Un proyecto presentado por la senadora Adriana Cano propone incorporar el folclore cuyano dentro de la educación primaria pública y privada. La iniciativa lleva más de dos años presentada y volvió recientemente a tratamiento legislativo.
La música, las danzas, las tradiciones y otras expresiones que forman parte de la cultura cuyana podrían tener un espacio específico dentro de la currícula de las escuelas primarias de Mendoza si avanza un proyecto impulsado por la senadora Adriana Cano.
La propuesta nació, según explicó la legisladora, después de una serie de encuentros y conversaciones con músicos, bailarines, artistas plásticos y otros hacedores culturales que coincidieron en la necesidad de fortalecer la transmisión de las raíces mendocinas hacia las nuevas generaciones.
A partir de ese intercambio surgió la idea de que la escuela pudiera convertirse en uno de los principales canales para garantizar esa continuidad cultural.
El proyecto apunta específicamente al nivel primario y contempla tanto establecimientos públicos como privados. Cano sostuvo que la intención es que el folclore cuyano encuentre un lugar dentro del área artística de la currícula y tenga carácter obligatorio, a diferencia de algunos programas vinculados al folclore que actualmente pueden ser tomados o no por las instituciones.
La cantidad de horas, el año en el que debería comenzar a impartirse y la organización definitiva de los contenidos no quedarían establecidos directamente por la ley.
La senadora explicó que esos aspectos deberían ser definidos posteriormente por los equipos técnicos de la Dirección General de Escuelas mediante una mesa especializada que determine una secuencia pedagógica y didáctica adecuada.
Para Cano, incluso una carga horaria limitada podría producir un cambio importante. Durante la entrevista planteó como ejemplo la posibilidad de que los niños tuvieran al menos una hora semanal dedicada al folclore cuyano, considerando que ese contacto permitiría ampliar el conocimiento sobre la música, las danzas, las tradiciones y la identidad cultural de Mendoza.
Otro de los puntos que deberá definirse es quién estará a cargo de la enseñanza. La legisladora señaló que podrían desarrollarse capacitaciones específicas para docentes y que también existen profesionales vinculados al folclore que podrían reunir las competencias necesarias para trabajar dentro de una asignatura especial.
Los contenidos concretos tampoco están cerrados. La intención legislativa, explicó, es establecer la obligatoriedad y dejar que los especialistas educativos definan posteriormente cómo se estructura la materia y qué conocimientos corresponde desarrollar en cada etapa.
La iniciativa fue elaborada con participación de referentes culturales y continuó sumando adhesiones después de su presentación. Cano aseguró que artistas, músicos, docentes, directorivos y responsables de instituciones educativas se acercaron para manifestar su acompañamiento.
El objetivo, remarcó, es que la discusión no quede limitada a una legisladora o a un bloque político, sino que pueda convertirse en una propuesta apropiada por la comunidad.
La senadora también sostuvo que la incorporación de la materia no demandaría, desde su perspectiva, un esquema de financiamiento independiente, ya que se integraría a la estructura curricular educativa. De todos modos, el proyecto todavía espera definiciones y una respuesta formal de la Dirección General de Escuelas.
La propuesta fue presentada hace más de dos años. Cano explicó que el expediente permaneció durante un período sin avanzar y atribuyó esa demora a la falta de decisión de la mayoría legislativa para impulsar su tratamiento.
Según relató, aproximadamente un mes antes de la entrevista la iniciativa volvió a ser considerada y comenzó nuevamente el proceso de consultas correspondiente.
Más allá del trámite legislativo, uno de los fundamentos centrales es la preocupación por la transmisión cultural.
Cano consideró que la música y las tradiciones cuyanas no necesariamente están destinadas a desaparecer, pero advirtió que su presencia puede debilitarse si solamente vuelven al centro de la escena durante la Vendimia o en momentos puntuales del calendario.
Su planteo es generar espacios permanentes de conocimiento y promoción. La legisladora resumió ese concepto señalando que resulta difícil valorar aquello que primero no se conoce.
Los relevamientos realizados alrededor de la iniciativa no constituyen, según aclaró, un diagnóstico oficial. Sin embargo, las conversaciones mantenidas mostraron que buena parte del acercamiento de los jóvenes al folclore se produce a través de peñas, grupos musicales, organizaciones culturales o propuestas contemporáneas que recuperan elementos tradicionales.
Por eso, la escuela aparece en el proyecto como una herramienta capaz de ampliar ese contacto y garantizar que las nuevas generaciones puedan conocer expresiones culturales que forman parte de la identidad provincial.
La iniciativa todavía debe recorrer instancias legislativas y técnicas antes de transformarse en una realidad dentro de las aulas. La discusión de fondo, sin embargo, ya está planteada: qué lugar debería ocupar la cultura cuyana dentro de la educación formal de Mendoza.





































