EL DOLOR QUE SE IGNORA PUEDE TERMINAR EN UNA LESIÓN MÁS GRAVE

El traumatólogo Mario Luraschi habló sobre actividad física, lesiones de rodilla y columna, automedicación, controles infantiles y el papel decisivo de la rehabilitación.
El dolor persistente no debería convertirse en una condición habitual para trabajar, entrenar o llevar adelante la vida cotidiana. El traumatólogo Mario Luraschi sostuvo en HOLA GENTE que muchas personas consultan cuando una lesión ya limita sus movimientos, y advirtió que postergar la evaluación puede complicar problemas que inicialmente requerían un abordaje menos complejo.

Durante el diálogo con Oscar Mila y Celeste González, el profesional explicó que la medicina preventiva también tiene un lugar importante en traumatología. Puso como ejemplo lesiones de rodilla, hombro o tendones que, cuando siguen sometidas a exigencia sin un diagnóstico adecuado, pueden evolucionar hacia cuadros más difíciles de tratar y, en algunos casos, requerir cirugía.

Luraschi describió diferencias según la edad y la actividad física. Entre los jóvenes y deportistas observó con frecuencia lesiones meniscales, ligamentarias y del hombro, asociadas en parte con entrenamientos intensos y prácticas exigentes. Entre las personas mayores mencionó las fracturas de cadera y de fémur, patologías cuyo tratamiento suele complicarse por las condiciones generales de salud y la edad avanzada.

El dolor de espalda ocupó un capítulo especial. El médico señaló que es una de las consultas habituales tanto en el consultorio como en guardia y que puede estar relacionado con sobrecargas físicas o posiciones mantenidas. Destacó que la irradiación del dolor hacia una pierna o las alteraciones de sensibilidad son señales que deben evaluarse profesionalmente. En términos generales, insistió en que la consulta permite distinguir entre molestias musculares y problemas que requieren estudios específicos.
Consultado por el sedentarismo, Luraschi rechazó la idea de que la solución sea evitar el movimiento. Consideró que la actividad física adaptada a la edad y a las condiciones de cada persona es una herramienta importante para proteger la salud de músculos y articulaciones. Al mismo tiempo, advirtió sobre las exigencias desmedidas y la necesidad de entrenar con orientación adecuada, especialmente cuando se inicia una práctica nueva.

Otro de sus mensajes estuvo dirigido a quienes consumen antiinflamatorios o analgésicos por recomendación de conocidos. Explicó que aliviar una molestia no significa haber identificado su causa y que la medicación puede tener efectos adversos, entre ellos problemas digestivos o renales. Por eso desaconsejó automedicarse o repetir el tratamiento de otra persona sin control médico.

La salud musculoesquelética infantil también formó parte de la entrevista. Luraschi mencionó el seguimiento de la postura, la marcha y condiciones como el pie plano o las desviaciones de columna. Señaló que el pediatra suele ser el primero en advertir un cambio y en decidir la derivación al traumatólogo infantil. Subrayó que algunas características varían con el crecimiento, por lo que requieren evaluación antes de indicar una intervención.

Sobre los niños y las pantallas, el especialista dijo que observa consultas por dolores de cuello y espalda vinculados con posturas prolongadas y rutinas sedentarias. También planteó la importancia de conversar con las familias sobre los hábitos cotidianos para no atribuir automáticamente todo dolor a una lesión de mayor gravedad.
Uno de los puntos centrales fue la rehabilitación. Luraschi explicó que una cirugía técnicamente exitosa no garantiza por sí sola una buena recuperación. El trabajo posterior con kinesiólogos y otros profesionales resulta fundamental para recuperar fuerza, movilidad y función, por lo que debe ser considerado una parte esencial del tratamiento y no una etapa secundaria.

Frente a productos promocionados como soluciones inmediatas para el dolor, se mostró escéptico y pidió considerar la evidencia disponible antes de aceptar promesas comerciales. También habló de lesiones por sobreuso en deportistas de alto rendimiento y de la urgencia de las fracturas expuestas, además de explicar que los llamados «sobrehuesos» no siempre necesitan una operación.

En relación con el servicio en el que trabaja, destacó la atención de fracturas de cadera en pacientes de edades muy avanzadas. Dijo que contar con un banco de prótesis propio en el Sanatorio Regional de Luján permitió acelerar intervenciones que pueden ser sensibles al paso del tiempo. Como ejemplo, describió situaciones en las que se logra operar al día siguiente del ingreso y avanzar rápidamente hacia el alta, siempre según la evolución de cada paciente.

Hacia el final volvió sobre la pérdida de masa muscular con el paso de los años. Su recomendación general fue sostener movimiento y ejercicios guiados de acuerdo con las posibilidades individuales. El traumatólogo informó, además, que atiende los lunes de 10 a 13 en el Sanatorio Regional de Luján y que el servicio cuenta con otros profesionales para cubrir consultas durante la semana.

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