as antiguas actas del Concejo Deliberante permiten reconstruir cómo se organizaba Rivadavia en 1920, un año atravesado por la inestabilidad política, los cambios permanentes de autoridades y la creación de servicios municipales que hoy forman parte de la vida cotidiana.
El historiador y periodista Enrique Pizzuto repasó en Hola Gente algunos de los acontecimientos registrados durante aquel período: la designación del primer veterinario oficial, la aparición de las primeras patentes vehiculares, los controles sobre los mataderos, las becas estudiantiles y la situación del histórico cementerio de Reducción.
La historia de Rivadavia no solamente se encuentra en sus edificios, sus calles o sus personajes más reconocidos. También está conservada en las decisiones administrativas, los debates políticos y las ordenanzas que fueron definiendo el crecimiento del departamento.
Así lo explicó Enrique Pizzuto durante su participación en Hola Gente, programa conducido por Oscar Mila, Celeste González y Pilar Campagnolo por Ciudad FM 90.5. A partir de su trabajo de recopilación de las antiguas actas del Concejo Deliberante, el historiador reconstruyó parte de lo sucedido en la Municipalidad de Rivadavia durante 1920.
“La historia también está compuesta por el accionar político dentro de un edificio que se llama Concejo Deliberante”, expresó Pizzuto al destacar la importancia de conocer las decisiones adoptadas por quienes representaron a la comunidad en diferentes momentos históricos.
Para el entrevistado, investigar esos documentos permite comprender no solamente quiénes gobernaron, sino también cómo se fueron formando las características políticas, sociales y administrativas de la ciudad.
“Es importante saber qué hacen los concejos deliberantes, qué hicieron y quiénes fueron los protagonistas”, sostuvo.
El año 1920 estuvo marcado por una sucesión constante de interventores municipales. Según lo expresado durante la entrevista, el enfrentamiento entre el lencinismo mendocino y el radicalismo nacional encabezado por Yrigoyen tuvo consecuencias directas en la vida institucional de Rivadavia.
La intervención de la comuna produjo numerosos reemplazos de autoridades y funcionarios. Por la conducción municipal pasaron figuras como Bautista Gargantini, Cesario Araujo, Antonio Masera, Eudorio Gómez, Antonio Moreno y Mario Roncetti, entre otros dirigentes mencionados durante el recorrido histórico.
“Era una inestabilidad política tremenda”, resumió Pizzuto al describir la frecuencia con la que cambiaban los responsables de la Municipalidad.
En medio de aquel escenario político, las actas también registraron decisiones vinculadas con la salud pública y el ordenamiento de la actividad comercial. Una de las medidas más importantes fue la reorganización de la sala de primeros auxilios.
Además, se creó el cargo de veterinario oficial y fue designado Juan José Robledo, señalado durante la entrevista como el primer profesional en ocupar esa función dentro del departamento.
La tarea estaba directamente relacionada con el control sanitario de los animales destinados al consumo. En ese momento ya existía el matadero municipal, pero también funcionaban establecimientos clandestinos que intentaban evitar los controles y los aranceles establecidos por la comuna.
Las autoridades dispusieron que la faena se realizara en el matadero oficial y fijaron diferentes valores según el tipo de animal. De acuerdo con los registros repasados por Pizzuto, se cobraban cuatro pesos por los bueyes, tres pesos por las vacas y los cerdos, cincuenta centavos por los lechones y un peso por los ovinos.
Las actas también reflejan cómo comenzaba a organizarse la circulación por las calles de Rivadavia. Los carruajes particulares y aquellos utilizados para transportar pasajeros debían contar con faroles que permitieran identificarlos durante la noche.
Otra de las novedades fue la implementación de placas para los vehículos. Aquellas placas eran el antecedente de las actuales patentes y permitían registrar los medios de transporte que circulaban por el departamento.
Pizzuto recordó que, con el paso del tiempo, ese sistema llegó a aplicarse incluso sobre las bicicletas. De esta manera, una decisión administrativa adoptada en 1920 se convirtió en el punto de partida de un mecanismo de identificación que continuó utilizándose durante décadas.
La vida municipal también estaba atravesada por conflictos internos. Los documentos mencionan cesantías y reemplazos del contador, el cobrador y el tesorero, además de la creación del puesto de inspector de patentes.
Algunas disposiciones resultan difíciles de interpretar un siglo después. Una de ellas exigía que determinados vecinos cumplieran con la construcción de viviendas dentro de un plazo de veinte días. Sin embargo, las actas consultadas no explicarían claramente las razones de aquella orden.
La administración de los recursos públicos aparece como otro de los grandes temas de la época. La Municipalidad otorgaba un subsidio mensual a un dentista de apellido Bustos para colaborar con la asistencia de la población.
Posteriormente, frente a la necesidad de reducir gastos, el beneficio fue eliminado. Al mismo tiempo, se otorgaron cuatro becas para estudiantes destacados de la Escuela Normal y se dispuso una reducción en el valor de las patentes ante los reclamos por su costo.
El recorrido histórico también permitió recuperar la importancia del cementerio de Reducción, un espacio antiguo que, según Pizzuto, conserva un enorme valor patrimonial para el departamento.
Durante 1920, la Municipalidad entregó cien pesos al encargado Germán Gómez para realizar mejoras en el lugar. También se conformó una comisión integrada por vecinos con el objetivo de reunir colaboración para las obras.
Pizzuto señaló que en ese cementerio habría sido identificada, según la tradición histórica mencionada durante la entrevista, la tumba de una hija de Urquiza. Además, consideró posible que el terreno conserve restos y testimonios correspondientes a indígenas, religiosos y pobladores de la etapa colonial.
“No sé por qué todavía sigue sin dársele la importancia histórica al lugar”, cuestionó.
El entrevistado advirtió que el cementerio permanece sin el reconocimiento que merece pese a su posible valor arqueológico, cultural y documental. Para el historiador, una investigación adecuada podría revelar información relevante sobre los primeros pobladores de la región y las comunidades que estuvieron vinculadas con Reducción.
Otro interrogante que permanece abierto es el lugar exacto en el que funcionaba el Concejo Deliberante durante aquellos años. El actual edificio municipal todavía no había sido construido y las fuentes disponibles no permiten establecer con certeza cuál era la sede utilizada.
“No sabemos exactamente dónde estaba funcionando el Concejo Deliberante”, reconoció Pizzuto.
Entre las posibilidades mencionadas aparece una propiedad ubicada frente a la Escuela Bernardino Rivadavia, que habría sido alquilada para actividades municipales, o un inmueble de calle San Martín donde posteriormente funcionó el mercado.
Las actas recuperadas por Enrique Pizzuto muestran una Rivadavia atravesada por los conflictos políticos, pero también por los primeros intentos de organizar la salud pública, controlar los alimentos, registrar los vehículos, asistir a los estudiantes y conservar los espacios comunitarios.
Detrás de cada ordenanza, nombramiento o discusión administrativa aparece una parte de la identidad del departamento. La entrevista completa permite conocer cómo se gobernaba Rivadavia hace más de un siglo y comprender el valor de preservar los documentos que guardan su memoria.







































