ACOMPAÑAR SIN EXIGIR FORTALEZA: EL IMPACTO EMOCIONAL DEL CÁNCER DE MAMA

La psicóloga Agostina Della Longa explicó que el diagnóstico, los cambios corporales y el final del tratamiento pueden generar emociones diferentes en cada persona. Destacó la escucha, la contención y el acompañamiento psicológico desde etapas tempranas.
Recibir un diagnóstico de cáncer puede transformar de manera abrupta la rutina, la imagen personal y los vínculos familiares. La licenciada en Psicología Agostina Della Longa abordó esa dimensión emocional del cáncer de mama en MAÑANAS DE CIUDAD, durante una columna vinculada con la campaña de concientización de octubre.

La profesional explicó que la comunicación pública suele concentrarse en los estudios de prevención, los diagnósticos y los tratamientos, pero que el impacto psicológico también merece atención. Miedo, enojo, tristeza, incertidumbre y preguntas sobre el futuro pueden aparecer desde los primeros momentos. La manera de vivir esas emociones, señaló, es diferente para cada persona y no debería compararse con la experiencia de otros pacientes.

La noticia de una enfermedad de este tipo no solo introduce decisiones médicas. También puede generar preocupación por el trabajo, los hijos, la pareja, la economía familiar y las rutinas que deberán modificarse. Della Longa indicó que la incertidumbre a veces se agrava cuando las personas buscan información en redes sociales y comparan su situación con casos que tuvieron evoluciones muy distintas.

Uno de los aspectos centrales de la conversación fue la imagen corporal. Tratamientos que provocan caída de cabello, cambios en la piel o intervenciones quirúrgicas pueden modificar la forma en que una persona se reconoce frente al espejo. La profesional habló del impacto que eso puede tener sobre la autoestima, la identidad, la sexualidad y la intimidad. Para algunas personas esos cambios son muy dolorosos; otras pueden procesarlos de manera diferente, sin que exista una respuesta emocional única o correcta.

La psicóloga propuso prestar especial atención al modo en que familiares y amigos acompañan. Frases hechas que exigen optimismo permanente pueden resultar poco útiles cuando alguien está angustiado. Recomendó preguntar qué necesita la persona: acompañamiento a un estudio, ayuda con tareas del hogar, una caminata, conversación o simplemente compañía silenciosa. Escuchar y respetar las preferencias concretas puede ser más valioso que intentar encontrar palabras supuestamente perfectas.

También advirtió sobre comentarios que minimizan el malestar, como decir que la persona exagera, o comparaciones con familiares y conocidos que atravesaron la misma enfermedad. Aunque provengan de la buena intención, pueden hacer que quien está enfermo se sienta juzgado. La invitación fue reconocer que una mejora clínica no elimina automáticamente el cansancio, el temor o el sufrimiento por cambios corporales.
En relación con el acompañamiento profesional, Della Longa destacó la psicooncología, una especialidad de la psicología destinada a trabajar con personas que atraviesan enfermedades oncológicas y sus entornos. Explicó que no hace falta esperar a una crisis emocional extrema para pedir ayuda: el diagnóstico, el tratamiento y las etapas posteriores son momentos válidos para buscar orientación.

El final de un tratamiento también puede abrir desafíos. Después de meses de controles y procedimientos, algunas personas continúan con temor a una recaída, dificultades para retomar actividades o la sensación de que su identidad cambió. Della Longa recordó que el acompañamiento psicológico puede ser útil en ese período, cuando la atención del entorno a veces disminuye porque se considera que la parte más difícil ya pasó.

La columna insistió asimismo en la prevención y los controles médicos oportunos, sin presentar la actitud emocional como sustituto del tratamiento clínico. El bienestar psicológico forma parte de una atención integral, pero no determina por sí solo la evolución de una enfermedad.

Hacia el final, la entrevistada anunció que había recibido su matrícula profesional y que proyectaba abrir consultorios en Rivadavia y San Martín durante noviembre, con direcciones todavía por confirmar al momento del programa. Su mensaje para quienes atraviesan un cáncer de mama fue que no necesitan demostrar fortaleza todo el tiempo y que el acompañamiento debe comenzar por comprender la experiencia particular de cada persona.

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