Estudiantes de las escuelas Arboit y Spagnolo preparan una nueva edición de su Modelo de Naciones Unidas, una experiencia educativa que propone debatir problemáticas internacionales, representar la postura oficial de diferentes países y fortalecer la oratoria, la investigación y el trabajo en equipo. Tras reunir a unos 150 participantes en la instancia interna, el comité organizador aspira a duplicar esa convocatoria y alcanzar los 300 estudiantes en el encuentro externo.
Ignacio Páez, Emilio Bertello y Benjamín Fícaro, estudiantes de cuarto año e integrantes de la organización, visitaron el programa Hola Gente, conducido por Oscar Mila, Celeste González y Pilar Campagnolo, para explicar cómo funciona el proyecto y convocar a jóvenes de escuelas secundarias de la zona Este y del resto de la provincia.
El Modelo de Naciones Unidas, identificado también por la sigla MNU, intenta reproducir el funcionamiento de la Organización de las Naciones Unidas dentro de un ámbito educativo. Los participantes se organizan en delegaciones, reciben un país y deben investigar su historia, sus características y su posición frente a diferentes problemáticas internacionales.
Cada estudiante debe defender los intereses y la política de la nación asignada, incluso cuando esa postura sea diferente o contraria a sus opiniones personales.
“No se debe usar la primera persona ni la opinión personal. Se tiene que respetar la ideología y las características del país representado”, explicaron durante la entrevista con Ciudad FM 90.5.
Esa exigencia obliga a los alumnos a abandonar momentáneamente sus propias convicciones y asumir un papel diplomático. En lugar de expresar “yo pienso”, deben hablar en nombre de la delegación y argumentar desde la posición oficial del Estado que representan.
Los jóvenes señalaron que este ejercicio permite aprender a investigar, debatir y responder preguntas complejas. También obliga a escuchar posturas opuestas, elaborar argumentos y desenvolverse frente a otros participantes bajo reglas de formalidad y respeto.
“Defender una posición que puede ir en contra de lo que uno piensa ayuda muchísimo para la oratoria, el estudio y cualquier situación de la vida en la que haya que debatir”, señalaron.
Las delegaciones están integradas generalmente por cinco o seis estudiantes. Cada participante interviene en una comisión diferente, mientras que uno de los integrantes cumple la función de embajador y puede asistir a sus compañeros cuando necesitan información o colaboración.
Entre los espacios de debate se encuentran la Primera Comisión de la Asamblea General, vinculada con armamentismo, conflictos y armas nucleares; la Segunda Comisión, orientada a cuestiones económicas y ambientales; los organismos relacionados con los derechos humanos y los derechos de las mujeres; y el Consejo de Seguridad.
Los tópicos principales se entregan aproximadamente con un mes de anticipación. Durante ese tiempo, cada delegación estudia la postura de su país y prepara discursos, respuestas y posibles propuestas de resolución.
El día de la actividad, los representantes presentan sus argumentos frente a las demás delegaciones. Luego pueden recibir los denominados puntos interpelantes, preguntas formuladas por otros países para cuestionar, profundizar o poner en contradicción la posición expuesta.
Los intercambios pueden adquirir intensidad, especialmente cuando se discuten conflictos armados, desigualdades sociales o restricciones de derechos. Sin embargo, las críticas deben dirigirse hacia la delegación o el Estado representado y no hacia la persona que participa.
“Se puede cuestionar al país, pero no se agrede al estudiante. Todo ocurre dentro del personaje y del protocolo”, remarcaron.
El modelo también contempla instancias de debate con y sin moderación. En las sesiones moderadas, la presidencia concede la palabra y controla los tiempos. En las instancias sin moderación existe una interacción más directa entre los representantes, aunque deben mantenerse el respeto y las normas generales.
Cuando las discusiones se alejan del protocolo o se producen agresiones personales, el comité organizador debe intervenir. Los estudiantes que integran la presidencia cumplen el rol de moderadores y jurados, ordenan la participación y procuran que el debate avance hacia una posible solución.
Las propuestas elaboradas por las delegaciones se incorporan a un documento denominado anteproyecto. Posteriormente, ese texto se somete a una votación formal y necesita alcanzar una mayoría calificada para ser aprobado.
Uno de los momentos más desafiantes es el tópico de emergencia. A diferencia de los temas entregados previamente, esa situación se presenta durante la jornada y no es conocida por los delegados.
La emergencia es ficticia y puede modificar el escenario internacional o los intereses de los países. Los alumnos deben reaccionar en el momento, adaptar sus estrategias y responder sin abandonar la posición general de la nación que representan.
“En el tópico de emergencia se observa la capacidad de improvisación de cada alumno”, explicaron los organizadores.
Además del aprendizaje académico, los participantes destacaron el aspecto social del proyecto. La experiencia les permite conocer jóvenes de otras escuelas, compartir intereses y construir vínculos con estudiantes que disfrutan del debate, la política internacional, la investigación y la comunicación.
Ignacio Páez, Emilio Bertelli y Benjamín Pícaro contaron que también comenzaron como delegados. A partir de su desempeño, compromiso y preparación fueron seleccionados para incorporarse al comité organizador.
La presidencia evalúa a los participantes y puede convocar a quienes se destacan para asumir nuevas responsabilidades en futuras ediciones. Esa renovación permite que los alumnos mayores preparen a las siguientes generaciones y que el proyecto continúe cuando finalizan la escuela secundaria.
Los organizadores remarcaron que el MNU no es únicamente una actividad de estudio. Aunque requiere preparación, formalidad y cumplimiento de un protocolo, también genera entusiasmo, compañerismo y momentos de intercambio que permanecen como parte de la experiencia escolar.
“Desde afuera puede parecer complejo o aburrido, pero cuando uno se involucra es muy emotivo”, afirmaron.
La instancia interna más reciente reunió aproximadamente a 150 estudiantes. Para la próxima convocatoria externa, el objetivo es alcanzar unas 40 delegaciones y acercarse a los 300 participantes.
El encuentro estará destinado a estudiantes del nivel secundario y será gratuito. Las fechas se ubicarían entre octubre y noviembre, pero todavía no fueron confirmadas de manera definitiva. Los lugares considerados por la organización también permanecen sujetos a confirmación.
La próxima edición tendrá, además, un significado especial: marcará los diez años de realización del Modelo de Naciones Unidas impulsado por las comunidades educativas involucradas.
“Queremos celebrar una década y hacer una de las ediciones más grandes y disfrutables para todos los delegados”, expresaron.
El comité organizador busca recuperar y ampliar la participación que el proyecto tuvo en años anteriores. Para eso, comenzó a difundir la propuesta en medios de comunicación y redes sociales, con el objetivo de llegar a escuelas de toda la zona Este y de otros departamentos de Mendoza.
Los estudiantes interesados podrán consultar las novedades, próximas fechas e información de inscripción a través de la cuenta de Instagram del MNU Arboit-Spagnolo. Allí también se publican imágenes de encuentros anteriores y canales de contacto con la organización.
La entrevista completa realizada en Hola Gente permite conocer las reglas del Modelo de Naciones Unidas, la preparación de las delegaciones y el trabajo de los estudiantes que buscan convertir la próxima edición en una de las convocatorias educativas más importantes de su historia.







































