La gestión del intendente Ricardo Mansur ha quedado expuesta una vez más con la devolución del presupuesto municipal por parte del Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia. El motivo es claro: un presupuesto que no especifica en detalle el destino del dinero en cada área. Transparencia cero.

El presupuesto 2024, aprobado al inicio de la gestión Mansur, fue de 9.900 millones de pesos. En ese momento, el intendente alegaba que las cuentas no estaban claras y que el municipio no tenía dinero, culpando a la administración anterior. Sin embargo, los datos oficiales de la propia página del municipio desmienten esta narrativa. Al 31 de octubre de 2024, los ingresos reales fueron de 12.000 millones de pesos, pero sólo se ejecutaron 7.000 millones. Mientras tanto, 5.000 millones se mantenían inmovilizados en plazo fijo.

La gestión Mansur prometió un aumento salarial del 68% a los empleados municipales en 2024, pero hasta el 31 de octubre solo había otorgado un 40%, quedando muy por debajo de lo comprometido. A su vez, en 2024 sólo se destinó un 3% del presupuesto a obras. ¿Y en 2025? En el nuevo presupuesto de repente, el porcentaje aumenta al 15%. No es casualidad: 2025 es un año electoral y la vieja estrategia de la casta política se repite. Cuando necesitan votos, aparecen las obras.

Pero la realidad es que Rivadavia sigue hundida en la inseguridad y el abandono. Las calles están sucias, el alumbrado es deficiente y los vecinos están cada vez más expuestos a la delincuencia. La inacción del municipio es alarmante y la falta de inversión en seguridad demuestra el desinterés por el bienestar de los ciudadanos.

Mientras tanto, el Festival Nacional Rivadavia Canta al País, patrimonio de los rivadavienses, se convirtió en un negocio para unos pocos. Con entradas que alcanzaron los 28.000 pesos, más del 85% de la población no pudo asistir. El festival, que debería ser una celebración del pueblo, terminó generando una pérdida millonaria que ahora deberá ser cubierta con el dinero de todos.

Por si fuera poco, los impuestos municipales aumentaron un 140%, mientras el intendente acumula más de 6.000 millones de pesos en plazo fijo. ¿Cuál es la prioridad de esta gestión? Porque claramente no son ni la infraestructura, ni la seguridad, ni el bienestar de los trabajadores municipales.

La brecha salarial entre los empleados municipales y los funcionarios es indignante. Según los datos extraídos de la sección «Gobierno Abierto» de la web del municipio, mientras un trabajador de menor categoría gana apenas 190.000 pesos, el intendente Mansur percibe más de 1.9 millones de pesos al mes. Un coordinador municipal gana alrededor de 1.2 millones, un secretario 1.4 millones y un concejal también 1.4 millones. Mientras tanto, los empleados municipales siguen con salarios por debajo de la línea de pobreza.

El reciente acuerdo paritario alcanzado con SOEM no soluciona esta desigualdad. Un aumento del 4% en febrero y otro 4% en marzo es ridículo frente a la inflación galopante. Y aunque el bono extraordinario aumente de 60.000 a 100.000 pesos, sigue siendo insuficiente para paliar el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores municipales.

En Rivadavia, la gestión de Mansur no gobierna para la gente, sino para su propio beneficio. Las prioridades están claras: más impuestos para los ciudadanos, salarios de miseria para los trabajadores y millones guardados en el banco mientras el departamento se hunde en la inseguridad y el abandono.

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