En una charla cargada de sinceridad, experiencia y pasión por el comercio, Alberto Villaescusa —propietario de Molerías La Confianza— fue entrevistado en el programa «Antes de Ver el Sol» conducido por Hugo Lombardi. Dueño de uno de los negocios más históricos de Rivadavia, Villaescusa habló sin filtro sobre cómo enfrenta los vaivenes económicos del país sin perder su filosofía comercial: hacer que el cliente siempre se vaya contento, con el producto que necesita y a un precio que pueda pagar.
“Sí, sí alcanza. Y si no alcanza, le buscamos la vuelta para que alcance sí o sí”, afirmó con optimismo, cuando Lombardi lo saludó entre risas con su tradicional eslogan «Donde tu dinero alcanza… o no alcanza en este momento». Así comenzó un recorrido por la realidad del rubro comercial de artículos para el hogar, tecnología y electrodomésticos.
Villaescusa explicó que, tras el anuncio del Gobierno de la baja en impuestos a las importaciones, muchos fabricantes comenzaron a ofrecer descuentos para competir con la mercadería extranjera que empezará a llegar en uno o dos meses. Esa competencia ya genera una baja de precios que impacta directamente en los negocios que, como el suyo, cuentan con gran stock adquirido meses atrás a precios mucho más altos.
“No me queda otra que bajarle cien mil pesos a un televisor que tengo en stock, aunque me cueste. Lo hago para vender ahora, y tener menos pérdida después”, explicó. Su estrategia siempre ha sido clara: invertir en mercadería como respaldo frente a la inflación. Pero en tiempos de deflación o competencia externa, eso se convierte en un arma de doble filo.
Pese a las pérdidas asumidas, Villaescusa valora que los precios estén bajando porque eso estimula el consumo. “Hay oleadas de ventas. Una semana se venden lavarropas, la otra televisores. Es inestable, pero la gente se vuelca a comprar cuando ve una buena oportunidad”, aseguró.
En cuanto a la financiación, destacó las promociones con tarjetas como Naranja y Banco Nación, que permiten cuotas sin interés o con importantes descuentos. “Toda la mercadería tiene el precio final visible. No jugamos con eso de que el precio cambia si es con tarjeta. Eso genera confianza”, subrayó. En algunos días, el 60% de las ventas se concentra en estas promociones, lo que refleja cuánto influye la financiación en las decisiones de los consumidores.
Sobre el Hot Sale, fue claro: su negocio compitió sin problemas. “En muchos casos teníamos mejores precios. Pero ojo: algunas ofertas del Hot Sale son productos que ya no se fabrican. Y eso el cliente no lo sabe”, advirtió.
También reveló que aún hay clientes —especialmente mayores— que optan por cuentas corrientes y créditos personales. “En los últimos dos meses crecieron mucho. Y ahora, con cierta estabilidad, damos más cuotas que antes. Eso ayuda a cerrar la venta”, explicó.
El comerciante también habló con crudeza sobre el fenómeno de las compras en Chile: “Las diferencias siguen siendo grandes. Y te soy sincero: cuando nieva y se cierra el paso, yo me pongo contento. Así no cruzan a comprar allá”.
Villaescusa cerró con una frase que resume su ética de trabajo: “Te toca ganar, te toca perder. Pero hay que tomar decisiones. Y lo más importante: que el cliente compre, y se vaya feliz.”
Una historia de resistencia, adaptabilidad y fidelidad al cliente. Un testimonio valioso de alguien que no sólo vende electrodomésticos: vende confianza, compromiso y una forma de hacer comercio que es parte del ADN rivadaviense.







































