El kinesiólogo Ariel Banella explicó cómo diferenciar una molestia pasajera de un dolor que necesita evaluación profesional y analizó la influencia de las posturas, la actividad física y la rehabilitación. También habló sobre el uso del frío y el calor, los crujidos articulares, el dolor ciático y los riesgos de regresar demasiado pronto al deporte después de una lesión.

La kinesiología cumple un papel fundamental en la recuperación de las personas que atravesaron una lesión, una enfermedad o una patología que afecta su capacidad de movimiento. Durante una entrevista en el programa Hola Gente, de Ciudad FM 90.5, Ariel Banella explicó que el objetivo principal de esta disciplina es ayudar al paciente a recuperar su funcionamiento habitual, aunque aclaró que el resultado dependerá de la gravedad de cada caso.

“La kinesiología es la recuperación de una enfermedad, una patología o una lesión para volver a funcionar normalmente”, explicó el profesional. En algunos pacientes, esa recuperación puede alcanzar el cien por ciento, mientras que en otros pueden quedar limitaciones o secuelas relacionadas con la complejidad del problema.

Banella señaló que desde hace varios años concentra su trabajo principalmente en las patologías vinculadas con la columna vertebral, entre ellas hernias, neuralgias, dolores referidos y problemas posturales. Anteriormente también desarrolló una extensa experiencia dentro de la actividad deportiva, acompañando equipos de fútbol y básquet que participaron en competencias federales y en la Liga Nacional.

La entrevista conducida por Oscar Mila, Celeste González y Pilar Campagnolo abordó una de las consultas más frecuentes: el dolor de espalda que aparece después de permanecer muchas horas sentado. Banella explicó que una postura mantenida durante demasiado tiempo puede provocar cansancio y molestias, pero eso no significa necesariamente que exista una lesión.

“Cualquier postura que sostengamos durante mucho tiempo puede causar molestia”, indicó. La misma situación puede presentarse tanto en una persona que trabaja sentada como en alguien que permanece muchas horas de pie. El problema comienza cuando esa conducta se repite constantemente, afecta el funcionamiento cotidiano o genera una alteración que se vuelve persistente.

El uso prolongado del teléfono celular también puede favorecer la aparición de síntomas. La posición de la cabeza, el cuello y la espalda representa una carga mecánica para las articulaciones. Cuando una postura inadecuada se repite durante largos períodos, puede producir dolor y, con el tiempo, derivar en una disfunción.

El kinesiólogo diferenció los dolores normales relacionados con un esfuerzo físico, un entrenamiento o el cansancio general de aquellos que deberían ser evaluados. Un dolor muscular puede aparecer después de una actividad exigente y desaparecer con descanso o movimiento. Sin embargo, si se repite de manera permanente, aumenta su intensidad, aparece cada vez con mayor frecuencia o comienza a limitar las tareas cotidianas, resulta necesario investigar su origen.

“El dolor no significa siempre que exista una lesión”, aclaró. Banella explicó que el músculo responde al sistema nervioso y a los mecanismos metabólicos del organismo, por lo que una molestia puede estar asociada a diferentes factores. Por ese motivo, el análisis no debe concentrarse únicamente en el lugar donde aparece el dolor.

La actividad física tampoco está necesariamente prohibida ante una molestia muscular. Según señaló durante la entrevista, el movimiento genera endorfinas, consideradas calmantes naturales del organismo, y puede contribuir a reducir determinados dolores. La decisión dependerá de la intensidad de los síntomas, de su origen y de si existen limitaciones funcionales.

Otro de los temas abordados fue el uso del hielo y del calor después de un golpe o una lesión. Banella sostuvo que no siempre es necesario recurrir inmediatamente a alguno de estos métodos y recordó que la inflamación forma parte del sistema de defensa del cuerpo.

El frío puede utilizarse para aliviar el dolor o controlar una inflamación en lesiones menores, pero no debe reemplazar una consulta ni convertirse en la prioridad ante un cuadro grave. Frente a una posible fractura, por ejemplo, lo fundamental es realizar estudios, inmovilizar la zona y recibir atención médica.

En casos de lesiones musculares, tendinosas o articulares leves, el reposo y la aplicación breve de frío durante las primeras horas pueden continuar siendo herramientas útiles. Sin embargo, el profesional aclaró que las recomendaciones sobre crioterapia se encuentran en permanente revisión y deben aplicarse de acuerdo con las características de cada persona.

Banella también habló de la crioterapia utilizada en el deporte de alto rendimiento. Esta práctica, que comenzó a popularizarse en disciplinas como el rugby, consiste en una exposición breve al frío y, en algunos casos, en la realización de contrastes con agua a mayor temperatura. Su objetivo es acompañar la recuperación después de una competencia o de un esfuerzo intenso.

La rehabilitación adquiere una importancia especial después de una fractura o de un período prolongado de inmovilización. Cuando una extremidad permanece varias semanas dentro de un yeso, el hueso puede recuperarse, pero los músculos y otros tejidos pierden fuerza, tonicidad y capacidad de contracción.

“La rehabilitación busca devolverle a la persona las condiciones que necesita para funcionar normalmente”, expresó. El tratamiento puede incluir ejercicios, técnicas específicas, fisioterapia y masajes, según el diagnóstico y las necesidades del paciente.

En relación con la diferencia entre traumatología y kinesiología, explicó que la traumatología es una especialidad médica que diagnostica y trata las afecciones del aparato locomotor. La kinesiología, en cambio, se ocupa principalmente de recuperar la función perdida o limitada. Ambas profesiones pueden trabajar de manera conjunta durante el proceso de atención.

La kinesiología también cuenta con diferentes especialidades. Existen profesionales dedicados a la rehabilitación traumatológica, neurológica, respiratoria, pediátrica, deportiva o de columna. Banella consideró que la gran cantidad de conocimientos disponibles hizo necesario que los kinesiólogos se especializaran en áreas determinadas.

Durante la conversación también se analizó el temor que algunas personas sienten cuando escuchan crujidos en la espalda o en otras articulaciones. El kinesiólogo explicó que ese sonido no corresponde necesariamente a un hueso que se está dañando.

De acuerdo con lo expresado durante la entrevista, muchas articulaciones contienen líquido sinovial. Al realizar determinados movimientos o cambios de presión puede producirse un chasquido. Por sí solo, ese ruido no representa una lesión grave, aunque cualquier maniobra que provoque dolor, pérdida de fuerza o limitación debería ser evaluada.

Banella también describió los dolores referidos, que aparecen en una zona del cuerpo aunque su origen se encuentre en otra parte. Un problema en la región cervical puede provocar molestias, hormigueos o adormecimiento en la mano. Del mismo modo, una alteración en la columna lumbar puede generar dolor hacia el glúteo, la pierna o el pie.

El nervio ciático nace a partir de un conjunto de nervios de la región lumbar y recorre el miembro inferior. Posee funciones motoras y sensitivas, por lo que una alteración puede generar dolor, cambios de sensibilidad o dificultades para realizar determinados movimientos.

En cuanto a métodos tradicionales como la denominada barra de azufre, Banella indicó que no existe una comprobación científica clara sobre su funcionamiento. Sin embargo, sostuvo que determinadas prácticas utilizadas desde hace generaciones pueden continuar empleándose mientras no provoquen daño ni retrasen una consulta necesaria.

Uno de los principales riesgos señalados fue la recuperación realizada sin acompañamiento profesional. Una persona puede dejar de sentir dolor después de algunos días y considerar que ya está preparada para regresar al entrenamiento. No obstante, la desaparición de la molestia no significa que el tejido se haya recuperado completamente.

El ejemplo más frecuente aparece en los desgarros musculares. Un deportista puede detenerse durante una semana, sentirse mejor y volver a jugar. Si la fibra todavía no está preparada para soportar la exigencia, la lesión puede repetirse.

“No tener dolor no significa estar listo para volver a la actividad física”, fue uno de los conceptos centrales planteados por el kinesiólogo. La rehabilitación, la recuperación progresiva de la fuerza y la evaluación funcional permiten reducir el riesgo de una recaída.

La prevención también ocupa un lugar fundamental. Antes de una actividad intensa o de una competencia, el cuerpo necesita una preparación progresiva. La entrada en calor permite adaptar músculos y articulaciones a los movimientos que deberán realizarse, aunque el profesional aclaró que comenzar sin calentamiento no produce automáticamente una lesión en todos los casos.

Banella remarcó que muchas personas deben permanecer sentadas, paradas o en posiciones exigentes por las características de su trabajo. Por eso, más que eliminar completamente esas posturas, recomendó cuidar el cuerpo, incorporar movimiento y prestar atención a las señales que se repiten.

La entrevista completa de Ariel Banella en Hola Gente profundiza en la prevención, el dolor muscular, las lesiones deportivas, la columna vertebral y el valor de una rehabilitación adecuada antes de retomar la actividad cotidiana o deportiva.

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