En el marco de su 62° aniversario, el Cine Ducal de Rivadavia sigue siendo un símbolo de identidad y cultura para el departamento. Fabricio Centorbi, nieto de Juan Centorbi —el visionario que construyó esta joya arquitectónica en 1963—, compartió en Antes de Ver el Sol recuerdos, anécdotas y el orgullo de un legado que resiste al paso del tiempo.
UN CINE QUE NACIÓ PARA SORPRENDER
Inaugurado el 7 de junio de 1963 con la película La Bella Lola, el Ducal fue una obra revolucionaria para su época. «Mi abuelo era un apasionado del cine y soñó con un espacio moderno para Rivadavia», contó Fabricio. Con capacidad para 1.000 personas en un pueblo de apenas 20.000 habitantes, el cine se convirtió en un ícono.
Datos clave:
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4 niveles: subsuelo, planta baja, primer piso y terraza.
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Tecnología de vanguardia: proyectores de 35mm y pantallas traídas desde Buenos Aires.
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Más que cine: albergó restaurantes, bailes de egresados y espectáculos teatrales.
ÉPOCAS DORADAS Y MOMENTOS ÉPICOS
Fabricio revivió hitos inolvidables:
1980: El estreno nacional de «El Diablo Metió la Pata», con la presencia de Luis Sandrini y Malvina Pastorino.
Espectáculos inolvidables: recitales de Spinetta, obras de Ricardo Darín, y hasta un cortometraje filmado en sus instalaciones.
Los bailes de los 80: «Las promociones financiaban sus viajes con los bailes de Probeca y Sinaloa. ¡Era una locura!», recordó.
UN LEGADO QUE SE MANTIENE
A pesar de los cambios tecnológicos y la competencia de las plataformas, el Ducal sigue en pie gracias a su adquisición por el municipio. «Sería triste verlo convertido en un estacionamiento», reflexionó Centorbi, quien hoy preserva 20.000 afiches originales de películas, desde Hitchcock hasta Star Wars.
¿Qué viene? Fabricio avanza en un documental sobre el básquet rivadaviense y sueña con otro sobre la historia del cine. «Este lugar es parte de nuestra alma», cerró.









































