PEDIR AYUDA TAMBIÉN ES CUIDARSE: LA SALUD MENTAL EN LA VIDA COTIDIANA

En el Día del Psicólogo, la licenciada Agostina Della Longa habló de los factores personales, emocionales, familiares y económicos que influyen en el bienestar, y de la importancia de derribar prejuicios sobre la profesión.
El Día del Psicólogo fue una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos de la salud mental y sobre el lugar que ocupan la escucha, los vínculos y el acompañamiento profesional en la vida cotidiana. En MAÑANAS DE CIUDAD, Carina Coria conversó con la licenciada en Psicología Agostina Della Longa, quien celebró por primera vez esta fecha desde su reciente graduación y compartió parte de su recorrido personal y académico.

La profesional recordó que su interés por la psicología comenzó alrededor de los quince o dieciséis años. Le atraía escuchar a otras personas, comprender sus emociones y tratar de aportar otra perspectiva cuando alguien atravesaba una dificultad. Aunque en esa etapa no podía explicar con precisión por qué había elegido ese camino, con el paso de la formación fue encontrando respuestas y confirmando su vocación.

Della Longa sostuvo que estudiar psicología cambió su manera de observar a los demás y a sí misma. Una de las principales enseñanzas, explicó, fue reconocer que detrás de cada persona existe una historia que no siempre resulta visible: circunstancias, pensamientos, emociones y preocupaciones que pueden ser muy diferentes de las propias. Esa perspectiva la llevó a destacar el respeto y la necesidad de evitar juicios apresurados.

Durante su formación también afrontó frustraciones, ansiedad y dificultades personales. Lejos de presentar al profesional como alguien ajeno a esos problemas, señaló que esas experiencias forman parte de la condición humana y que el aprendizaje continúa después de recibir el título. En ese sentido, consideró necesario derribar la idea de que quienes ejercen la psicología no pueden atravesar momentos de malestar.

La conversación permitió ampliar otra imagen frecuente: la del psicólogo que únicamente trabaja en un consultorio y atiende a una persona a la vez. Della Longa recordó que existen espacios de desempeño en psicología laboral y comunitaria, además de la clínica. Esas áreas permiten trabajar sobre el bienestar de equipos, organizaciones y comunidades, de acuerdo con sus diferentes necesidades.

También habló de los mitos que circulan alrededor de la profesión, como la creencia de que los psicólogos están analizando permanentemente a quienes comparten una reunión o una conversación. Para la especialista, abordar esos prejuicios permite acercar la psicología a situaciones habituales y quitarle solemnidad o distancia a la consulta profesional.
Ante una pregunta sobre las principales causas que pueden afectar el bienestar, propuso mirar un conjunto de dimensiones. Mencionó factores personales y biológicos, entre ellos la predisposición genética, los cambios hormonales y la falta de sueño. Sumó los factores psicológicos, como el estrés, la autoexigencia, las dificultades para reconocer las emociones y la autoestima, y destacó la incidencia de las relaciones familiares, los vínculos y el contexto social.

En este último punto subrayó que las posibilidades económicas y las condiciones de acceso a la atención son parte del problema. La búsqueda de ayuda no depende solamente de la voluntad individual: también intervienen las oportunidades concretas que una persona tiene para recibir atención. Sus palabras pusieron sobre la mesa una preocupación cotidiana para muchas familias: encontrar acompañamiento adecuado y poder sostenerlo.

La entrevista insistió en la importancia de la prevención y de no esperar necesariamente a una crisis profunda para hablar sobre lo que ocurre. La conversación con un profesional puede ayudar a reconocer necesidades, explorar recursos personales y abordar situaciones que afectan la calidad de vida, sin que eso convierta a la psicología en una respuesta única para todas las dificultades.

Della Longa valoró especialmente la posibilidad de compartir conocimientos en el espacio radial de los lunes, donde participa con contenidos de psicología cotidiana. Entiende esa tarea como una manera de acercar información y permitir que alguien que escucha encuentre palabras para describir su propia experiencia. En su primer Día del Psicólogo, el mensaje central fue claro: escuchar sin juzgar, revisar los prejuicios y entender que pedir acompañamiento puede ser parte del cuidado personal.

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