EN 1939 RIVADAVIA YA DISCUTÍA LOS FONDOS PÚBLICOS Y EL PRECIO DE LOS ALIMENTOS

Enrique Pizzuto recorrió viejas sesiones del Concejo Deliberante y reconstruyó debates sobre gastos municipales, controles de abastecimiento ante la Segunda Guerra Mundial y servicios para los vecinos. Un viaje a la historia local con problemas que todavía resultan familiares.
Una discusión por la utilización de partidas presupuestarias, reclamos por servicios públicos y medidas para evitar la especulación con alimentos forman parte de los debates municipales de Rivadavia registrados en 1939. Esos documentos fueron recuperados por el historiador Enrique Pizzuto en su habitual participación en HOLA GENTE, donde conduce a la audiencia por los episodios de la vida institucional del departamento.

El recorrido comenzó con la sesión del Concejo Deliberante del 28 de agosto de aquel año. Pizzuto describió a los representantes municipales, sus actividades en el pueblo y el ambiente político de una época marcada por fuertes disputas entre oficialismo y oposición. Muchas de las personas mencionadas también eran comerciantes, farmacéuticos o referentes de familias vinculadas con la vida cotidiana de Rivadavia.

Una de las principales discusiones giró alrededor del traspaso de fondos entre partidas. Según el relato de las actas, un sector opositor cuestionó los movimientos presupuestarios y solicitó la intervención de un contador para revisar la situación. El intendente Oscar Bernasconi rechazó las sospechas y sostuvo que debían presentarse pruebas antes de hablar de irregularidades.

Pizzuto remarcó el tono del debate y la similitud con discusiones actuales acerca del control del gasto público. Es importante distinguir que las acusaciones mencionadas pertenecen a aquella controversia política: la reconstrucción histórica no establece que se haya comprobado una malversación, sino que muestra cómo distintos concejales discutían el manejo de recursos y reclamaban información.

Entre las partidas observadas se mencionaron gastos vinculados con los festejos patrios y una compra pendiente de un carro atmosférico, vehículo utilizado para tareas sanitarias. La adquisición no se había concretado porque, según la explicación de la Intendencia citada por el historiador, el dinero previsto no alcanzaba. Ante esa dificultad se había pedido un préstamo de equipamiento a la Municipalidad de San Martín para utilizarlo cuando estuviera disponible.

La anécdota sirvió para recordar cómo los municipios vecinos compartían recursos frente a la escasez de maquinaria propia. Finalmente, de acuerdo con la reseña de Pizzuto, el Concejo resolvió ampliar la partida necesaria para avanzar con la compra del vehículo.

La reconstrucción avanzó luego hacia la sesión del 12 de septiembre de 1939, pocos días después del comienzo de la Segunda Guerra Mundial con la invasión alemana a Polonia. Aun desde un departamento mendocino distante del escenario bélico, las autoridades temían que la incertidumbre internacional alterara los precios de productos indispensables.
En ese contexto se planteó la creación de una junta de abastecimiento integrada por autoridades municipales, concejales y comerciantes. El propósito era controlar precios y desalentar maniobras especulativas sobre artículos considerados de primera necesidad. El listado incluía alimentos como carne, pan, leche, azúcar, yerba, harina, arroz, legumbres y aceite, además de combustibles, artículos de higiene, medicamentos y ropa básica.

Según las disposiciones leídas durante el programa, los comerciantes debían exhibir precios y documentación que permitiera controlar las ventas. También se preveían carteles visibles y multas para quienes incumplieran las exigencias. Pizzuto describió esas medidas como una respuesta local al temor de desabastecimiento y encarecimiento de bienes provocado por la guerra.

El historiador recordó a comerciantes vinculados con esa junta y aprovechó para reconstruir lugares de la ciudad que ya no existen de la misma manera. Mencionó antiguas farmacias, locales de venta de lotería, ferreterías y edificios familiares que ocupaban sectores del centro de Rivadavia. La historia institucional se cruzó así con la memoria urbana y con los recuerdos que los conductores compartieron sobre esos espacios.

Otra sesión revisada incluyó un homenaje a Guillermo Cano, exgobernador de Mendoza y figura de una familia con fuerte vinculación histórica con el departamento. El Concejo dispuso rendirle honores tras su fallecimiento y enviar representantes a las ceremonias correspondientes.

También aparecieron reclamos sobre el transporte. Una propuesta exigía que las empresas de ómnibus y colectivos ofrecieran salas de espera adecuadas para los pasajeros, con comodidades y servicios sanitarios. La conversación permitió evocar las antiguas paradas y la posterior transformación de la terminal, además de las condiciones precarias que algunos vecinos recordaban en las instalaciones utilizadas décadas atrás.

La agenda legislativa de aquellos meses alcanzaba, además, cuestiones como la publicidad en la vía pública, la provisión de energía eléctrica y la rendición de cuentas de fondos destinados a viáticos y otros gastos. A partir de esas actas, Pizzuto mostró que muchas preocupaciones actuales —control presupuestario, precios, servicios, movilidad y administración— ya formaban parte de la discusión local hace más de ocho décadas.

El recorrido continuará en una próxima entrega con nuevas sesiones de octubre de 1939. Mientras tanto, el aporte de esta reconstrucción radica en acercar documentos y nombres de otra época a la audiencia actual, y en recordar que la historia de Rivadavia también se escribe a través de las decisiones cotidianas de su Concejo Deliberante.

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