Hace más de un siglo, cuatro pioneros lograron algo que parecía imposible: transmitir en vivo una ópera, Parsifal, con equipos rudimentarios y artesanales. Aquel hito de 1920 marcó el nacimiento de la radio en Argentina y revolucionó la forma en que la gente accedía a la música y la información.

Hasta ese momento, la única manera de escuchar música era mediante una vitrola. La radio vino a cambiarlo todo: permitió que miles de personas disfrutaran en simultáneo de un mismo espectáculo, derribando barreras de distancia. Pronto, la venta de radios creció de manera exponencial y el país se ubicó a la par de grandes potencias en materia de comunicación.

La radio no solo entretuvo: también cumplió un rol social. Informaba nacimientos, fallecimientos, servicios públicos y hasta servía de mensajería entre familias. Décadas después, sigue viva, adaptándose al streaming y a las nuevas plataformas, pero manteniendo la esencia que la hace única: acompañar a la gente, en todas partes y en todo momento.

En La Brújula, los conductores destacaron el valor histórico y humano de la radio, su poder de conexión y el amor que despierta en quienes la hacen y quienes la escuchan. Y recordaron: “La radio está más viva que nunca”.

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