El Taller Municipal de Música Urbana de Rivadavia retomó sus actividades después de las vacaciones de invierno y mantiene abierta la incorporación de nuevos participantes. La propuesta es gratuita, no exige conocimientos previos y se dicta los miércoles y viernes, de 19 a 21, en la Casa de la Cultura.
Rap, freestyle, composición, grabación y producción digital forman parte de una iniciativa que busca transformar la curiosidad y el interés por la música urbana en proyectos artísticos con mayor formación, constancia y posibilidades de crecimiento.
Matías Benegas, profesor del taller, explicó sus objetivos durante una entrevista con Carina Coria en el programa Mañanas de Ciudad, por Ciudad FM 90.5. El espacio está dirigido principalmente a jóvenes desde la edad de la escuela secundaria, aunque también participan personas adultas.
El proyecto nació a partir de la experiencia de Benegas como artista de música urbana y de su contacto con músicos locales que, pese a tener inquietudes y material propio, encontraban dificultades para sostener y desarrollar sus propuestas.
“Nació porque conozco a muchos colegas a los que les faltaba un poco más de apoyo y constancia para desarrollar sus proyectos”, explicó.
La intención es que la música deje de ser solamente una práctica ocasional y pueda convertirse en una actividad más organizada. Esa formación puede abrir oportunidades para trabajar como intérprete, compositor o productor y también para crear piezas destinadas a películas, obras teatrales, radio u otros contenidos audiovisuales.
“Buscamos que deje de ser simplemente un hobby y se transforme en algo más serio”, señaló.
El rap funciona como punto de partida de las clases. Benegas consideró que constituye una base fundamental para quienes posteriormente quieran explorar géneros como el trap, el reguetón y otras expresiones urbanas.
Además de la interpretación, los participantes conocen diferentes herramientas utilizadas en la música digital. Entre ellas aparecen los programas de grabación, los procesos de mezcla, la elaboración de instrumentales y recursos de modificación vocal como el autotune.
“La base es el rap. Si una persona no sabe rapear, después le va a costar abordar otros géneros urbanos”, sostuvo.
El taller comenzó a funcionar en 2025 y presenta dos ejes principales. Una parte del trabajo está dedicada a la composición de canciones y otra al freestyle, modalidad basada en la improvisación.
Benegas explicó que existe una diferencia importante entre escribir, ensayar e interpretar una canción y construir rimas de manera espontánea. Ambas prácticas son abordadas con ejercicios específicos y con el acompañamiento de los profesores.
La propuesta está pensada para quienes ya escriben o producen en sus casas, pero también para quienes nunca grabaron una canción y desean comenzar desde cero. La falta de experiencia previa no representa un impedimento para sumarse.
Como ejemplo, el profesor contó la historia de Soni Berry, nombre artístico de una participante que llegó al taller por curiosidad cuando tenía 58 años. La alumna dudaba si podía incorporarse a un espacio que parecía destinado solamente a adolescentes, pero continuó asistiendo y posteriormente se presentó junto al grupo en el Teatro Plaza de Godoy Cruz.
“No hace falta tener conocimientos previos para empezar”, afirmó Benegas, en una frase destacada basada fielmente en la entrevista.
Actualmente, la participante de menor edad tendría 13 años, mientras que el grupo reúne principalmente a adolescentes y jóvenes de alrededor de 17 años, además de personas adultas. El profesor aclaró que la actividad puede resultar más compleja para niños muy pequeños, pero que desde la escuela secundaria en adelante existe una amplia posibilidad de incorporación.
El taller también busca derribar prejuicios alrededor del rap y de la música urbana. Benegas reconoció que algunas familias pueden relacionar inicialmente esos géneros con mensajes negativos o considerar que se trata de una actividad sin perspectivas.
Sin embargo, las canciones desarrolladas, las presentaciones en vivo y la evolución de los estudiantes permitieron demostrar que el espacio puede aportar creatividad, disciplina, confianza y herramientas técnicas.
“Hemos conseguido demostrarles a las familias que hacemos algo positivo”, expresó.
La gratuidad es uno de los aspectos centrales. El profesor explicó que se tomó esa decisión para evitar que una cuota mensual se convirtiera en una barrera, especialmente para los estudiantes de nivel secundario.
También se facilita el acceso a computadoras y otros elementos necesarios para trabajar dentro de las clases. Benegas aporta parte de su propio equipamiento, como micrófonos, para que los alumnos puedan atravesar una experiencia similar a la grabación en estudio.
Para producir música digital se necesita una computadora capaz de grabar, mezclar y trabajar con instrumentales. Al disponer de esos elementos durante las clases, quienes todavía no poseen equipos propios pueden aprender y avanzar en sus proyectos.
La propuesta ya permitió crear canciones grupales y participar en diferentes escenarios. Durante 2025, el taller preparó una presentación por el Día del Estudiante y actualmente comenzó a organizar un nuevo proyecto para la celebración de este año.
Por esa razón, Benegas remarcó que este es un momento conveniente para incorporarse: quienes ingresen podrán participar del proceso de composición, producción y ensayo desde sus primeras etapas.
El taller también tuvo presencia fuera del departamento. Además de la actuación en el Teatro Plaza de Godoy Cruz, sus integrantes han participado en propuestas desarrolladas dentro de Rivadavia.
Benegas destacó el crecimiento de la música urbana local y la incorporación de estos artistas en las ediciones 2025 y 2026 del Festival de Rivadavia. Durante la última edición hubo una cápsula artística en el parque urbano con más de diez exponentes rivadavienses, según lo expresado durante la entrevista.
El profesor consideró que la expansión nacional del género tuvo uno de sus principales impulsos en competencias de freestyle como El Quinto Escalón, de donde surgieron artistas que posteriormente alcanzaron gran popularidad. Con el paso del tiempo, lo que algunos consideraban una moda logró sostenerse y extenderse a diferentes provincias.
En Rivadavia, ese crecimiento se manifiesta en la aparición de nuevos músicos, en la participación dentro de festivales y en el interés de jóvenes que escriben, improvisan o producen desde sus hogares.
Otro desafío trabajado durante las clases es el temor a mostrar las canciones propias. Benegas recordó que muchos artistas pueden escribir y grabar, pero sienten vergüenza al momento de publicar el material o interpretarlo frente a otras personas.
La experiencia del escenario permite enfrentar ese miedo, aunque también genera nervios. El taller acompaña ese proceso mediante ensayos, trabajo grupal y apoyo entre los participantes.
“Una cosa es trabajar una canción en clase y otra es enfrentarse a un público sobre un escenario”, explicó.
La confianza no se limita a la actuación. Aprender a escuchar una producción propia, aceptar sugerencias y compartir material también forma parte del desarrollo artístico.
El taller cuenta con la colaboración de Efe F Music, mencionado por Benegas como el encargado de acompañar el trabajo de producción. Además, participan jóvenes artistas como Renzo, Paco, Ignacio y Tony, entre otros integrantes del grupo.
Las clases se realizan todos los miércoles y viernes, de 19 a 21, en la Casa de la Cultura de Rivadavia. La actividad es completamente gratuita y todavía hay cupos disponibles.
“Hay cupos disponibles y este es el momento para sumarse”, invitó el profesor.
La entrevista completa en Mañanas de Ciudad permite conocer cómo funciona el taller, qué herramientas ofrece y de qué manera una letra escrita en soledad puede convertirse, mediante el aprendizaje y el trabajo colectivo, en una canción lista para grabar y subir a un escenario.







































