En el historial de Rivadavia, el 27 de diciembre quedará inscrito como un día oscuro, comparable a las épocas más sombrías de la Tierra Media.

Ricardo Mansur, a quien podríamos llamar “el Señor Oscuro”, ha extendido su dominio sobre el Concejo Deliberante, utilizando su poder para consolidar un feudo de decadencia y despotismo.

Como Sauron en su torre de Barad-dûr, Mansur parece gobernar desde las sombras, manejando con maestría a sus cuatro «Nazgûl», los concejales Alicia Khin, Estela Pichilli, Juan Carlos “Tito” Argüello y Víctor “Conejo” Agüero. Ellos, lejos de ser guardianes del pueblo, han sucumbido al poder de su señor, convertidos en meros levantadores de manos que siguen ciegamente sus oscuros designios.

El Anillo de Poder: La Ordenanza Tarifaria

La maniobra fue tan despiadada como el mismísimo Anillo Único. Con un aumento del 150% en las tasas municipales, este artefacto, en forma de una ordenanza tarifaria, busca someter a los ciudadanos a una carga insoportable, drenando los recursos de las familias rivadavienses mientras la opulencia del poder se expande.

Mansur, como un estratega maligno, esperó el momento perfecto. Con sus oponentes lejos del campo de batalla, dos concejales opositores ausentes y el presidente del Concejo, Luis García Llauto –quien asumió el rol de intendente interino mientras Mansur descansaba en tierras lejanas–, la trama se ejecutó sin piedad.

Los Héroes Ignorados

Al igual que Frodo, Sam y sus valientes compañeros que lucharon contra la oscuridad, los concejales opositores Juan Manuel Villalba, Johanna Genovese y Alejandro Flores alzaron su voz, denunciando la falta de transparencia y la traición a la democracia. Pero como el viento que se estrella contra las montañas de Mordor, sus palabras fueron ignoradas.

El Pueblo bajo el Yugo

Mientras los concejales oficialistas disfrutan de sueldos millonarios, el pueblo sufre en silencio, cargando con el peso de una administración que ha perdido el rumbo. La maquinaria política de Mansur no solo ha multiplicado empleados municipales para engrosar su red clientelista, sino que también ha dejado a Rivadavia sin obras públicas dignas de mención, una tierra yerma que refleja el desinterés de quienes deberían servirla.


El Último Llamado a la Resistencia

Rivadavia se encuentra en un punto crítico, como Gondor cuando parecía que todo estaba perdido. Pero incluso en los momentos más oscuros, hay esperanza. Los rivadavienses deben unirse, exigir justicia y transparencia, y rechazar el dominio de quienes han convertido la política en un negocio personal.

La historia nos enseña que incluso el poder más oscuro puede ser derrocado. Sauron cayó, y con él, su anillo. Es hora de que los ciudadanos de Rivadavia encuentren su propia Comunidad del Anillo, un grupo decidido a luchar por la democracia, la transparencia y un futuro libre del yugo del poder desmedido.

El futuro de este departamento depende de la valentía de sus habitantes para enfrentar a su propio Sauron y reclamar el gobierno que merecen.

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