El economista Juan Manuel Gispert analizó la segunda revisión del acuerdo entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional y advirtió sobre los desafíos económicos que enfrenta el país. Durante la entrevista, sostuvo que el organismo continúa reclamando ajustes fiscales y expresó preocupación por el impacto que esas medidas podrían tener sobre la actividad económica, el empleo y los ingresos de la población.

En una entrevista realizada en el programa Antes de Ver el Sol, conducido por Hugo Lombardi y Hugo Videla por Ciudad FM 90.5, Gispert analizó el reciente informe elaborado por el staff técnico del Fondo Monetario Internacional y señaló que muchas de las conclusiones permiten conocer aspectos de la economía argentina que no siempre aparecen reflejados en los informes oficiales.

El economista comenzó destacando el carácter político de las decisiones del organismo internacional. Según explicó, el Fondo viene señalando incumplimientos en distintas metas acordadas con la Argentina, pero aun así continúa aprobando revisiones y habilitando desembolsos.

“Las decisiones de acompañar a la Argentina tienen que ver con una relación más política que técnica”, sostuvo.

Uno de los puntos centrales de su análisis estuvo vinculado a la situación fiscal. Gispert señaló que el equilibrio fiscal constituye una de las principales anclas del programa económico del Gobierno nacional, pero advirtió que el fuerte ajuste del gasto público está generando efectos recesivos.

Según explicó, la reducción del gasto impacta directamente sobre la actividad económica y provoca una caída de la recaudación tributaria. En ese sentido, consideró que insistir con nuevas medidas de ajuste podría profundizar el problema.

“El Fondo plantea seguir ajustando y eso puede generar aún más caída de la actividad económica”, afirmó.

Entre las medidas mencionadas en el informe, destacó nuevos recortes en subsidios energéticos, reducciones del gasto social, limitaciones en salarios del sector público y la continuidad de la paralización de la obra pública. Para Gispert, el margen para seguir ajustando determinadas áreas es cada vez más reducido.

Otro de los temas abordados fue la situación financiera del Estado nacional. Según indicó, el informe del FMI confirma algunas dudas que distintos analistas venían planteando respecto de la situación fiscal real.

En ese sentido, explicó que determinados instrumentos financieros utilizados por el Gobierno dificultan observar con claridad el pago de intereses de la deuda. Según su interpretación, el Fondo accedió a información más detallada y confirmó que todavía no se alcanzó el superávit financiero que oficialmente se presenta como uno de los principales logros de la gestión.

Respecto de las reservas internacionales, Gispert señaló que el organismo flexibilizó algunas metas previstas originalmente en el acuerdo. Indicó que las exigencias actuales resultan menos estrictas que las planteadas meses atrás, lo que facilita el cumplimiento de los objetivos establecidos para los próximos períodos.

Sin embargo, uno de los aspectos que consideró más relevantes fue la observación realizada por el FMI sobre la metodología utilizada para medir la inflación.

“El Fondo advierte que la inflación medida actualmente no representa la realidad de las canastas de consumo de los argentinos”, explicó.

Según señaló, este punto tiene consecuencias directas sobre jubilaciones, salarios, planes sociales y negociaciones paritarias, ya que esos indicadores suelen utilizarse como referencia para definir actualizaciones de ingresos.

El economista también cuestionó las proyecciones inflacionarias del organismo para el resto del año y consideró difícil que se cumplan los niveles previstos por el Fondo Monetario Internacional.

En otro tramo de la entrevista, analizó la situación del crecimiento económico. Aunque reconoció que existen sectores que muestran una evolución positiva, advirtió que el fenómeno es muy desigual.

Según describió, actividades como la minería, el petróleo, algunos segmentos del agro y el sector financiero registran mejoras, mientras que otros sectores vinculados directamente al empleo presentan mayores dificultades.

“Construcción, industria, comercio y educación siguen mostrando problemas y son los sectores que más empleo generan”, indicó.

De acuerdo con su análisis, esta situación podría derivar en mayores dificultades laborales durante los próximos meses.

La conversación también abordó la baja del riesgo país, uno de los indicadores que el Gobierno destaca como señal positiva para la economía.

Gispert reconoció que se trata de una buena noticia porque facilita el acceso al financiamiento y permite refinanciar compromisos de deuda. Sin embargo, aclaró que no necesariamente refleja una mejora inmediata en la economía cotidiana.

“El riesgo país mide la capacidad de la Argentina para pagar su deuda, no el bienestar de la gente”, señaló.

Finalmente, se refirió a la situación cambiaria y consideró que la estabilidad observada durante los últimos meses responde, en parte, a factores estacionales relacionados con el ingreso de divisas. Advirtió que históricamente el segundo semestre suele presentar mayores tensiones cambiarias.

Además, cuestionó la posibilidad de eliminar el monotributo, una propuesta que aparece mencionada dentro de las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional.

Según explicó, una medida de ese tipo podría empujar a muchos trabajadores hacia la informalidad o generar mayores costos para quienes deban incorporarse al régimen general.

Para Gispert, el escenario más probable para lo que resta del año será el de una economía con desempeños muy diferentes entre sectores, donde algunas actividades continuarán creciendo mientras otras seguirán enfrentando dificultades vinculadas al consumo, el empleo y la actividad económica interna.

La entrevista completa puede verse a través de las plataformas digitales de Ciudad FM.

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