La Olla Solidaria de la Parroquia San Isidro se ha transformado en uno de los proyectos comunitarios más importantes de Rivadavia. Lo que comenzó como una iniciativa sencilla entre un grupo de voluntarios hoy logra asistir a más de mil personas cada semana gracias al compromiso de decenas de colaboradores y al apoyo constante de la comunidad.
Durante una entrevista en el programa Unidos por San Isidro, emitido por Ciudad FM 90.5, integrantes de la Olla Solidaria compartieron la historia, el crecimiento y el trabajo que realizan cada martes para llevar un plato de comida a quienes más lo necesitan.
Según explicaron, el proyecto nació hace aproximadamente dos años como una acción solidaria impulsada desde una vivienda particular. Con el paso del tiempo, la iniciativa comenzó a crecer y encontró un espacio definitivo dentro de la Parroquia San Isidro, donde actualmente funciona con una importante estructura logística y humana.
Los voluntarios destacaron que la organización comienza incluso antes del día de trabajo. Cada lunes se coordinan compras, insumos, transporte y necesidades operativas para garantizar que el martes todo esté listo. Desde las cuatro de la tarde comienzan las tareas de cocina, preparación de verduras, limpieza de alimentos y organización general para que las viandas puedan estar listas durante la noche.
Uno de los datos más impactantes que surgió durante la entrevista fue la cantidad de personas alcanzadas por este servicio. Según señalaron, actualmente logran entregar aproximadamente mil viandas o más cada semana, una cifra que refleja el crecimiento constante de la iniciativa.
«Es increíble cómo la gente ha respondido y responde todas las semanas», expresaron durante la charla, destacando que gran parte de los recursos provienen de donaciones realizadas por vecinos y miembros de la comunidad.
Los entrevistados explicaron que al principio los gastos eran afrontados únicamente por los integrantes del grupo, pero que con el tiempo comenzaron a recibir una importante ayuda solidaria que permitió ampliar el alcance del proyecto.
Además de los alimentos, también crecieron los recursos materiales. Recordaron que en los primeros tiempos trabajaban con muy pocas ollas, algunas prestadas por instituciones educativas. Con el correr de los meses, las donaciones permitieron equipar mejor el espacio y mejorar las condiciones de trabajo.
Actualmente, entre quienes cocinan, organizan, preparan ingredientes y realizan el reparto, participan entre quince y veinte personas por jornada. El operativo incluye camionetas y equipos de distribución que recorren distintos sectores para hacer llegar las viandas a quienes las necesitan.
Sin embargo, más allá de los números, los voluntarios remarcaron que el valor principal del proyecto está en el aspecto humano.
«Lo que recibimos es mucho más de lo que damos», afirmaron durante la entrevista al referirse a las experiencias y emociones que viven cada semana.
También destacaron que muchas veces el alimento entregado representa mucho más que una comida. Según relataron, en algunos casos han sabido que esa vianda constituye el único plato del día para determinadas personas o familias.
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando los integrantes de la Olla Solidaria reflexionaron sobre el sentido profundo de la iniciativa.
«Nosotros somos solamente una herramienta para llegar a quien lo necesita», señalaron, remarcando que el verdadero motor del proyecto es la solidaridad de toda la comunidad.
Durante la conversación también agradecieron especialmente a las familias de los voluntarios, que acompañan el compromiso semanal permitiendo que muchas horas de trabajo sean destinadas al servicio de los demás.
Finalmente, los responsables de la Olla Solidaria invitaron a toda la comunidad de Rivadavia a sumarse. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo acercándose los martes desde las 16 horas a la Parroquia San Isidro para participar en las tareas de cocina y organización, o bien realizando aportes económicos a través del alias solidario difundido por el grupo.
La iniciativa continúa creciendo semana tras semana y se ha convertido en un ejemplo concreto de solidaridad comunitaria. Un proyecto que nació desde la voluntad de ayudar y que hoy representa una verdadera red de amor y contención para cientos de familias de Rivadavia.







































