El presidente del Concejo Deliberante de Rivadavia, Luis García Llauró, cuestionó con dureza la actividad legislativa de los bloques opositores y afirmó que algunos proyectos relacionados con obras públicas generan expectativas que el cuerpo deliberativo no tiene facultades para garantizar. También habló de la gestión municipal, la situación financiera, la seguridad, el empleo, la vivienda, el cierre de servicios del Hospital Saporiti y el escenario político hacia 2027.
Durante una extensa entrevista en Antes de Ver el Sol, por Ciudad FM 90.5, García Llauró sostuvo que el recambio de concejales aportó mayor energía al funcionamiento del cuerpo, con comisiones que mantienen quórum, debates activos y nuevos integrantes de diferentes espacios políticos.
Sin embargo, marcó una fuerte diferencia con el tipo de proyectos impulsados principalmente por concejales de la oposición. Según explicó, parte de esas iniciativas solicitan o pretenden ordenar obras que corresponden al Departamento Ejecutivo y no al Concejo Deliberante.
“El concejal no está para hacer obra pública”, afirmó.
El presidente del cuerpo argumentó que la Ley Orgánica de Municipalidades establece que la ejecución de las obras públicas corresponde al intendente y a su equipo, mientras que el Concejo interviene al aprobar el presupuesto y autorizar las partidas destinadas a esos trabajos.
Desde esa interpretación, consideró que un concejal puede trasladar reclamos, conversar con funcionarios, solicitar información o colaborar para incorporar una necesidad vecinal dentro de una planificación. Lo que cuestionó es la presentación de proyectos sin analizar costos, disponibilidad presupuestaria o prioridades.
García Llauró utilizó como ejemplo la remodelación integral de una plaza. Planteó que cualquier propuesta de ese tipo debería explicar cuánto costará, de qué partida saldrán los recursos y qué otro proyecto deberá postergarse para financiarla.
“Si hay que gastar cien millones en una plaza, hay que decir de dónde se saca y a qué vecino se le comunica que lo que estaba previsto no se va a hacer”, señaló.
También sostuvo que la Municipalidad trabaja con programaciones previas en áreas como electrotecnia, luminarias, mantenimiento de espacios públicos y servicios. Explicó que esas planificaciones pueden modificarse por emergencias, condiciones climáticas, roturas o necesidades que requieren una respuesta inmediata.
En ese punto, negó que el Ejecutivo reaccione únicamente después de los proyectos opositores. Aseguró que muchas intervenciones ya estaban previstas o en ejecución cuando fueron planteadas desde el Concejo.
Uno de los ejemplos mencionados fue la instalación de luminarias en el barrio Brandsen. Según indicó, el trabajo fue finalizado recientemente y formaba parte de una programación del área correspondiente.
También se refirió a la plaza del barrio Marcial Pérez, donde el intendente Ricardo Mansur vetó una ordenanza relacionada con mejoras en el espacio público. García Llauró afirmó que el veto no respondió a una negativa a intervenir, sino a una cuestión de competencias legales.
Según relató, el municipio ya había iniciado un proceso para mejorar el sistema de riego, la iluminación y otros sectores de la plaza. El cuestionamiento, explicó, fue que el Concejo no podía obligar al Ejecutivo a ejecutar una obra específica fuera de las atribuciones establecidas.
“La ordenanza se vetó no porque no se quisiera hacer, sino porque constitucionalmente el Concejo no puede ordenar obra pública”, manifestó.
La declaración más fuerte llegó cuando el conductor le preguntó si consideraba que esa manera de legislar podía calificarse como una estafa.
“La labor legislativa de los concejales de Cambia Mendoza es una estafa”, respondió García Llauró.
Posteriormente explicó que empleaba ese término porque, desde su mirada, se aprueban resoluciones que generan compromisos y expectativas ante los vecinos, pese a que los concejales no disponen de los recursos ni de la competencia legal para ejecutar esas obras.
Afirmó que algunos proyectos permiten instalar públicamente que una obra fue solicitada, para luego responsabilizar al Ejecutivo si no se concreta, aunque nunca hubiera formado parte de la planificación municipal.
“Generan un compromiso y una esperanza en la gente que es injusta, porque no saben si se puede hacer”, sostuvo.
García Llauró diferenció esa metodología de otras propuestas que, según destacó, fueron trabajadas junto con funcionarios para asegurar su aplicación. Mencionó el programa Mi Lote Seguro, impulsado por una concejal opositora y acompañado por el oficialismo.
Explicó que la iniciativa fue analizada con las áreas municipales relacionadas con loteos y terrenos, se identificaron las herramientas disponibles y se diseñó una articulación que no requería incorporar personal ni aumentar el gasto.
Para el presidente del Concejo, ese caso demostró que es posible presentar propuestas opositoras, analizarlas técnicamente y convertirlas en políticas aplicables.
“La preocupación fue que no quedara solamente una ordenanza bonita, sino que pudiera cumplirse”, valoró.
Durante la entrevista también explicó las distintas herramientas legislativas que utiliza el Concejo. Señaló que existen decretos vinculados con el funcionamiento interno, pedidos de informes destinados a solicitar datos al Ejecutivo, declaraciones para expresar una postura institucional, resoluciones y ordenanzas.
En el caso de las ordenanzas, aclaró que son normas obligatorias para el Ejecutivo y los vecinos, por lo que el intendente puede vetarlas cuando exista una razón fundada en la legalidad de la pieza.
García Llauró también cuestionó el modo en que los bloques opositores aprobarían determinados proyectos. Indicó que cuentan con mayoría en algunas comisiones y también en el recinto a partir de la suma de representantes de Cambia Mendoza y La Libertad Avanza.
Según su análisis, en numerosos casos las iniciativas terminan siendo aprobadas por los mismos espacios que las presentan, sin necesidad de construir acuerdos con el oficialismo.
Más adelante profundizó su crítica política y calificó como una “estafa electoral” la campaña provincial previa a los comicios de febrero, relacionándola con el posterior cierre o transformación de los servicios de maternidad y neonatología del Hospital Saporiti.
García Llauró afirmó que la ciudadanía no conocía que esas medidas serían tomadas después de las elecciones. Planteó que, si se hubieran comunicado previamente, el resultado electoral podría haber sido diferente.
“Si antes de las elecciones hubieran dicho que iban a cerrar neonatología y transformar negativamente maternidad, estoy convencido de que el resultado habría sido otro”, expresó.
El presidente del Concejo sostuvo que la decisión tuvo un impacto directo sobre las mujeres embarazadas de Rivadavia, quienes actualmente deben trasladarse a otros departamentos, recurrir a prestadores privados o viajar hasta Mendoza para determinados tratamientos.
También mencionó los costos que, según lo expresado durante la entrevista, deben afrontar afiliadas de OSEP para una cesárea o una ligadura de trompas en establecimientos privados.
Utilizó ese escenario para contrastar el cierre de servicios hospitalarios con la política municipal de construcción y sostenimiento de jardines maternales.
“A un futuro sin nacimientos y sin niños, nosotros respondemos construyendo jardines maternales”, afirmó.
García Llauró aclaró que no desconocía el mensaje que recibió la gestión de Sembrar en las elecciones. Admitió que el resultado mostró falencias y reclamos que debían ser atendidos.
Como parte de esa respuesta, mencionó modificaciones en el área de electrotecnia, una mayor presencia territorial de los concejales oficialistas, nuevos programas de empleo, proyectos turísticos y el funcionamiento del Centro de Seguridad Ciudadana.
Reconoció que la demora en responder reclamos sobre luminarias había sido uno de los problemas señalados por los vecinos y aseguró que el funcionamiento del área mejoró después de los cambios realizados.
“Desde febrero hemos tomado nota y estamos preocupados por ser mejores que antes”, declaró.
Sobre la seguridad, señaló que es el principal reclamo que reciben durante las visitas a los barrios. Explicó que el municipio intenta responder mediante la reconversión a iluminación LED, el trabajo de preventores, el centro de monitoreo y la articulación con la Policía de Mendoza.
El dirigente reveló además una dificultad operativa entre el sistema provincial y el municipal de cámaras. Afirmó que la provincia puede acceder a las cámaras municipales, pero que el centro local todavía no tiene autorización para observar las imágenes de los dispositivos provinciales.
Aclaró que esas cámaras son monitoreadas por la Policía y que su planteo no representaba una crítica al trabajo de los efectivos, sino una limitación que podría corregirse para mejorar la coordinación.
En materia financiera, García Llauró aseguró que las cuentas municipales están equilibradas y que no sería necesario congelar los salarios de los funcionarios, como hicieron otros municipios.
Argumentó que Rivadavia ya había aplicado medidas de austeridad al comienzo de la gestión. Indicó que se redujo la cantidad de funcionarios, se reorganizaron coordinaciones y disminuyeron sus remuneraciones sin afectar los sueldos del personal municipal.
Según detalló, el municipio comenzó la gestión con 25 funcionarios y actualmente tendría 22, frente a los 37 existentes anteriormente.
También defendió la colocación de fondos municipales en plazos fijos. Sostuvo que esa herramienta permitió preservar el valor de los recursos, garantizar obras y asegurar el pago de los trabajadores.
Afirmó que el presupuesto se podrá sostener hasta fin de año y que el municipio dispone de reservas equivalentes a tres masas salariales para enfrentar posibles caídas de la recaudación.
“Tenemos garantizado el pago de los sueldos y tres masas salariales guardadas para cualquier inconveniente”, aseguró.
En relación con los empleados municipales, señaló que los aumentos del básico se ubicaron por encima de la inflación acumulada. Sin embargo, reconoció que el incremento del transporte y los servicios reduce el poder adquisitivo, incluso cuando los índices generales de precios muestran porcentajes menores.
También reclamó al Gobierno provincial una revisión de las tarifas del transporte entre los distritos de Rivadavia y la ciudad cabecera. Según explicó, algunos trayectos continúan clasificados como caminos rurales, a pesar de que las rutas están asfaltadas, lo que encarece el boleto.
Otro de los temas centrales fue la generación de empleo. García Llauró reconoció que el municipio no puede resolver por sí solo la falta de inversiones privadas, pero consideró que debe crear condiciones y herramientas para facilitar la llegada de empresas.
Mencionó el proyecto del parque industrial, la Oficina de Empleo que funciona en la Casa de la Cultura, programas vinculados con clubes y trabajo, y distintas iniciativas turísticas que podrían ampliar la actividad económica local.
Sostuvo que el problema de Rivadavia requiere respuestas inmediatas y que la planificación a largo plazo no puede convertirse en una excusa para postergar soluciones.
“Rivadavia necesita respuestas inmediatas. El tiempo nunca puede ser una excusa”, afirmó.
La vivienda fue otro de los ejes abordados. García Llauró señaló que, luego de la entrega de casas en el barrio Brandsen, el Instituto Provincial de la Vivienda construye actualmente quince unidades en el barrio Juan XXIII y no tendría otras intervenciones importantes en el departamento.
Frente a esta situación, anticipó que el municipio avanzará con la urbanización de terrenos de la finca Aguirre para generar una alternativa habitacional.
Además, afirmó que el hacinamiento en algunas viviendas está directamente relacionado con las dificultades económicas y debe convertirse en una prioridad de la gestión.
En el cierre, fue consultado sobre sus aspiraciones políticas hacia 2027. García Llauró evitó confirmar una candidatura a intendente, aunque reconoció que ninguna persona que participa activamente en política puede descartar completamente una aspiración futura.
Aseguró que su prioridad es fortalecer el proyecto de Sembrar y garantizar que el espacio presente una alternativa competitiva para continuar gobernando Rivadavia.
“No estoy trabajando para ser candidato a intendente en 2027. Estoy trabajando para fortalecer el proyecto de Sembrar”, respondió.
La entrevista en Antes de Ver el Sol recorrió el funcionamiento del Concejo Deliberante, el vínculo entre oficialismo y oposición, las competencias sobre la obra pública, la situación del Hospital Saporiti, la seguridad, las finanzas municipales, el empleo, la vivienda y el futuro político del departamento.
La definición que atravesó toda la conversación fue su crítica a los proyectos que, según considera, prometen soluciones que el Concejo no puede ejecutar. Una acusación que seguramente profundizará la discusión política dentro y fuera del recinto deliberativo.









































