En una emisión reciente del programa “Hola Gente”, la coach ontológica y profesora de teatro Vanesa Murada desarrolló un análisis profundo sobre el coaching ontológico, sus alcances, sus límites y su diferencia con la terapia psicológica. La entrevista estuvo marcada por preguntas directas de los conductores, quienes buscaron aclarar dudas frecuentes sobre esta práctica que, según Murada, “es un proceso conversacional de transformación”.
Desde el inicio, la invitada aclaró que el coaching ontológico no es una terapia, sino un acompañamiento basado en la conversación y en preguntas diseñadas para que cada persona encuentre sus propias respuestas. “El paciente elige qué quiere trabajar ese día. Yo empiezo a conversar con la persona y de allí surgen las preguntas poderosas”, explicó. Reafirmó que el trabajo se centra exclusivamente en el presente, con el objetivo de abrir “las infinitas posibilidades” que cada persona puede tener frente a un problema.
Durante la charla, subrayó la importancia de la escucha activa y precisó que su tarea no consiste en solucionar problemas, sino en generar claridad interna en quienes participan del proceso. “Yo hago preguntas que te llevan a vos a una respuesta interna”, destacó, diferenciando su rol del que cumple un profesional de la psicología, quien sí aborda los procesos desde el pasado de la persona.
Murada también profundizó en la relación entre las emociones, los patrones familiares y los modos de reaccionar ante diferentes situaciones. Aseguró que muchos de los conflictos personales surgen de creencias heredadas o arraigadas, y que el coaching apunta a que cada persona identifique esas estructuras para poder transformarlas. “Lo que uno busca es que la persona deje de sostener patrones ajenos y pueda elegir por sí misma”, expresó.
En la conversación, la coach abordó temas como la timidez, los duelos, el miedo al futuro, el contagio emocional y la tendencia a anticipar sufrimientos. Remarcó que evitar el dolor “no es una salida” y que la clave es habitar el presente, sin quedar atrapados en el pasado ni en escenarios futuros que aún no existen.
Además, explicó que muchas veces trabaja con personas que también asisten a psicólogos o psiquiatras, y que esa combinación puede ser beneficiosa: “Los profesionales ven la evolución y suelen recomendar que continúen conmigo porque hay transformación y acción”.
Un eje central de su enfoque es el compromiso entre coach y paciente. Murada sostuvo que los procesos avanzan cuando ambas partes aportan. “Yo puedo poner el cincuenta por ciento, pero la persona tiene que poner el otro cincuenta. Si no hay compromiso, no sirve”, afirmó. Para ello, implementa estrategias y planes de acción concretos.
La entrevistada también destacó su experiencia fusionando coaching y teatro, especialmente para el trabajo con personas tímidas. Contó que en su grupo de teatro –que reúne desde niños hasta adultos mayores– muchas personas lograron romper barreras internas: “Llegaron sin poder levantar ni los brazos del cuerpo, y hoy están listos para la vendimia”.
Antes de finalizar, Murada compartió detalles sobre su consultorio, ubicado en Fleming 81, y explicó que atiende los días miércoles y sábados por la mañana. También adelantó su participación en la Vendimia Distrital de los Campamentos, donde se presentará un guion artístico con danza y canto.









































