CÁNCER DE CUELLO UTERINO: PUEDE NO DAR SÍNTOMAS Y EL CONTROL ES CLAVE


El cáncer de cuello uterino puede desarrollarse sin presentar síntomas evidentes en sus primeras etapas. La ginecóloga Ana Inés Mila explicó en Hola Gente el vínculo con el VPH, la importancia de la vacunación y por qué los controles permiten detectar lesiones antes de que avancen.

La prevención, la consulta profesional y el acceso a información confiable fueron los principales ejes de la entrevista realizada en Ciudad FM.

El cáncer de cuello uterino puede evolucionar silenciosamente, una característica que convierte a los controles preventivos en una herramienta central para detectar alteraciones tempranas. Durante una entrevista en Hola Gente, programa conducido por Oscar Mila, Celeste González y Pilar Campagnolo, la ginecóloga Ana Inés Mila abordó las causas, las señales que requieren una consulta y las distintas formas de prevención.

La profesional comenzó diferenciando las dos partes principales del útero: el cuerpo y el cuello. Explicó que los tumores que se desarrollan en cada zona presentan características distintas y suelen afectar a grupos etarios diferentes. El cáncer del cuerpo uterino aparece con mayor frecuencia después de la menopausia, mientras que el de cuello uterino puede presentarse en personas más jóvenes.

En relación con el cáncer de cuello uterino, Mila señaló que su principal causa es la infección persistente por determinados tipos del VPH. La sigla corresponde al virus del papiloma humano —no al herpes— y comprende diferentes genotipos. Los tipos 16 y 18 se encuentran entre los de mayor riesgo oncológico, mientras que los tipos 6 y 11 se relacionan principalmente con verrugas genitales. La Organización Mundial de la Salud señala que los tipos 16 y 18 están vinculados con una parte mayoritaria de los casos de cáncer cervical. [Organización Mundial de la Salud](https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/cervical-cancer)

El VPH puede transmitirse durante diferentes formas de contacto sexual, incluso mediante el contacto íntimo de piel con piel. La infección también puede relacionarse con lesiones en otras zonas del cuerpo, como ano, pene y región orofaríngea.

La ginecóloga insistió en recuperar el uso del preservativo como medida de cuidado frente al VPH y otras infecciones de transmisión sexual. “El preservativo siempre va a ayudar”, afirmó. Su utilización reduce el riesgo, aunque no brinda una protección completa porque pueden quedar expuestas áreas de piel que no están cubiertas. [Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos](https://www.cancer.gov/types/cervical/causes-risk-prevention)

Mila también advirtió sobre la reaparición de distintas infecciones de transmisión sexual y señaló que la prevención no debe limitarse únicamente a evitar un embarazo. En ese contexto, remarcó la importancia de recibir información adecuada, utilizar métodos de barrera y consultar ante cualquier lesión o síntoma.

Uno de los mensajes más importantes de la entrevista estuvo relacionado con la ausencia de señales tempranas. “A veces uno puede no tener ningún síntoma y tener un cáncer de cuello”, explicó. Por esa razón, consideró fundamental no esperar a sentir dolor o presentar molestias para solicitar una evaluación profesional.

El Papanicolaou permite estudiar las células del cuello uterino y detectar posibles alteraciones. El test de VPH, en cambio, busca la presencia del virus. Según cada resultado y los antecedentes de la paciente, el profesional puede indicar otros estudios, como la colposcopía o una biopsia. Esta última permite confirmar el diagnóstico cuando existe una lesión sospechosa.

“La primera forma más importante de prevenir es hacerse el Papanicolaou”, sostuvo Mila durante la entrevista. No obstante, la periodicidad y el método de tamizaje no son iguales para todas las personas: dependen de la edad, los antecedentes, el estudio utilizado y la indicación profesional. El Ministerio de Salud de la Nación informa que un test de VPH negativo puede permitir un intervalo de cinco años hasta el siguiente test. [Ministerio de Salud de la Nación](https://www.argentina.gob.ar/salud/glosario/test-VPH)

Entre las posibles señales que requieren una consulta, la ginecóloga mencionó el dolor durante las relaciones sexuales, el flujo persistente, el mal olor, la picazón y el ardor. También aclaró que estos síntomas pueden responder a numerosas causas y no significan necesariamente la presencia de cáncer.

La recomendación central es evitar el autodiagnóstico y no iniciar tratamientos sin una evaluación médica. “Nunca hay que automedicarse”, advirtió. Mila cuestionó especialmente el uso indiscriminado de óvulos o medicamentos promocionados para tratar cualquier picazón, ya que no todas las molestias corresponden a una infección por hongos.

Una consulta permite examinar el origen del flujo, solicitar un cultivo cuando sea necesario y determinar el tratamiento correspondiente. De esa manera se evita retrasar el diagnóstico de otras infecciones o de una lesión en el cuello uterino.

La vacunación contra el VPH constituye otro pilar de la prevención. Mila recordó que actualmente comprende tanto a mujeres como a varones, debido a que todas las personas pueden transmitir el virus y desarrollar enfermedades relacionadas con determinados genotipos.

El Calendario Nacional contempla una dosis a los 11 años para niñas y niños. También existen esquemas de recuperación para determinados grupos que no fueron vacunados oportunamente, por lo que cada situación debe consultarse en un centro de salud o con un profesional. [Ministerio de Salud de la Nación](https://www.argentina.gob.ar/salud/vacunas/vph)

La vacuna disminuye el riesgo de infección por los principales tipos asociados al cáncer, pero no reemplaza los controles indicados. Del mismo modo, un resultado negativo no significa que la persona deba abandonar el seguimiento ginecológico.

Mila también identificó al tabaquismo como un factor que puede aumentar el riesgo de persistencia del VPH y de lesiones cervicales. A esto se suman las condiciones que debilitan el sistema inmunológico, debido a que pueden dificultar la eliminación natural del virus.

En cuanto al tratamiento, explicó que las posibilidades dependen del tipo de lesión, la extensión, la edad y el deseo de preservar la fertilidad. Cuando las alteraciones son identificadas tempranamente pueden utilizarse procedimientos localizados y menos invasivos. Los casos más avanzados pueden requerir cirugías u otros tratamientos oncológicos.

La especialista señaló que la planificación terapéutica considera especialmente la edad y el deseo de tener hijos. En determinadas situaciones es posible tratar la zona afectada sin realizar una intervención que elimine la capacidad reproductiva.

Durante el cierre, Mila remarcó que existen establecimientos públicos donde pueden realizarse controles ginecológicos y estudios preventivos, según lo expresado durante la entrevista. También consideró necesario fortalecer las campañas de información para que ninguna persona postergue una consulta por desconocimiento.

“Que concurran a hacerse el control ginecológico”, pidió la profesional. El mensaje central de la entrevista fue evitar el miedo y actuar antes de que aparezcan síntomas: vacunación, relaciones sexuales cuidadas, consultas médicas y controles ajustados a cada edad y antecedente.

La entrevista completa con Ana Inés Mila en Hola Gente profundiza sobre el VPH, las señales de alerta, los tratamientos y las herramientas disponibles para prevenir el cáncer de cuello uterino.

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