Más de 30 niños que deberían haber ingresado al primer año del polimodal se encuentran sin un lugar en la Escuela Mohamed Dib el Musri. Sus familias, que han seguido cada instancia del proceso de inscripción, se enfrentan a la incertidumbre y la falta de respuestas por parte de las autoridades educativas. La Dirección General de Escuelas (DGE) de Mendoza, responsable de garantizar la educación de estos estudiantes, aún no ha brindado una solución concreta.
Desde el año pasado, las inscripciones han sido un camino lleno de obstáculos. En la primera instancia, muchos niños quedaron fuera de la Escuela Musri. Se abrió una segunda instancia en la que los padres pudieron elegir dos opciones de escuela, pero nuevamente la respuesta fue el silencio. Ante la falta de soluciones, un grupo de familias decidió movilizarse. Juntaron firmas y viajaron hasta la Supervisión N°9 en San Martín para exigir respuestas.
«Nos dijeron que nos iban a mandar una solución y nos llegó un mensaje al correo indicándonos que nos acercáramos a la escuela», relata una madre afectada. Sin embargo, al presentarse en la institución, se encontraron con la sorpresa de que nadie allí estaba al tanto de estos mensajes. «Nos dijeron que había una lista de espera, que nos habían anotado, pero no tenían información sobre una solución real».
La situación se tornó aún más desesperante al inicio del ciclo lectivo. Según los padres, en la lista de espera hay más de 30 niños de la zona que aún no tienen un banco. Se les informó que se abriría un nuevo curso para el primer año del polimodal, pero hasta el momento no hay confirmaciones oficiales.
«Mi marido fue hoy a la escuela y el director le dijo que no pueden hacer más nada. Llaman a la supervisión, mandan mensajes, pero nadie responde», cuenta la madre con indignación. «Primero nos dijeron que el curso se abriría entre el 10 y el 15 de marzo, luego que hasta abril, pero no hay certezas. Los chicos necesitan empezar la escuela, es algo obligatorio».
A esto se suma el temor de muchas familias de que sus hijos sean reubicados en escuelas alejadas o en instituciones con problemas de seguridad. «Por zona, la central nos queda cerca, no podemos pagar más pasajes. Además, hay chicos que tienen miedo de ir a la escuela Saffi por los videos y amenazas que circulan», explica la madre.
Las familias afectadas evalúan nuevas medidas de protesta. No descartan regresar a la supervisión para exigir respuestas y, si es necesario, llevar su reclamo a instancias superiores. Mientras tanto, los niños siguen esperando una solución que les permita ejercer su derecho a la educación.








































