El Hospital Carlos Saporiti reunió a decenas de niños y familias en una jornada recreativa por el Día del Niño, con juegos, propuestas de salud y actividades vinculadas al buen trato. Durante la entrevista, la doctora Rosana Puccio también advirtió sobre el crecimiento de las situaciones de violencia infantil y explicó cómo pedir ayuda a través de la Línea 102.
Una misma entrevista permitió abordar dos realidades diferentes, pero atravesadas por un eje común: el cuidado y la protección de las infancias. La doctora Rosana Puccio, médica de familia del Hospital Carlos Saporiti, contó cómo se desarrolló el festejo por el Día del Niño y luego explicó el trabajo del Programa Provincial de Atención Integral al Maltrato Infanto Juvenil, conocido por sus siglas como PPMI.
En diálogo con Carina Coria durante el programa Mañanas de Ciudad, por Ciudad FM 90.5, Puccio señaló que la celebración se realizó el viernes 14 de agosto en los jardines del hospital. La actividad convocó a los diferentes servicios que trabajan en la atención de niños y adolescentes.
Participaron equipos del PPMI, Pediatría, Oncología, la residencia de Medicina de Familia, Enfermería Comunitaria y profesionales de Salud Mental. También se sumaron integrantes de los talleres de costura de Salud Mental, quienes elaboraron juguetes con forma de monstruos para que los niños pudieran adoptarlos y llevarlos a sus casas.
La propuesta transformó los jardines del hospital en una especie de kermés, donde cada servicio presentó una actividad recreativa relacionada con la prevención, la salud y los derechos de las infancias.
Según lo expresado durante la entrevista, participaron entre 70 y 90 niños acompañados por sus familias. Se trató de chicos que habían transitado por diferentes servicios del Hospital Carlos Saporiti y que pudieron compartir una mañana de juegos, personajes, aprendizaje y encuentro.
Las propuestas incluyeron actividades sobre alimentación saludable, higiene bucal, lavado de manos, buen trato y derechos de los niños. El objetivo fue transmitir información importante mediante el juego, utilizando un lenguaje cercano y comprensible para los más pequeños.
“Fue una mañana bastante divertida”, resumió Puccio al referirse a la recepción de las actividades y a la participación de las familias.
La jornada también contó con personajes recreativos, juguetes, chocolate y bizcochuelos. Más allá del festejo, la iniciativa buscó modificar la percepción que muchos niños tienen sobre los establecimientos sanitarios.
“El hospital no es un lugar de dolor, sino un lugar donde también podemos pasar un buen momento”, expresó la profesional.
Puccio explicó que algunos chicos sienten temor cuando deben concurrir al hospital porque relacionan ese espacio con procedimientos que pueden resultarles incómodos. Por ese motivo, consideró importante mostrar que también puede convertirse en un lugar de juego, acompañamiento y contención.
La entrevista avanzó luego hacia un segundo tema de fuerte impacto social: el trabajo del Programa Provincial de Atención Integral al Maltrato Infanto Juvenil.
La doctora explicó que el PPMI interviene ante situaciones de violencia que afectan a niños y adolescentes de entre cero y 18 años. El abordaje contempla casos ocurridos dentro de su centro de vida, es decir, en aquellos espacios donde deberían recibir protección y cuidado.
“Trabajamos con niños desde cero a 18 años que transitan situaciones de violencia en su centro de vida”, explicó.
El programa aborda situaciones de violencia física, psicológica y sexual, además de negligencia y otras formas de vulneración. Puccio también mencionó aquellos casos en los que un adulto inventa o provoca una supuesta enfermedad en un niño, convirtiendo esa conducta en una forma de violencia.
Debido a la complejidad de las intervenciones, el trabajo no se realiza de manera individual. El equipo está integrado por cuatro profesionales: dos psicólogas, una trabajadora social y la médica entrevistada.
Puccio remarcó que la mirada interdisciplinaria resulta fundamental para evaluar cada situación, acompañar a las víctimas y definir las acciones necesarias. La complejidad de las violencias, señaló, requiere que las distintas disciplinas se apoyen y trabajen de manera conjunta.
Al ser consultada sobre la evolución de los casos, la profesional reconoció que la situación resulta preocupante.
“Lamentablemente no tengo buenas noticias para dar: vamos en aumento”, advirtió.
Sin embargo, aclaró que el incremento también puede estar relacionado con una mayor visibilización de las situaciones de violencia y con la activación de protocolos de protección. Las escuelas, docentes y otros integrantes de la comunidad cuentan actualmente con más herramientas para detectar señales, comunicar una sospecha y comenzar a proteger a un niño o adolescente.
Según lo expresado durante la entrevista, al equipo le ingresan entre cinco y diez casos por semana. La doctora habló de una alta incidencia y destacó la necesidad de continuar difundiendo los canales disponibles para actuar antes de que las situaciones produzcan consecuencias aún más graves.
Uno de los puntos centrales fue qué debe hacer una persona cuando sospecha que un niño está siendo maltratado, aunque no cuente con pruebas. Puccio fue clara al señalar que una sospecha puede comunicarse y que no es necesario permanecer en silencio.
“Siempre se puede actuar porque se pueden prevenir daños mayores”, afirmó.
La principal herramienta mencionada fue la Línea 102, un servicio gratuito que funciona durante las 24 horas, los 365 días del año. Allí atienden profesionales capacitados para escuchar, contener, asesorar y evaluar las medidas que deben adoptarse.
La comunicación puede realizarla cualquier persona, incluidos los propios niños y adolescentes. Además, el aviso es anónimo: no se solicitan los datos de quien llama, sino la información mínima necesaria para identificar y asistir al niño que podría encontrarse en riesgo.
Cuando la situación requiere una intervención urgente, desde la línea pueden activarse los organismos correspondientes o dar aviso al 911 para proteger a la víctima.
La profesional destacó finalmente el concepto de corresponsabilidad. La protección de los derechos de los niños no depende solamente de los equipos sanitarios, educativos o judiciales, sino también de cada integrante de la comunidad.
“Todos, desde el lugar que ocupamos, somos corresponsables a la hora de proteger los derechos de los niños”, sostuvo Puccio.
La entrevista completa con Rosana Puccio permite conocer el trabajo desarrollado en el Hospital Carlos Saporiti, desde una celebración que acercó el juego y la salud a las familias hasta el abordaje cotidiano de situaciones de violencia que requieren atención, compromiso comunitario y una respuesta oportuna.