En el programa Hola Gente, la licenciada María Inés Fernández, trabajadora social, explicó en profundidad el rol, los alcances y los desafíos actuales del trabajo social en Argentina, en el marco del Día del Trabajador y la Trabajadora Social, que se conmemora cada 10 de diciembre, fecha que coincide con el Día Internacional de los Derechos Humanos.
Durante la entrevista, Fernández señaló que la elección de esta fecha no es casual, sino una decisión política e ideológica que reafirma el compromiso de la profesión con la justicia social, la equidad y la garantía de derechos. En ese sentido, recordó que el trabajo social está regulado por la Ley Federal N.º 24.072, que define a la profesión como promotora del cambio social, el fortalecimiento comunitario y la autonomía de las personas.
La licenciada detalló que la carrera tiene una duración aproximada de cinco años y se estudia en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo, aunque hoy también existen propuestas de gestión privada. Además, destacó que se trata de una profesión con un campo laboral amplio y diverso, que abarca áreas como salud, educación, justicia, niñez, género, hábitat, vivienda, sistema penal, ONG y políticas públicas.
Fernández remarcó que el trabajo social interviene en contextos complejos, donde muchas veces se vulneran derechos básicos como la salud, la educación, la vivienda o la alimentación. Allí, el rol del trabajador o trabajadora social es actuar como nexo entre las personas, la comunidad y el Estado, a través de herramientas como entrevistas domiciliarias, informes sociales, articulación interinstitucional y trabajo en equipos interdisciplinarios.
Finalmente, subrayó que uno de los grandes desafíos actuales del trabajo social es sostener la intervención y el acompañamiento en un contexto de crisis, ajuste y debilitamiento de las políticas públicas, sin perder de vista el enfoque comunitario, territorial y de derechos humanos. En sus palabras, el trabajo social no es partidario, pero sí profundamente político, porque se posiciona frente a los modelos de Estado y pone en el centro la vida cotidiana de las personas.









































