¿QUÉ DICE TU LETRA DE VOS? LAS CLAVES QUE OBSERVA UN GRAFÓLOGO AL ANALIZAR UNA ESCRITURA

La forma, el tamaño, la presión, la inclinación y hasta los espacios entre palabras forman parte de los elementos que, según explicó el grafólogo Ariel Guevara, se consideran al realizar un análisis grafológico.

La escritura puede presentar variaciones en el tamaño, la presión, la inclinación y la distribución de las palabras. Pero, para un grafólogo, ningún elemento debería interpretarse de manera aislada. Así lo explicó Ariel Guevara, grafólogo, grafoanalista y grafoterapeuta, durante una entrevista en Mañanas de Ciudad, conducido por Carina Coria en Ciudad FM 90.5.

Guevara señaló que la grafología trabaja sobre el análisis global de la escritura y que observa aspectos como el movimiento, el espacio, la forma y la presión. Desde esa disciplina, esos elementos son utilizados para elaborar interpretaciones sobre características emocionales y de comportamiento de una persona.

Uno de los puntos centrales de la charla fue que no alcanza con mirar si una letra es grande, pequeña o inclinada.

“El grafólogo ve un todo”, explicó Guevara.

Según detalló, las distintas características deben relacionarse entre sí para elaborar una interpretación: presión con inclinación, espacios, tamaño y otros movimientos de la escritura.

La escritura también puede cambiar

Otro aspecto abordado fue la posibilidad de que la escritura se modifique a lo largo del tiempo. Guevara sostuvo que determinadas situaciones cotidianas o experiencias personales pueden producir cambios en la presión, la inclinación, el tamaño y otros movimientos gráficos.

Durante la entrevista explicó además cómo se analizan algunos de los elementos que suelen despertar mayor curiosidad.

El tamaño de las letras, por ejemplo, es medido dentro del análisis. Guevara indicó que existen referencias utilizadas para distinguir escrituras pequeñas, medias, grandes o muy grandes y que, dentro de la interpretación grafológica, esas dimensiones se relacionan con diferentes formas de valoración y contacto social.

La presión del trazo también es uno de los componentes observados. Según explicó, se analiza junto con la forma de los ejes y otros elementos de la escritura, evitando sacar conclusiones únicamente a partir de una característica.

Otro punto fue la inclinación de las letras. Guevara describió que la dirección de la escritura forma parte del análisis y que se estudia en relación con otros movimientos gráficos y con la manera en que la persona establece contacto con su entorno.

La firma y el texto no representan exactamente lo mismo

La firma ocupó un capítulo especial de la entrevista. Guevara diferenció el texto escrito de la firma: dentro de la interpretación que propone la grafología, el primero se vincula con la manera en que una persona se comunica socialmente, mientras que la firma es considerada una expresión más individual.

También explicó que el análisis no debería realizarse sobre una palabra o una firma descontextualizada. Incluso cuando durante el programa observó ejemplos obtenidos de redes sociales, aclaró que esos comentarios eran aproximaciones y que no permiten determinar una situación concreta de la vida de una persona.

“No hay letras lindas o feas”

Hacia el cierre, Guevara destacó una idea especialmente relacionada con niños y estudiantes: evitar clasificar una escritura simplemente como “linda” o “fea”.

Según señaló, ese tipo de comentarios puede tener impacto sobre la valoración que un niño hace de su propia producción. Desde su perspectiva, cada escritura puede analizarse y presenta características diferentes, sin necesidad de reducirla a una calificación estética.

La entrevista terminó con una definición sencilla: todas las escrituras tienen particularidades y deben observarse dentro de un contexto completo, no a partir de un único rasgo.

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