RIVADAVIA EN 1928: AGUA POTABLE, NUEVAS CALLES, MERCADOS Y CINES


La llegada de la red de agua potable a sectores céntricos, la apertura y denominación de calles, los antiguos mercados, los primeros cines y las decisiones del Concejo Deliberante permiten reconstruir cómo se transformaba Rivadavia hace casi un siglo. El historiador y periodista Enrique Pizzuto repasó en HOLA GENTE distintos registros municipales correspondientes a 1928.

La historia cotidiana de Rivadavia volvió a ocupar un espacio destacado en HOLA GENTE, por Ciudad FM 90.5. Enrique Pizzuto continuó su recorrido por antiguos documentos del Concejo Deliberante y centró esta entrega en el año 1928, una etapa atravesada por cambios políticos, obras públicas y decisiones que fueron moldeando el departamento.

Pizzuto explicó que el material forma parte de una compilación de actuaciones de los concejos deliberantes a través de los años, con registros que comienzan en 1859 y que, en esta oportunidad, llegaron hasta 1928. Buena parte de esa documentación fue escrita a mano y presenta dificultades de lectura debido al paso del tiempo y al deterioro de las tintas.

Entre los primeros hechos repasados apareció la composición del Concejo y distintas resoluciones relacionadas con el funcionamiento municipal. Una de ellas autorizó la construcción de una vivienda para el encargado del cementerio, ubicada junto a su entrada principal.

Pizzuto también recuperó nombres de dirigentes y vecinos de aquella época, aunque advirtió que en determinados casos la escritura de los documentos antiguos dificulta establecer con absoluta certeza algunos nombres y apellidos.

Uno de los datos centrales del período estuvo vinculado con la llegada del agua potable a calles del centro de Rivadavia.

“Mi calle frente a la municipalidad empezó a tener la red de agua por primera vez”, se comentó durante el recorrido histórico al abordar las obras realizadas sobre calle San Martín.

Según los registros analizados, el mal estado de determinadas calles estaba relacionado precisamente con los trabajos para extender la red de agua potable. Al mismo tiempo, se avanzaba con la confección de planos y la licitación para la construcción de un nuevo mercado.

La historia de los mercados ocupó un lugar importante dentro de la entrevista. Pizzuto recordó la existencia de un mercado municipal en la zona de San Isidro y la actual Perito Moreno, en un sector donde todavía permanecen construcciones vinculadas con antiguas familias de Rivadavia.

A través de esos relatos, el historiador fue reconstruyendo referencias urbanas que durante décadas sirvieron para que los vecinos ubicaran lugares y comercios dentro de la ciudad.

Otro capítulo importante fue la apertura y denominación de calles.

Durante 1928 se registraron disposiciones relacionadas con distintas arterias del departamento. Pizzuto mencionó, entre otras, las actuales calles Núñez, Fausto Arena y Martínez de Anzorena.

Sobre esta última recordó que su apertura estuvo relacionada con terrenos adquiridos por la Municipalidad y que el nombre homenajeaba a una figura que había tenido responsabilidades municipales durante la epidemia de cólera de fines del siglo XIX.

De esta manera, el recorrido dejó en evidencia que detrás de numerosos nombres de calles actuales existen historias de antiguos intendentes, vecinos, donaciones de terrenos y decisiones administrativas que terminaron definiendo el mapa urbano que hoy conocen los habitantes de Rivadavia.

También aparecieron las donaciones de particulares para permitir la expansión de la ciudad.

Pizzuto relató el caso de Juan Duffour, propietario de extensas tierras, quien había realizado una donación para la apertura de calles en la zona de la estación y solicitó a cambio una excepción impositiva por cinco años sobre terrenos linderos al ferrocarril. La solicitud fue aprobada, según lo expresado durante la entrevista.

Otro nombre recuperado fue el de Manuel Cardama, quien donó un terreno para ampliar calle Sarmiento. El historiador aclaró que los documentos mencionados no permitían determinar con precisión qué tramo de esa calle correspondía a aquella cesión.

Los cines también forman parte de esta reconstrucción del Rivadavia de 1928.

Pizzuto explicó que ya funcionaban espacios que serían fundamentales durante décadas para la vida social del departamento. Entre ellos mencionó al Cine San Martín, instalado en un inmueble que anteriormente había estado relacionado con una comunidad religiosa, y al establecimiento que con el tiempo sería conocido con otros nombres, entre ellos Petit Palace, Marupsa y posteriormente Alfa.

Una de las resoluciones municipales de septiembre de aquel año resulta llamativa mirada desde la actualidad: se emplazó a propietarios de los cines para que instalaran baños.

“En el año 28 ya funcionaba el Cine San Martín”, recordó Pizzuto, antes de detallar la historia de aquellos edificios y de las familias que impulsaron las salas cinematográficas.

Según relató, aquellas instalaciones inicialmente carecían de servicios sanitarios adecuados y el municipio terminó exigiendo su incorporación.

El relato permitió mostrar hasta qué punto las decisiones municipales de aquella época abordaban aspectos muy diversos de la vida cotidiana.

Por ejemplo, hacia fines de octubre se estableció que los mataderos particulares debían instalarse a diez kilómetros de la villa y que el sacrificio de animales quedaría sujeto a supervisión veterinaria oficial.

En el mismo tramo de documentación aparece una solicitud de subsidio para la Escuela Cornelio Saavedra, destinada a comprar ropa para niños de bajos recursos, que finalmente no fue aprobada.

También surgió una decisión vinculada con la provisión de medicamentos: en lugar de derivar obligatoriamente a los beneficiarios hacia una farmacia determinada, se dispuso que pudieran elegir libremente el establecimiento donde adquirirlos.

La política provincial y nacional también estuvo presente en el contexto del año 1928.

Pizzuto recordó el regreso de Hipólito Yrigoyen a la Presidencia y explicó cómo los resultados electorales y las disputas internas del radicalismo tuvieron repercusiones en Mendoza. Según su relato, la provincia atravesaba un período marcado por enfrentamientos políticos e intervenciones que formaban parte del escenario posterior al lencinismo.

Un detalle particularmente curioso apareció en los registros municipales entre septiembre y octubre.

Pizzuto señaló que existe un período en el que no figura actividad registrada, a pesar de que el libro correspondiente está presente.

“El libro está, pero está vacío”, explicó.

Según expresó, no pudo determinarse a partir de esos documentos la razón de esa ausencia de registros.

Más allá de fechas, ordenanzas y nombres, la columna volvió a poner en primer plano la transformación urbana de Rivadavia.

Calles que recién comenzaban a abrirse, servicios públicos que llegaban por primera vez, mercados hoy desaparecidos, edificios que cambiaron de uso, cines que marcaron generaciones y familias que cedieron parte de sus propiedades para permitir el crecimiento de la ciudad forman parte de un pasado que todavía puede reconocerse en distintos rincones del departamento.

Pizzuto definió a Rivadavia como uno de los lugares antiguos de Mendoza y continuará en próximas entregas con el recorrido cronológico por los registros municipales.

La entrevista completa y las próximas entregas de la historia de Rivadavia pueden seguirse a través de las plataformas de Ciudad FM.

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