DE ENTRE RÍOS A LA ODONTOLOGÍA: UNA HISTORIA MARCADA POR EL ESTUDIO Y LA PERSEVERANCIA

En la previa del Día del Odontólogo, María del Rosario Tosi recordó sus comienzos, la partida de su casa para estudiar, las dificultades económicas y el camino que le permitió construir una profesión sin resignar su proyecto familiar.
Mucho antes de acumular más de tres décadas de ejercicio profesional, María del Rosario Tosi fue una joven entrerriana que tuvo que dejar su casa, trasladarse a otra provincia y aprender a sostener un objetivo cuando las condiciones económicas y emocionales hacían que abandonarlo pareciera una posibilidad real.
La odontóloga repasó parte de esa historia durante una entrevista en Mañanas de Ciudad realizada en la previa del Día del Odontólogo.
Su interés original estaba relacionado con el área de la salud. También le atraía el contacto con las personas y la psicología, pero durante la escuela secundaria todavía no había definido cuál sería el camino profesional.

La decisión comenzó a tomar forma en cuarto año, cuando un odontólogo de su pueblo visitó la institución educativa y habló sobre su profesión. Tosi recuerda aquel momento como el punto en el que descubrió una actividad con la que podía identificarse.

Tomar la decisión era apenas el comienzo.

Para estudiar debía dejar Entre Ríos y trasladarse a Córdoba, donde ya vivían dos de sus hermanos. Antes tuvo que convencer a su padre, que no estaba de acuerdo con la partida. Su madre intervino para respaldar la posibilidad de que pudiera estudiar fuera de su lugar de origen.
Tosi se fue con una idea muy clara: debía regresar recibida.

La adaptación fue dura. Hasta entonces prácticamente no había vivido experiencias prolongadas lejos de su casa y llegó a una ciudad diferente, con muy pocos recursos económicos y sin conocer el entorno más allá de sus hermanos.
Durante el primer año pensó varias veces en abandonar y volver.
La distancia familiar, la falta de dinero y el desafío universitario se combinaron en una etapa que recuerda como particularmente difícil. No existían las facilidades actuales para transferir dinero o mantener una comunicación permanente y cada gasto debía manejarse con lo disponible.
El acompañamiento de sus hermanos fue importante y, con el paso del tiempo, también apareció quien luego se convertiría en su esposo.
Se conocieron cuando ella tenía 18 años. Los dos compartieron años de estudio y dificultades, convencidos de que la situación era transitoria y que recibirse era la herramienta que podía cambiar su futuro.

La vida, sin embargo, no siguió el orden que inicialmente podía imaginar.

Tosi contó que se casó a los 20 años, fue madre a los 22 y continuó estudiando mientras construía su familia. Cuando finalmente logró recibirse ya estaba embarazada de su segunda hija.

El objetivo profesional nunca desapareció.

Aun en aquellos momentos en que parecía que no podían continuar, la decisión fue insistir. Esa experiencia terminó convirtiéndose en una de las convicciones que posteriormente transmitieron a sus hijos.
“El estudio fue lo que nos salvó”, expresó al recordar por qué la formación siempre ocupó un lugar central dentro de su familia.
Para la odontóloga, un título no representa la única forma posible de desarrollarse, pero en su propia historia fue la herramienta que abrió el camino hacia la independencia que buscaba.

La profesión le permitió trabajar en algo que disfruta y, al mismo tiempo, manejar sus tiempos. Esa flexibilidad fue especialmente importante porque desde muy joven también había imaginado la maternidad como una parte fundamental de su proyecto de vida.
Con los años consiguió combinar ambas dimensiones.
Tosi destacó que el acompañamiento familiar fue decisivo y aseguró que no siente haber tenido que renunciar a experiencias importantes con sus hijos para desarrollarse profesionalmente.

Hoy, después de más de treinta años vinculada a la odontología, observa el camino desde otra perspectiva. Sus hijos crecieron, la dinámica familiar cambió y volvió a disponer de mayor tiempo personal.

La entrevista terminó transformándose en algo más que un saludo por el Día del Odontólogo.
Su historia puso en primer plano las dificultades que atraviesan muchos jóvenes cuando deben estudiar lejos de casa o cuando la situación económica convierte la continuidad universitaria en un desafío cotidiano.

Tosi recordó que ella y otros compañeros atravesaron situaciones en las que abandonar parecía la salida más sencilla, pero lograron continuar.
La profesión que eligió en la adolescencia terminó dándole aquella independencia que buscaba cuando dejó su pueblo. Y más de tres décadas después, su mirada vuelve al mismo punto de partida: educación, esfuerzo, acompañamiento familiar y la posibilidad de construir un futuro aun cuando las condiciones iniciales no parezcan favorables.

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