En una nueva emisión del programa La Brújula, se abordó una temática que conjuga cuerpo, mente y espíritu: el yoga. La invitada especial fue la licenciada Viviana Morón, profesional en fonoaudiología y profesora de yoga, quien brindó una clase magistral sobre esta práctica milenaria.

Morón comenzó explicando que el yoga tiene sus orígenes hace más de cinco mil años en la India y que llegó a América recién entre los siglos XIX y XX. El término “yoga” proviene del sánscrito y significa “unión”, en referencia a la integración del cuerpo, la mente y el espíritu. Si bien muchas personas asocian el yoga con posturas físicas —las conocidas “asanas”—, la disciplina abarca mucho más: incluye técnicas de respiración (pranayama), meditación, y principios éticos y filosóficos que invitan a una vida más consciente.

Durante la entrevista, Viviana destacó que existen distintos tipos de yoga, algunos más activos y otros más pasivos o restaurativos, y que cada persona puede llegar a esta práctica por razones muy diversas: desde dolores físicos hasta la búsqueda de equilibrio emocional o bienestar integral. “Uno de los principales objetivos del yoga es aquietar la mente”, afirmó. Y explicó que esto se logra primero a través del cuerpo y la respiración: “Si el cuerpo no está en calma y la respiración no está serena, no se puede calmar la mente”.

Los conductores, entre anécdotas personales y risas, consultaron a la especialista sobre cómo lograr concentración y cómo lidiar con la “mente divagante”. Viviana explicó que la mente genera entre 6.000 y 60.000 pensamientos diarios, lo que muchas veces dificulta enfocarse. Pero la práctica constante del yoga permite entrenar la atención y desarrollar estados de presencia que transforman la forma en que vivimos el día a día.

También resaltó que el yoga no es una terapia alternativa, sino una disciplina integral con beneficios comprobados científicamente, especialmente por las neurociencias. “El yoga estimula la neuroplasticidad, favorece la atención, la planificación, y el equilibrio del sistema nervioso. Mejora la calidad del sueño, la fuerza muscular, la flexibilidad y la percepción del propio cuerpo”, explicó.

La licenciada subrayó que no es necesario tener un conflicto emocional para comenzar a practicar. “Se puede llegar al yoga por muchas razones: por curiosidad, por salud, por estrés, o simplemente por el deseo de sentirse mejor. Lo importante es empezar”.

Finalmente, relató cómo su primer acercamiento a la disciplina fue tan transformador que decidió convertirse en profesora. “No he dejado de practicar nunca. El yoga me reconecta, me da calma y también me energiza. Es una herramienta para la vida”.

En medio de un mundo hiperconectado y acelerado, La Brújula ofreció un momento de pausa y reflexión con esta entrevista que dejó resonando una invitación clara: bajar un cambio, respirar profundo y volver al presente.

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