En la reciente edición de Hola Gente, conducida por Óscar Milá, los oyentes tuvieron la oportunidad de escuchar a la licenciada en nutrición Luisina Capone, quien visitó los estudios para compartir información valiosa sobre alimentación, hábitos saludables y el impacto del ciclo circadiano en nuestro cuerpo, especialmente en esta época del año.
La charla comenzó con una reflexión sobre el «picoteo», esa costumbre que muchos tienen de comer entre horas, especialmente cuando están estresados o ansiosos. Luisina explicó que el picoteo no es recomendable porque interfiere con los ciclos naturales de alimentación que deberían organizarse en cuatro comidas diarias, ajustadas a la presencia de luz solar. Más allá de las calorías que aportan estos pequeños bocados, destacó la importancia de entender el por qué se siente esa necesidad de comer: “Debe ser un abordaje psicológico para conocer qué nos impulsa a buscar comida constante, ya que muchas veces no es hambre real sino un mecanismo emocional”.
En cuanto a la alimentación de otoño, Capone resaltó que, aunque los libros sugieren que con el frío necesitamos más calorías, la realidad actual nos muestra un estilo de vida muy sedentario y en ambientes calefaccionados, por lo que no es necesario aumentar la cantidad de comida, sino preferir preparaciones más cálidas y reconfortantes, como purés o ensaladas tibias, sin incrementar las porciones.
Otro tema importante fue la relación entre el sueño y la alimentación. Luisina enfatizó que dormir bien, entre siete y ocho horas de calidad, es fundamental para regular las hormonas del hambre y la saciedad. Dormir poco o mal no solo disminuye la energía para la actividad física, sino que genera un aumento en el deseo por alimentos poco saludables, especialmente azúcares simples que el cuerpo busca para “mantenerse despierto”. Además, advirtió sobre el síndrome del comedor nocturno, un trastorno donde la persona se levanta durante la noche para comer, afectando la calidad del descanso.
Luisina también abordó la importancia de la cena, que debería realizarse al menos tres horas antes de dormir, con preferencia por carnes blancas y sin frituras ni alcohol, para evitar una mala digestión que interrumpa el sueño. Explicó que el «reposo digestivo» entre la cena y el desayuno es clave para un buen funcionamiento del organismo.
Respecto a las carnes y el deporte, advirtió que comer carne roja, especialmente asado, justo antes de entrenar puede afectar el rendimiento debido a su lenta digestión y mayor contenido graso, recomendando optar por carnes blancas o alimentos ligeros como una banana cuando el tiempo antes del ejercicio es corto.
En cuanto a las infusiones típicas del otoño e invierno —como el mate, café y té—, Luisina explicó que todas contienen cafeína (bajo distintos nombres) y que el consumo excesivo después de las 18 o 19 horas puede afectar el sueño, creando un círculo vicioso de mal descanso y mala alimentación.
Sobre la tradicional «pálida del mate», la especialista aclaró que puede deberse al desplazamiento de nutrientes o líquidos por el consumo excesivo de mate sin acompañarlo de una alimentación adecuada.
Para mantener una alimentación equilibrada cuando la disponibilidad de frutas y verduras frescas es menor, recomendó informarse sobre cuáles son las frutas y verduras de estación durante el otoño, que contienen un buen aporte de vitaminas y minerales. Además, mencionó que las sopas y guisos pueden ser excelentes vehículos de nutrientes si se preparan cuidando la calidad de las proteínas y evitando grasas en exceso.
Finalmente, Luisina recordó que no solo importa la cantidad de alimentos que consumimos, sino también cómo y cuándo los ingerimos, tomando en cuenta nuestro estilo de vida actual y buscando siempre un equilibrio que favorezca tanto la salud física como emocional.










































