamental y desaconsejó reemplazar la carne por una dieta basada casi exclusivamente en pastas, arroz o productos ultraprocesados.
Uno de los errores frecuentes, señaló, es hacer una transición demasiado brusca. Otro es recurrir a opciones industrializadas que son vegetarianas desde el punto de vista de sus ingredientes pero no necesariamente constituyen una alimentación equilibrada. Su recomendación es priorizar alimentos reales: legumbres, frutos secos, semillas, frutas, verduras y preparaciones que combinen diferentes grupos.
Para armar un plato equilibrado, propuso como referencia una mitad de vegetales y frutas, un cuarto de fuentes de proteína vegetal y un cuarto de carbohidratos, preferentemente integrales. Lentejas, garbanzos, tofu, preparaciones a base de legumbres, semillas y grasas como aceite de oliva, palta o frutos secos fueron algunos ejemplos mencionados.
La nutricionista también se refirió a niños y adolescentes. Señaló que una alimentación vegetariana puede llevarse adelante en esas edades, pero consideró indispensable el control pediátrico y nutricional, con especial atención a los nutrientes críticos. También advirtió que, durante la adolescencia, una decisión de dejar la carne puede esconder en algunos casos una intención de bajar de peso, por lo que es importante comprender la motivación y acompañar el proceso.
En los adultos mayores, el foco se desplaza especialmente hacia la masa muscular. Morales destacó la importancia de asegurar proteínas suficientes y acompañar la alimentación con ejercicio físico, particularmente trabajo de fuerza, debido al aumento del riesgo de pérdida muscular con la edad.
Para quienes quieren comenzar, planteó tres pasos: realizar una evaluación clínica y nutricional, hacer reemplazos de manera progresiva e informarse sobre qué nutrientes necesita el organismo. La idea no es copiar un menú de redes sociales, sino construir un esquema adaptado a cada persona, su salud, sus hábitos y sus posibilidades.
Durante la charla también remarcó que no existe una única alimentación válida para todos. Una dieta vegetariana no es automáticamente mejor por llevar esa etiqueta, del mismo modo que una alimentación omnívora puede ser saludable o desequilibrada. El punto central, sostuvo, es la calidad de los alimentos, la variedad y la planificación.
Morales atiende como nutricionista y desarrolla además el proyecto Demencial, una propuesta de alimentos altos en proteínas y fibra. En redes sociales puede encontrarse como Pili Nutrición. La entrevista completa puede verse en las plataformas de Ciudad FM.





































