En el Día del Maestro, la comunidad educativa de Rivadavia recibió una noticia que llenó de orgullo: Julio Pacini, más conocido como el “Polaco” Pacini, maestro de séptimo grado en la escuela Leonor Ferreyra, fue elegido Docente Destacado 2025 en el departamento.
Lejos de los rótulos grandilocuentes, Julio aclaró desde el inicio: “No soy el mejor docente, soy el docente destacado. No quiero que se piense que uno es más que otro”. Esa humildad lo acompañó en toda la charla, pero detrás de su sencillez hay una labor enorme que trasciende el aula.
El reconocimiento lo sorprendió. “Me enteré por WhatsApp. Pensé que era un virus cuando me agregaron a un grupo que decía ‘maestro destacado’. Después me avisaron que la directora había presentado mi nombre”, contó entre risas.
La distinción se dio en el Centro de Congresos y Exposiciones de San Martín, junto a educadores de toda la provincia. Pero lo que realmente distingue a Pacini no es un diploma, sino el proyecto que lleva adelante con sus alumnos y colegas: una huerta, un viñedo y próximamente una plantación de olivos dentro de la escuela.
Con la ayuda del profesor Dante Barossi, alumnos y exalumnos, e incluso familias que siguen ligadas a la institución, Julio coordina un espacio donde se cultivan verduras, se aprende sobre riego por goteo con materiales reciclados y se transmiten valores de compromiso comunitario. “Si vuelven los exalumnos, eso ya dice mucho. La escuela sigue siendo su lugar”, resaltó.
Además, el grupo “Las Hormigas”, integrado por jóvenes egresados, acompaña con meriendas y apoyo escolar a chicos del barrio. “La idea siempre es hacer cosas por los niños. Es salir del aula, salir de la escuela y llevar lo que hacemos a otros”, explicó.
El trabajo no está exento de dificultades: “Estamos jugados con herramientas. Tenemos una pala, una zapa, un pico y algunos rastrillos. Nos haría falta tela antigranizo, mangueras de goteo y más elementos. Todo lo que sea reciclado nos sirve”, pidió con esperanza.
Pacini, padre de Yuliana y Santino, se define como un apasionado por la docencia: “Si volviera atrás, elegiría lo mismo. Me encanta enseñar. Todo lo que hago no me pesa porque atrás mío están mis alumnos, los padres, mis colegas y mi familia”.
Su mensaje es claro: el reconocimiento no es individual. “Yo llevo la bandera de la escuela, de los alumnos y de los padres. Este proyecto es institucional, no de Julio Pacini ni de Dante Barossi: es de la Leonor Ferreyra”.
Con vocación, humildad y trabajo solidario, Julio Pacini demuestra que educar es mucho más que dar clases: es sembrar futuro.







































