En una nueva edición de Antes de Ver el Sol, el ciclo que conduce Hugo Lombardi por Ciudad FM 90.5, el psicólogo y columnista Walter Motilla abordó un tema que atraviesa a la sociedad en distintos niveles: el miedo como herramienta de poder.
La charla surgió a partir de la última editorial de Lombardi, donde el periodista expuso cómo el miedo condiciona la opinión pública y la expresión personal, especialmente entre empleados municipales y quienes dependen de algún organismo estatal. “Recibo muchos mensajes privados de personas que no se animan a comentar en público por temor a represalias”, explicó Lombardi.
Motilla tomó ese punto de partida para analizar el miedo desde la psicología. «El miedo es un mecanismo primitivo de supervivencia, pero en la actualidad se ha vuelto más abstracto y es utilizado de manera deliberada para la sumisión colectiva», explicó. “Cuando el miedo se comparte y se vuelve colectivo, puede generar una parálisis social, donde el silencio se convierte en la norma y se instala un trauma colectivo”, remarcó.
El psicólogo diferenció entre temor y miedo: el primero, dijo, es una actitud natural que permite estar alerta; el segundo, una emoción intensa que nubla la razón y puede ser manipulada para controlar sociedades. “Cuando el miedo se vuelve paisaje deja de incomodar, se naturaliza y se legitima”, sostuvo.
Motilla advirtió que “gobernar a través del miedo es gobernar castrando libertades” y recordó que “el pueblo en democracia debe elegir por convicción, no por temor”. También hizo referencia a experimentos psicológicos, como el de Stanley Milgram en los años 60, que demostraron cómo la obediencia a la autoridad puede superar al juicio moral individual cuando el miedo se instala.
En un mundo donde las amenazas son reales, Motilla aseguró que es posible vivir sin miedo patológico, aunque implica trabajo personal, educación y en muchos casos, terapia. “Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio, y en ese espacio reside nuestra libertad”, concluyó.
Una conversación profunda que dejó abierta la reflexión sobre cuántas veces, por miedo, eligen los ciudadanos callar, obedecer o simplemente mirar hacia otro lado.











































