AFONÍA Y DISFONÍA NO SON LO MISMO: CUÁNDO CONSULTAR POR LA VOZ

La fonoaudióloga Karen Dubé explicó la diferencia entre perder la voz y alterar su calidad, advirtió sobre el sobreesfuerzo vocal y se refirió al desarrollo del lenguaje infantil.
Quedarse sin voz y hablar con una voz ronca o fatigada no describen la misma situación. La fonoaudióloga Karen Dubé aclaró esa diferencia durante una entrevista en HOLA GENTE, conducida por Oscar Mila y Celeste González, y ofreció explicaciones sobre el cuidado de la voz, la consulta médica y las señales a observar en el desarrollo del lenguaje de los niños.

Según definió, la afonía consiste en una pérdida total de la voz audible, mientras que la disfonía implica una modificación de su calidad, tono, intensidad o resistencia. Una persona con disfonía puede hablar con ronquera, sentir esfuerzo, perder potencia o cansarse rápidamente al mantener una conversación. Dubé explicó que la voz depende de la vibración de los pliegues vocales de la laringe y que diversas alteraciones funcionales o estructurales pueden afectar su producción.
Un tramo del diálogo estuvo dedicado a quienes utilizan la voz como herramienta de trabajo. La profesional mencionó especialmente a docentes y locutores, porque a menudo deben hablar durante períodos prolongados o elevar el volumen por encima del ruido ambiente. Indicó que esa exigencia sostenida, sobre todo cuando se emplea una técnica ineficiente, puede generar sobrecarga y favorecer dificultades vocales.

Al describir lesiones posibles, habló de nódulos, pólipos, edema y, en determinados contextos, hemorragias de los pliegues vocales. Aclaró que no toda disfonía supone una lesión visible: en algunas personas interviene principalmente una forma de emitir la voz que genera esfuerzo y en otras puede coexistir un problema funcional con una alteración estructural. Por eso remarcó la importancia de estudiar cada caso.

Frente a una disfonía persistente, recomendó consultar a un profesional de otorrinolaringología para evaluar la laringe y determinar los pasos siguientes. Durante la nota mencionó un período aproximado de dos a cuatro semanas como referencia para prestar especial atención a un trastorno que no desaparece. El tratamiento fonoaudiológico, explicó, puede formar parte de la recuperación y busca mejorar la técnica y la eficiencia vocal según lo indicado para cada paciente.
Los conductores llevaron la conversación hacia el desarrollo infantil. Dubé describió pautas que suelen observarse durante los primeros años, desde las primeras palabras hasta la formación de frases y la adquisición de sonidos más complejos. Señaló que cuando un niño tiene dificultades para comunicarse o comprender, es importante buscar una evaluación y no demorar la derivación hasta el inicio de la escuela primaria.

La especialista también relacionó las dificultades del lenguaje con hábitos de interacción cotidiana. Planteó una preocupación por el uso intensivo de teléfonos y tabletas durante la primera infancia, especialmente cuando desplaza conversaciones, juegos y actividades compartidas con adultos u otros niños. Destacó que el desarrollo de la comunicación se alimenta del intercambio directo, la escucha, los turnos de juego y las experiencias con el entorno.
Sobre las pantallas, dio orientaciones restrictivas para edades tempranas y habló de limitar la exposición. Esas recomendaciones fueron formuladas por la entrevistada dentro de la conversación; no constituyen una evaluación individual de cada niño. Subrayó, además, que los ritmos de desarrollo no son idénticos para todos y que las dudas deben ser valoradas por profesionales.

Hacia el cierre, Dubé mencionó hábitos de cuidado vocal como la hidratación, el descanso cuando la voz está exigida y la reducción de gritos y conversaciones sostenidas en ambientes ruidosos. También advirtió sobre la irritación asociada al tabaco y al consumo excesivo de alcohol. Ante las consultas por remedios caseros, la conversación volvió a poner el acento en evitar la automedicación y acudir a profesionales si los síntomas persisten.

La fonoaudióloga informó que trabaja en el Hospital Perrupato, donde atiende los lunes y jueves, y también en consultorio en Medrano. Su mensaje principal fue que la voz merece atención preventiva y que no conviene naturalizar una ronquera constante, del mismo modo que las familias no deberían postergar la consulta cuando identifican dificultades persistentes del lenguaje.

spot_img

ÚLTIMAS NOTICIAS

ÚLTIMAS NOTICIAS

spot_img