Las intensas nevadas mantienen interrumpido el tránsito por el corredor internacional y solamente se permite circular hasta el Valle de Uspallata. En Las Cuevas se acumulaban entre 3,80 y casi cuatro metros de nieve, mientras continuaban las tareas para abrir una brecha sanitaria y asistir a quienes permanecen en la alta montaña.
La situación en la cordillera mendocina continuaba siendo compleja debido a la persistencia de las nevadas, la presencia de viento blanco y la gran cantidad de nieve acumulada en distintos sectores. Osvaldo Valle, integrante de Gendarmería Nacional y del área de Coordinación de Frontera, explicó que el tránsito para vehículos particulares no estaba habilitado más allá de Uspallata.
“Solamente se puede transitar hasta el Valle de Uspallata”, confirmó durante una entrevista en Antes de ver el sol, el programa conducido por Hugo Lombardi y Susana Gómez en Ciudad FM 90.5.
El día anterior a la comunicación no se habían podido desarrollar normalmente los trabajos debido al viento blanco. Ese fenómeno redujo la visibilidad prácticamente a cero y complicó el ingreso de las máquinas encargadas de despejar el camino.
Según detalló Valle, la acumulación aumentaba progresivamente a medida que se avanzaba hacia la zona fronteriza. En Los Puquios se registraban aproximadamente entre 40 y 50 centímetros, en Punta de Vacas la cantidad se acercaba a los 80 centímetros y en Penitentes alcanzaba alrededor de dos metros.
La situación más extrema se encontraba en Las Cuevas, donde el promedio se ubicaba entre 3,80 y casi cuatro metros. Del lado chileno, en la zona de Portillo, las mediciones eran similares.
“Hay casi cuatro metros de nieve en Las Cuevas y una cantidad semejante en Portillo”, señaló el representante de Gendarmería.
Ante estas condiciones, los equipos trabajaban en la apertura de una brecha sanitaria. Este corredor no estaba destinado a restablecer el tránsito turístico o particular, sino a posibilitar una eventual evacuación o el traslado de asistencia si alguna persona lo requería.
La cantidad de nieve y la continuidad de las precipitaciones dificultaban los avances. Las máquinas podían abrir parcialmente un camino, pero una nueva nevada volvía a cubrir el sector y dejaba prácticamente sin efecto el trabajo realizado.
Valle explicó que podía presentarse una ventana temporal para avanzar con la limpieza, aunque también se esperaba el ingreso de un nuevo sistema frontal desde el Pacífico. Ese fenómeno podía mantener las complicaciones durante varios días, tanto en el territorio argentino como en el sector chileno.
Al momento de la entrevista, el corredor llevaba siete días cerrado. La interrupción había comenzado el miércoles 15 de julio y no existía una fecha definitiva para la reapertura.
La primera mejoría más sostenida aparecía recién en los pronósticos para comienzos de agosto. Sin embargo, Valle aclaró que cualquier modificación dependería de la evolución del tiempo y que podía producirse una ventana favorable antes de esa fecha.
“Esto es un día a día y una hora tras otra”, resumió.
Incluso después de que finalicen las nevadas, el paso no puede abrirse inmediatamente. Primero deben ingresar los equipos de Vialidad de ambos países, retirar la nieve, controlar el estado de la calzada y determinar si existen condiciones seguras para la circulación.
De acuerdo con la explicación brindada, ese proceso podría demandar entre 24 y 48 horas una vez que mejore el tiempo.
“Después de que mejoren las condiciones se necesitarán entre 24 y 48 horas para despejar y garantizar una transitabilidad segura”, indicó.
La acumulación registrada era superior a la de la mayoría de los últimos inviernos. Valle recordó que durante 2022 también se atravesaron jornadas complejas y cierres prolongados, pero remarcó que la situación actual presentaba una dificultad adicional: la nieve no dejaba de caer.
Esa continuidad impedía consolidar los trabajos realizados y obligaba a mantener las restricciones para proteger a residentes, trabajadores, transportistas y turistas.
Durante los días anteriores también se habían concretado evacuaciones preventivas. Según lo expresado en la entrevista, fueron trasladadas personas que se encontraban en Penitentes, Punta de Vacas y Puente del Inca. Además, tres personas habían sido evacuadas desde Las Cuevas.
Otras personas permanecían en sus viviendas o lugares de trabajo en buenas condiciones de salud y con alimentos, combustible y provisiones. La asistencia dependía de la posibilidad de abrir las brechas sanitarias y de las condiciones de visibilidad.
Los habitantes permanentes de la alta montaña suelen prepararse para este tipo de contingencias. En muchos sectores no existe servicio de gas natural, por lo que las viviendas cuentan con garrafas, leña, estufas y depósitos de alimentos.
Sin embargo, la duración del temporal obligaba a mantener un seguimiento permanente. Gendarmería, Vialidad y otros organismos trabajaban para verificar las necesidades de quienes continuaban aislados.
La interrupción también afectaba al transporte de cargas. Aproximadamente 580 camiones aguardaban en Uspallata, distribuidos entre el sector del ACI y la zona de Eloy Guerrero.
El protocolo implementado impide que los vehículos de carga avancen sobre la ruta mientras continúe el cierre. La intención es evitar la formación de extensas filas en sectores peligrosos y mantener despejado el corredor para los vehículos de emergencia y las máquinas viales.
Los camiones solamente podrán retomar el viaje cuando Gendarmería y las coordinaciones fronterizas de Argentina y Chile determinen la reapertura y normalicen la circulación.
La situación coincidió con el inicio de las vacaciones de invierno en Buenos Aires, un período en el que habitualmente aumenta la llegada de turistas a Mendoza. No obstante, la presencia de nieve no significa que pueda accederse libremente a las zonas cordilleranas.
Mientras continúen las restricciones, los visitantes no podrán llegar hasta Penitentes, Los Puquios, Puente del Inca o Las Cuevas en vehículos particulares. El límite permitido se mantiene en el Valle de Uspallata.
La prioridad señalada por Gendarmería es reducir los riesgos y evitar que nuevas personas queden aisladas en medio de las nevadas. La reapertura dependerá de que cesen las precipitaciones, se despeje la ruta y ambos países certifiquen que el tránsito puede desarrollarse con seguridad.
La entrevista completa con Osvaldo Valle en Antes de ver el sol permite conocer el estado del corredor internacional, la magnitud de las nevadas, las evacuaciones realizadas y el operativo desplegado en la alta montaña mendocina.








































