Se llevó a cabo el cuarto paro general desde la asunción de Javier Milei, impulsado por la Confederación General del Trabajo (CGT), en rechazo a la reforma laboral que obtuvo sanción definitiva en la Cámara de Diputados tras la eliminación del artículo 44, uno de los puntos más cuestionados por los gremios.

La iniciativa regresará ahora al Senado, donde el Gobierno nacional busca que se convierta en ley antes del 1° de marzo, con la intención de que el Presidente pueda celebrarla durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso.

En Mendoza, el escenario fue diferente. El gobernador Alfredo Cornejo aseguró que el paro “no tuvo acatamiento” en la provincia. El transporte público funcionó con normalidad, al igual que hospitales y centros de salud. Los bancos permanecieron cerrados, pero la actividad general fue prácticamente habitual. Solo algunos gremios, como AMPRO, ATE y judiciales, realizaron movilizaciones hacia la Legislatura.

Cornejo marcó diferencias entre la realidad del Área Metropolitana de Buenos Aires y el interior del país: “El transporte público obviamente es la clave de los paros en Buenos Aires; en cambio se ve otra postal distinta en el interior y en particular en Mendoza”.

El mandatario también apuntó contra la conducción nacional de la CGT: “Yo no he visto gobierno peor que el de Alberto Fernández en la historia de la democracia de los últimos 42 años y sin embargo prácticamente la CGT no le hizo un solo paro. Ahí se muestra un poco la conducta de la CGT nacional”.

En relación a la reforma laboral, consideró que los efectos no serán inmediatos: “La ley laboral va a producir cambios, pero con un tiempo. No lo va a producir en mi mandato que esos cambios generen más empleo; será dentro de seis, siete u ocho años”.

Además, reclamó mayor esfuerzo fiscal por parte de la Nación: “El Gobierno pide que las provincias bajen Ingresos Brutos, Mendoza lo está haciendo, pero ellos no bajan el impuesto al débito y crédito bancario ni el impuesto a los combustibles, que son distorsivos y no se distribuyen”.

De esta manera, Mendoza mostró un bajo nivel de adhesión a la medida nacional, en un contexto de fuerte debate político y sindical en torno a la reforma laboral que impulsa la Casa Rosada.

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