El abogado Mario Vadillo cuestionó el nuevo aumento del boleto de colectivo en Mendoza y advirtió sobre el impacto que tendrá en el bolsillo de los usuarios. En diálogo con Mañanas de Ciudad, por Ciudad FM 90.5, apuntó contra el sistema de subsidios, pidió mayor control de costos y propuso que la ayuda estatal vaya directamente al pasajero a través de la SUBE.

El Gobierno de Mendoza oficializó un nuevo incremento en la tarifa general del boleto de colectivo, que pasará de $1.400 a $1.680 desde el lunes 13 de julio, según lo expresado durante la entrevista. El ajuste será del 20% y se aplicará de manera progresiva a medida que se actualicen las máquinas lectoras de SUBE, por lo que durante algunos días podrían convivir ambos valores.

En Mañanas de Ciudad, la conductora Carina Coria dialogó con Mario Vadillo, abogado y referente del Partido Verde, para analizar el impacto de esta medida y el funcionamiento del sistema de transporte público en la provincia. Durante la entrevista, Vadillo cuestionó con dureza el esquema actual y aseguró que el problema no se limita al valor que paga el usuario al subir al colectivo, sino al costo real que, según afirmó, termina cubriéndose con recursos públicos.

“El transporte público provincial está casi con más del 80% de lo que se paga en micro en subsidios”, señaló Vadillo al referirse al peso que tiene el aporte estatal dentro del sistema. En esa línea, sostuvo que el valor real del pasaje sería mucho mayor al que paga el usuario en el Gran Mendoza y advirtió que esa diferencia se cubre con fondos que salen de los impuestos que paga la ciudadanía.

Uno de los puntos más fuertes de la entrevista fue su crítica a la desigualdad entre el Gran Mendoza y los departamentos más alejados. Vadillo afirmó que en zonas como Rivadavia, San Rafael o General Alvear muchas personas pagan valores superiores por trayectos similares o deben afrontar mayores costos de movilidad. Según su mirada, existe una política que prioriza mantener más bajo el boleto urbano del Gran Mendoza, mientras el resto de la provincia también termina contribuyendo al financiamiento del sistema.

“La gente en Rivadavia, en San Rafael, en todos los lugares que ni siquiera toma el transporte público del Gran Mendoza está subsidiando estos casi tres mil pesos de más”, afirmó durante la entrevista.

Vadillo también cuestionó la falta de control sobre los costos del sistema y apuntó contra el esquema de pago por kilómetro recorrido. Según explicó, las empresas cobran por los kilómetros realizados y no por la cantidad de pasajeros transportados, lo que, desde su punto de vista, genera una estructura poco eficiente y con escasos incentivos para mejorar el servicio.

“Ellos cobran por kilómetro de recorrido, no por pasaje”, indicó, y agregó que cada vez que un usuario paga el boleto, ese dinero va al sistema administrado por el Estado provincial, mientras las empresas reciben sus ingresos por otra vía.

En ese marco, el abogado planteó que Mendoza debería avanzar hacia una reforma profunda del transporte público. Una de sus principales propuestas es reemplazar el subsidio por kilómetro recorrido por un subsidio directo al pasajero mediante la tarjeta SUBE. Según sostuvo, el Estado ya cuenta con información suficiente para determinar qué usuarios necesitan asistencia y cuáles podrían pagar la tarifa sin subsidio.

“La SUBE ya sirve para eso”, afirmó Vadillo, al referirse a la posibilidad de aplicar subsidios focalizados para jubilados, empleadas domésticas, sectores vulnerables y trabajadores que realmente dependen del transporte público. Para el entrevistado, el objetivo debería ser que “la plata siga a la gente y no a los micros vacíos”.

Otro de los ejes de la conversación fue la necesidad de modernizar el sistema. Vadillo consideró que Mendoza sigue funcionando con un modelo antiguo, basado en recorridos, paradas y frecuencias fijas, cuando muchas ciudades del mundo ya utilizan sistemas más flexibles y predictivos. Según explicó, con datos de demanda, ubicación y destino de los usuarios, podrían diseñarse recorridos más eficientes, mejorar la ocupación de las unidades y reducir el gasto en subsidios.

“Hay que cambiar el sistema de transporte público con estos sistemas antiguos de recorrido, paradas y frecuencias prefijadas”, expresó. También sostuvo que herramientas tecnológicas permitirían saber en qué horarios y zonas hay más demanda, para adaptar recorridos y evitar que muchas unidades circulen vacías.

Durante la entrevista, Vadillo vinculó el aumento del boleto con una problemática más amplia: el deterioro del poder adquisitivo de los mendocinos. Sostuvo que los servicios públicos, los impuestos y los aumentos acumulados golpean de manera directa en los ingresos familiares, especialmente en trabajadores, estudiantes y personas que dependen todos los días del transporte público.

“La gente se está cansando de que le metan la mano al bolsillo, de que cada vez los servicios sean peores”, señaló. En ese sentido, advirtió que el malestar social crece cuando los aumentos llegan rápidamente y sin un debate profundo sobre las causas del problema.

La conductora también planteó el impacto que tiene este tipo de medidas en quienes viven en la zona Este y deben tomar más de un colectivo para estudiar, trabajar o trasladarse por motivos de salud. Vadillo coincidió en que el sistema actual afecta especialmente a quienes no tienen otra alternativa de movilidad y deben destinar una parte cada vez mayor de sus ingresos al transporte.

Otro punto señalado por el entrevistado fue la necesidad de una auditoría independiente de los costos del sistema. Según planteó, antes de seguir aumentando tarifas o incrementando subsidios, debería revisarse con precisión cuánto cuesta realmente prestar el servicio, cómo se distribuyen los fondos públicos y qué nivel de eficiencia tienen las empresas prestatarias.

“Por qué no se controlan los costos”, cuestionó Vadillo, al criticar que muchas veces el aumento del boleto se informa como una simple resolución administrativa, sin un análisis profundo del funcionamiento del sistema ni del impacto económico sobre los usuarios.

El abogado también hizo referencia al contexto económico provincial y a la caída de recursos, mencionando que el Gobierno debe cubrir una parte importante del sistema con subsidios. Según su análisis, esta situación se agrava por la menor actividad económica y por decisiones previas en materia energética y productiva que, según sostuvo, afectaron los ingresos provinciales.

La entrevista dejó planteado un debate central: el aumento del boleto no aparece solo como un ajuste tarifario, sino como la consecuencia de un modelo de transporte que, según Vadillo, necesita mayor transparencia, tecnología, control de costos y una asistencia más directa a quienes realmente la necesitan.

El nuevo incremento comenzará a regir desde el lunes 13 de julio, según lo expresado durante la entrevista, y volverá a poner en discusión cuánto pagan realmente los mendocinos por el transporte: no solo al subir al colectivo, sino también a través de los impuestos que sostienen el sistema.

La entrevista completa con Mario Vadillo en Mañanas de Ciudad puede verse en las plataformas de Ciudad FM.

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