La médica veterinaria Julieta Felici explicó cuáles son los cuidados fundamentales para proteger a perros y gatos durante el invierno y frente a los cambios bruscos de temperatura. Vacunación, abrigo adecuado, alimentación, baños, refugio y atención especial a cachorros y animales de edad avanzada forman parte de las principales recomendaciones.

Durante una entrevista en Hola Gente, por Ciudad FM 90.5, la profesional también advirtió sobre los riesgos de sacar a los perros con la cabeza fuera del automóvil, ofrecerles huesos pequeños o utilizar productos de higiene destinados a personas.

La veterinaria Julieta Felici analizó el impacto que pueden tener el frío y las variaciones repentinas del clima sobre la salud de las mascotas. Según explicó, aunque el invierno presenta jornadas muy frías, también puede alternar con días de sol, viento y temperaturas más elevadas, una situación que puede afectar las vías respiratorias y la piel de perros y gatos.

La profesional señaló que los cambios climáticos pueden alterar las mucosas respiratorias y facilitar la aparición de afecciones, especialmente cuando el animal no cuenta con una buena inmunidad.

En ese sentido, destacó que mantener las vacunas al día es una de las principales herramientas de prevención.

“Si las vacunas están al día, es más difícil que la mascota se enferme”, sostuvo durante la entrevista.

Felici explicó que perros y gatos pueden experimentar alteraciones respiratorias similares a las que atraviesan las personas. Una de las señales que deben observarse es la aparición de una tos seca, que puede generar la sensación de que el animal se está ahogando.

En algunos casos, la fuerza realizada al toser puede provocar que el perro expulse saliva o incluso alimento ingerido recientemente. La irritación comienza generalmente en la tráquea y puede extenderse hacia otras partes del sistema respiratorio.

La veterinaria advirtió que, cuando la tos se mantiene en el tiempo, puede favorecer el desarrollo de complicaciones como bronquiolitis o neumonía, según lo expresado durante la entrevista.

Los perros braquicéfalos, es decir, aquellos que tienen el hocico más corto o achatado, requieren una atención especial. Al respirar con mayor frecuencia por la boca, el aire frío ingresa de manera más directa y puede irritar la tráquea.

Uno de los interrogantes frecuentes durante el invierno es si las mascotas deben utilizar ropa. Felici explicó que la necesidad de abrigo depende del tipo de animal, su pelaje, su edad, su actividad y el lugar en el que permanece.

Algunas razas cuentan con un manto abundante que funciona como protección natural. Otras, especialmente las de pelo corto, pueden necesitar un abrigo cuando salen al exterior.

“Si una persona se pone una campera para salir, el animal también puede necesitar un abrigo para salir”, ejemplificó.

Sin embargo, aclaró que el abrigo no debe mantenerse cuando el perro ingresa a una vivienda calefaccionada. El objetivo es protegerlo del frío exterior sin provocar un exceso de temperatura cuando se encuentra dentro de la casa.

La profesional también remarcó que la convivencia cercana con las mascotas ha modificado su adaptación. Muchos animales pasan gran parte del día dentro de viviendas calefaccionadas y sienten con mayor intensidad el contraste al salir al exterior.

La edad es otro factor determinante. Los cachorros todavía están desarrollando sus defensas, mientras que los perros y gatos de edad avanzada pueden presentar dolores articulares, menor movilidad y dificultades para conservar el calor corporal.

Un animal joven y activo genera calor al correr y jugar. En cambio, un perro geronte que pasa varias horas acostado requiere mayor protección, una superficie adecuada para descansar y controles frente a posibles dolores crónicos.

Felici indicó que los animales mayores de aproximadamente diez años, dependiendo de su tamaño y condición, necesitan atención especial durante los meses fríos.

La falta de apetito, la reducción de la movilidad o la negativa a caminar pueden ser señales de dolor y deberían motivar una consulta veterinaria.

Para los animales que permanecen en patios o espacios exteriores, la especialista consideró indispensable proporcionar un refugio.

Puede tratarse de una cucha o una estructura realizada con diferentes materiales, siempre que proteja del viento, las heladas y el contacto directo con el suelo frío.

El espacio debe permitir que el animal conserve el calor que produce su propio cuerpo. También es recomendable elevarlo del piso o colocar materiales aislantes que eviten el ingreso de humedad y bajas temperaturas.

“Todos los animales necesitan alguna protección del frío directo”, remarcó.

Durante la entrevista también se abordó la alimentación en invierno. Felici explicó que una nutrición adecuada es la base de la salud general y que, durante los meses fríos, puede organizarse el alimento en dos momentos del día.

Según expresó, una opción es ofrecer una porción por la mañana y otra durante la tarde, antes de la noche, para garantizar el aporte energético necesario.

La veterinaria insistió en que no debe evaluarse un alimento únicamente por el porcentaje de proteínas indicado en el envase. También importa la calidad y el origen de esas proteínas.

Los alimentos balanceados se dividen habitualmente en diferentes categorías, y la elección debe adaptarse a las necesidades del animal, su edad, tamaño, actividad y estado de salud.

Cuando una familia decide preparar comida casera, debe contemplar proteínas, minerales, ácidos grasos, vitaminas y otros nutrientes. No alcanza con ofrecer arroz, menudos, grasa o sobras de la comida familiar.

Felici fue especialmente clara sobre los huesos de pollo.

Advirtió que las alas, patas y otros huesos pequeños pueden romperse, astillarse y ser tragados, con el riesgo de provocar lesiones.

“No aconsejo huesos pequeños, ni crudos ni cocidos”, señaló.

En caso de utilizar un hueso recreativo, según lo explicado, debería ser de un tamaño considerablemente mayor que la boca del animal, para evitar que pueda ingerirlo. Aun así, la recomendación general de la profesional fue buscar fuentes de proteínas más seguras.

Entre las alternativas mencionó huevo, carne magra sin hueso y, dentro de una alimentación correctamente planificada, determinadas legumbres.

La entrevista también permitió aclarar cuáles son algunos productos tóxicos o perjudiciales para perros y gatos. La veterinaria mencionó la cebolla, el ajo, el chocolate, el alcohol, las uvas, las pasas y la palta.

El hecho de que un alimento sea saludable para una persona no significa que pueda ser digerido de la misma forma por una mascota.

Otro de los hábitos que puede ocasionar problemas es transportar al perro con la cabeza fuera de la ventanilla del automóvil.

Felici explicó que el ingreso directo de aire frío por la boca puede irritar la tráquea. También advirtió que los animales no deben viajar sueltos en la caja de una camioneta, debido al riesgo de caídas, fracturas y accidentes.

“El perro debe viajar dentro del vehículo y con un sistema de seguridad”, indicó.

Respecto del baño durante el invierno, la profesional aclaró que no existe la obligación de bañar frecuentemente a una mascota que no presenta suciedad excesiva ni una patología específica.

Un perro puede bañarse cada quince días, cada veinte días o una vez al mes, dependiendo de su estilo de vida y de si duerme dentro o fuera de la casa.

Los baños semanales pueden alterar la barrera natural de la piel, eliminar su protección y favorecer irritaciones.

Felici recomendó utilizar productos formulados específicamente para animales. Como alternativa, pueden emplearse determinados productos hipoalergénicos o champús suaves para bebés, pero no los champús de uso habitual para adultos.

También desaconsejó el jabón blanco en pan, debido a que puede resecar la piel.

“Cada piel necesita sus propios productos”, explicó.

Los perros de piel y pelaje blancos pueden presentar una mayor sensibilidad debido a la menor presencia de melanina, sustancia que contribuye a proteger la piel frente a las radiaciones ultravioletas.

La temperatura del agua también es importante. Debe ser tibia, sin superar temperaturas elevadas y sin utilizar agua fría, incluso durante el verano.

El exceso de calor o de frío puede afectar la circulación de la piel y agravar problemas dermatológicos preexistentes.

Después del baño, el perro debe permanecer protegido hasta secarse completamente. Puede utilizarse una toalla y, si se emplea secador, el aire no debe estar demasiado caliente.

También debe secarse y protegerse a un perro que ingresa en un lago, pileta o curso de agua durante una jornada fría, aun cuando haya entrado voluntariamente para jugar.

La veterinaria resaltó que el comportamiento de cada animal debe observarse de forma individual. Conductas repetitivas, como introducir las patas dentro del recipiente de agua, pueden responder simplemente a una costumbre adquirida, aunque en otros casos podrían requerir evaluación.

Lo mismo ocurre con situaciones como la pérdida involuntaria de orina durante el descanso. Felici explicó que no debe considerarse automáticamente normal y que corresponde analizar las posibles causas mediante una consulta.

La castración fue otro de los temas abordados. Según explicó, puede modificar determinadas conductas relacionadas con las hormonas, aunque el resultado depende de la edad en la que se realice.

No es igual intervenir antes del desarrollo hormonal que hacerlo cuando el animal ya consolidó conductas de marcación o territorialidad.

La profesional también se refirió al crecimiento de los servicios de hospedaje y guardería para mascotas. Señaló que las instalaciones deben estar diseñadas para reducir conflictos, respetar el comportamiento animal y garantizar condiciones sanitarias adecuadas.

En estos espacios resulta fundamental que los animales tengan las vacunas vigentes y, según los requisitos de cada establecimiento, que estén castrados.

Felici recordó que los animales son seres sintientes y que quienes deciden incorporarlos a una familia deben brindarles atención veterinaria, alimentación, refugio y protección.

La responsabilidad se extiende también a las especies exóticas. Tener un erizo, una iguana, una tortuga u otro animal con necesidades particulares implica conocer la temperatura, el ambiente, la alimentación y las condiciones que requiere.

La entrevista completa con Julieta Felici está disponible en las plataformas de Ciudad FM, con recomendaciones sobre vacunas, abrigo, alimentación, higiene, transporte y cuidados especiales para atravesar el invierno de manera segura.

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