Es el cierre de más de una década de revolucionar la productividad móvil y luego caer frente a sus rivales.
BlackBerry marcó una revolución. Sus teléfonos conectados, su teclado qwerty físico y la productividad como eje, habían hecho de sus smartphones un sinónimo de negocios, rapidez y oficina móvil.
Sin embargo, todo comenzó a cambiar cuando llegó el iPhone y Android, y lo que hasta ese momento atraía a millones, comenzó a perder fuerza y verse como un producto antiguo y de nicho.
El tiempo fue pasando y BlackBerry comenzó a reaccionar. Tarde. Sus intentos por revivir su mercado del hardware llegaron junto a BlackBerry 10, un sistema operativo que no logró capturar la atención de los consumidores, a pesar de contar con equipos interesantes.
Luego, un giro en la estrategia y el foco en Android como sistema operativo (en vez de su propio BB10) marcaron la último intento de la compañía de atraer a más consumidores. No fue suficiente.
«La compañía planea poner fin a todo el desarrollo de hardware interno y externalizar esa tarea con sus partners»
Así comunicó John Chen -CEO de BlackBerry- el punto final al desarrollo y fabricación de sus propios smartphones.
Si bien ya no veremos nuevos equipos desarrollados por BlackBerry, la marca no desaparecerá, ya que su foco estará en el software, una unidad de negocios que todavía resulta atractiva y que le permitirá seguir generando ingresos y manteniendo a la compañía vigente.
“En el segundo trimestre, duplicamos los ingresos generados por el software en el comparativo interanual”.
Es claro que BlackBerry -sin la presión de lanzar nuevos teléfonos y ver como sus ventas son escasas- podrá convertirse en una compañía rentable y mejor enfocada, aunque saber que no habrá más nuevos teléfonos desarrolladores por la canadiense, seguramente traerá nostalgia entre los millones que alguna vez tuvieron uno en sus bolsillos.







































