En una nueva emisión de La Brújula, el programa radial que se emite los martes y jueves de 21 a 23 hs, el micrófono se abrió para dar voz a quienes luchan diariamente por quienes no pueden hablar: los animales. En esta ocasión, Carolina Franco y Marisa Maldonado, integrantes de la agrupación Animalistas de Rivadavia, compartieron su experiencia, desafíos y motivaciones como voluntarias de una organización que desde 2016 trabaja con compromiso y amor por el bienestar animal en el departamento.

Durante la entrevista, las invitadas contaron cómo surgió esta agrupación sin fines de lucro y cómo se sostiene gracias a la solidaridad de la comunidad. A través de donaciones y eventos a beneficio, logran cubrir los altos costos de atención veterinaria, traslados y necesidades básicas para animales rescatados, especialmente perros y gatos callejeros o abandonados.

«Hoy somos 12 personas, pero detrás de cada una hay familias y amistades que apoyan», señalaron. Destacaron, además, el creciente involucramiento de la ciudadanía: “Antes nos llamaban para que nos hiciéramos cargo del animal, hoy muchas personas se animan a actuar, a llevarlo al veterinario, a buscar ayuda”.

Uno de los puntos más sensibles del diálogo giró en torno a la necesidad de profundizar la conciencia sobre la castración como herramienta esencial para prevenir el abandono y el sufrimiento animal. “Todavía hay gente que permite que su perra tenga 15 cachorros o que su gato tenga múltiples camadas sin pensar en las consecuencias”, afirmaron.

También se discutieron casos dolorosos de maltrato, como el registrado en San Martín, donde un sujeto –nunca identificado– arrancaba uñas a perros. Casos como estos dejan en evidencia la necesidad de una sociedad más empática y de políticas públicas más firmes en protección animal.

Las invitadas resaltaron que, a pesar de los avances, aún existe una fuerte resistencia cultural, especialmente cuando se trata de castrar machos: “Muchos dueños proyectan sobre sus mascotas sus propias inseguridades, como si la castración del animal atentara contra su masculinidad”.

Finalmente, respondieron preguntas de la audiencia y aclararon cómo manejan la transparencia interna: “Nos organizamos como grupo, todo está registrado, y los fondos son destinados exclusivamente a los casos publicados y transparentados en nuestras redes”.

La entrevista cerró con una reflexión potente: el activismo animalista no es solo rescatar un animal, es también sembrar conciencia, compromiso y humanidad en una sociedad que, muchas veces, olvida que los seres sintientes no necesitan hablar para que podamos entender su dolor.

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