Débora Peralta atravesó dificultades económicas, ataques de pánico y un linfoma antes de convertir su pasión por el chocolate en Mhor Mío. Desde San Martín desarrolló una línea artesanal de alfajores que recibió importantes reconocimientos nacionales.
Detrás de cada emprendimiento existe una historia que pocas veces puede observarse en una caja, una etiqueta o una publicación en redes sociales. En el caso de Débora Peralta, creadora de Chocolates Mhor Mío, el proyecto nació en medio de uno de los momentos más difíciles de su vida y terminó transformándose en una historia de superación, trabajo familiar y reconocimiento.
La emprendedora visitó Mañanas de Ciudad y conversó con Carina Coria sobre el recorrido que la llevó desde la Policía Científica hasta la chocolatería profesional. También presentó los productos de la marca y recordó el impacto emocional que tuvo recibir un premio nacional por uno de sus alfajores.
Peralta contó que trabajó durante cinco años en la fuerza policial. En 2013 atravesaba problemas personales, se había mudado a más de 50 kilómetros de su familia y trataba de sostener una relación con el padre de su hijo mayor. La combinación de aquella situación con las exigencias laborales derivó, según relató, en ataques de pánico.
Después de separarse, quedó a cargo de su hijo, del alquiler y de distintas deudas. Su licencia laboral redujo considerablemente sus ingresos y el dinero alcanzaba para cubrir los gastos básicos, pero no siempre para comprar alimentos.
Frente a esa realidad, comenzó a buscar tutoriales para elaborar productos que pudiera vender. Sus primeras experiencias fueron con pequeñas tortas, hasta que la cercanía de las Pascuas la llevó a descubrir un video sobre huevos de chocolate.
“Nunca había trabajado con chocolate, pero dije que lo iba a probar”, recordó.
Compró chocolate y algunos moldes, comenzó a experimentar y encontró una actividad que despertó algo que no había sentido anteriormente. Las posibilidades de transformar la materia prima, crear formas y agregar colores la llevaron a descubrir una vocación.
“Me enamoré de la materia prima. Era muy mágico poder generar formas y darle color”, expresó durante la entrevista.
Aunque regresó por un tiempo a la Policía, cada año volvía a elaborar chocolates para Pascuas. En 2015 decidió solicitar la baja de la fuerza y comenzó a buscar otro trabajo. La reinserción laboral no resultó sencilla porque su formación estaba vinculada con la actividad policial y, además, tenía un hijo pequeño.
En medio de esa etapa recibió el diagnóstico de linfoma de Hodgkin, una enfermedad que afecta el sistema linfático. Tenía 30 años, no contaba con trabajo y debía cuidar a su hijo, que en ese momento tenía ocho años.
El diagnóstico representó, según explicó, un punto de quiebre. Durante el tratamiento comenzó a replantearse qué quería hacer con su vida y recuperó aquella pasión que había descubierto trabajando con chocolate.
“Dije: termino mi tratamiento, me recupero y estudio chocolatería”, recordó.
Peralta finalizó la quimioterapia en abril de 2017. Tiempo después contactó mediante las redes sociales a una profesora que diseñó una capacitación ajustada a los conocimientos que buscaba adquirir. Con un préstamo otorgado por su madre pudo viajar, pagar el curso y comprar sus primeros materiales.
En febrero de 2018, cuando su cuerpo todavía se encontraba en proceso de recuperación, viajó durante 16 días para capacitarse profesionalmente. Al regresar a San Martín comenzó a practicar y a construir la marca que posteriormente se convertiría en Mhor Mío.
La emprendedora señaló que actualmente continúa con controles médicos anuales y que la enfermedad se encuentra en remisión. Al mirar hacia atrás, reconoció que el desarrollo del proyecto estuvo estrechamente relacionado con un proceso personal de reconstrucción.
“Lo que me sacó adelante y sacó adelante la marca fue querer trabajar en mí y encontrarme dentro de mi emprendimiento”, sostuvo.
Con el tiempo, el chocolate abrió paso a la elaboración de alfajores. Peralta comenzó a perfeccionar recetas, buscar combinaciones y desarrollar productos artesanales con materias primas seleccionadas. El crecimiento del emprendimiento la llevó a participar en competencias que reunían tanto a pequeños productores como a empresas consolidadas.
En 2024, Mhor Mío viajó por primera vez fuera de Mendoza para competir en una celebración realizada en La Falda, Córdoba. Según explicó, participaron 96 emprendimientos y empresas. La marca presentó distintas variedades y obtuvo el primer puesto como mejor alfajor blanco del país.
El reconocimiento tuvo un impacto especialmente profundo. El premio no representó solamente una valoración del producto, sino también una confirmación del camino recorrido desde aquellos primeros tutoriales.
“Para mí, ese reconocimiento era al esfuerzo, pero también a lo que hago”, afirmó.
Peralta recordó que lloró sobre el escenario al recibir la distinción. Después de superar problemas personales, dificultades económicas, una enfermedad y el desafío de volver a empezar, el premio adquirió una dimensión emocional mucho mayor.
En 2025, la marca también participó por primera vez en el Mundial del Alfajor, desarrollado en Costa Salguero, Buenos Aires, donde obtuvo dos reconocimientos, según relató durante la entrevista.
La propuesta de Mhor Mío se caracteriza por la producción artesanal y la búsqueda de sabores elaborados con ingredientes naturales. Entre las variedades mencionadas aparecen alfajores de chocolate blanco, chocolate semiamargo, pistacho con frutos rojos, dulce de leche al ron, membrillo, Bonarda y dulce de leche de cabra.
Para el alfajor de Bonarda, la marca trabaja con bodegas de la zona y elabora mermeladas a partir de sus vinos. En otra variedad utiliza leche proveniente de un tambo de Santa Rosa para producir artesanalmente el dulce de leche de cabra.
Ese producto tiene además un valor personal para Peralta. Mientras preparaba el dulce, el aroma le recordó un sabor de su infancia. Al consultarle a su madre, descubrió que cuando era pequeña había consumido leche de cabra sin saberlo.
“Fue como volver a un recuerdo de niña; sentí que ese aroma ya lo conocía”, relató.
La producción respeta la disponibilidad estacional de la leche y los tiempos naturales de los ingredientes. Los alfajores poseen una duración aproximada de tres meses, mientras que otros productos, como los frutos secos bañados en chocolate, tienen una conservación menor.
La emprendedora explicó que evita utilizar esencias y rellenos demasiado artificiales. Por esa razón, cada nuevo sabor requiere investigación y distintas pruebas. Aunque algunos clientes le han solicitado una variedad de menta, todavía busca una manera de elaborarla manteniendo la identidad natural de la marca.
Mhor Mío también produce cajas de regalo personalizadas, chocolates con pasta de maní, pistachos bañados en chocolate blanco, bananitas artesanales y diferentes combinaciones de alfajores. El objetivo es que cada cliente pueda armar su presentación de acuerdo con sus preferencias.

La marca realiza envíos a todo el país y cuenta con una demanda importante proveniente de Buenos Aires. Peralta señaló que algunos turistas que prueban sus productos durante eventos posteriormente viajan hasta San Martín para volver a comprarlos.
El próximo desafío es fortalecer la presencia digital, posicionarse en el mercado nacional y consolidar a Mhor Mío como una marca destinada a regalos y momentos especiales.
“Queremos que la gente tenga más presente la marca y posicionarnos como una marca de regalo”, explicó.
El emprendimiento mantiene una estructura familiar. Su pareja, Néstor, y sus hijos participan como colaboradores y principales catadores de las recetas. Sus hermanos también acompañan el proyecto y, cuando existen producciones grandes, incorporan temporalmente a otras personas.
Peralta destacó que buscan conservar el carácter artesanal incluso cuando aumenta la demanda. Cada producto requiere tiempo, dedicación y una elaboración que se realiza dentro del propio emprendimiento.

Para conocer las propuestas de Mhor Mío, el público puede encontrar la marca en Instagram y Facebook como chocolate.mhormio. También puede comunicarse mediante WhatsApp al 2634 726948. Desde las redes se accede a la tienda digital, donde es posible realizar pedidos y calcular los envíos.
La entrevista completa con Débora Peralta puede verse en las plataformas digitales de Ciudad FM 90.5. Su testimonio muestra cómo una pasión descubierta en un momento crítico terminó convirtiéndose en un proyecto familiar con identidad regional y reconocimiento nacional.