La inflación se mantendría cerca del 2% mensual durante los últimos meses de 2026 y difícilmente lograría perforar el 1%, según el análisis del economista José Vargas. El consultor advirtió que la desaceleración encontró un límite en un contexto de actividad económica estancada, menor capacidad de compra y creciente endeudamiento familiar.
José Vargas, economista y consultor de Evaluecon, analizó en Antes de ver el Sol los últimos datos de inflación y las perspectivas para el cierre del año. En diálogo con Hugo Lombardi y Hugo Videla por Ciudad FM 90.5, explicó cuáles fueron los rubros con mayores aumentos y qué variables podrían modificar el escenario económico camino a las elecciones de 2027.
Durante la entrevista se señaló que la inflación nacional fue del 2,1%, mientras que en Mendoza alcanzó el 1,8%. El registro interanual llegó al 33,5% y la variación acumulada durante 2026 se ubicó en el 19,3%, según los números mencionados en el programa.
Para Vargas, los índices mensuales vienen moviéndose alrededor del 2% y existen pocas posibilidades de que se produzca una reducción considerable durante lo que resta del año. Su proyección contempla meses con registros de entre 1,8% y 2,2%, siempre que no aparezcan cambios importantes en la economía.
“Da la impresión de que va a seguir el resto de los meses muy cerca del dos por ciento en promedio”, afirmó.
El economista explicó que algunos rubros aumentaron alrededor del 5%, más del doble del promedio general. Entre los sectores que más incidieron mencionó vivienda y servicios básicos, transporte y comunicaciones, atención médica, gastos de salud y algunos alimentos y bebidas.
Dentro del capítulo de vivienda también incluyó el reacomodamiento de los alquileres y los incrementos de las tarifas de los servicios públicos. Vargas señaló que estos gastos tienen un impacto directo sobre las familias porque forman parte de sus obligaciones mensuales.
El consultor consideró que el dato conocido no era el resultado esperado por el Gobierno nacional. Según explicó, la administración puede valorar que el índice no haya sido mayor, pero al mismo tiempo enfrenta la dificultad de no lograr una reducción más acelerada.
Vargas recordó la expectativa oficial de comenzar a observar registros mensuales con cero como primer dígito. Sin embargo, sostuvo que las condiciones actuales hacen muy difícil alcanzar ese objetivo antes de finalizar el año.
“Va a ser muy difícil que esté por debajo del uno por ciento la inflación mensual”, aseguró.
El economista estimó que podrían presentarse meses con cifras cercanas al 1,6% o 1,7% y otros con índices del 2,2% o 2,3%. La trayectoria no sería completamente lineal: algunos meses podría disminuir levemente y en otros volver a aumentar.
Uno de los puntos centrales de su análisis fue el costo económico que permitió reducir la inflación desde niveles considerablemente más altos. Vargas señaló que el descenso se produjo en un escenario marcado por una actividad debilitada, bajos niveles de venta en el comercio minorista y menor poder adquisitivo.
A esto se suman el endeudamiento familiar y el crecimiento de la mora. Para el especialista, estas condiciones limitaron la capacidad de consumo y contribuyeron a evitar que los precios aumentaran a una velocidad mayor.
“Las familias han llegado ya a un límite”, advirtió.
Según Vargas, el Gobierno podría continuar intentando contener los precios mediante una actividad económica relativamente estancada, un poder de compra debilitado y un tipo de cambio lo más estable posible.
El economista explicó que esa estrategia permite mostrar una inflación mensual cercana al 2%, pero genera consecuencias sobre el consumo, las ventas y la situación financiera de los hogares. Por ese motivo, consideró que el resultado puede ser presentado como una mejora frente a los registros anteriores, aunque continúa siendo negativo para las familias.
También fue consultado por la fórmula de medición que había propuesto actualizar Marco Lavagna. Vargas estimó que, si se aplicara una canasta de consumo más reciente, el índice podría ubicarse aproximadamente entre el 2,5% y el 2,7%.
Según explicó, la medición vigente contempla patrones de consumo antiguos y ponderaciones que ya no representarían de manera adecuada los gastos actuales de los hogares. Una canasta actualizada otorgaría otro peso a servicios, comunicaciones, salud y vivienda.
Otro elemento que puede modificar las perspectivas es el dólar. Vargas sostuvo que la inflación futura dependerá de la evolución de variables especialmente sensibles durante un proceso electoral, entre ellas el tipo de cambio y los créditos.
El consultor señaló que un incremento acelerado del dólar podría trasladarse nuevamente a los precios y complicar la estrategia oficial. Aunque los salarios se perciben en pesos, numerosos valores de la economía se actualizan de acuerdo con la cotización de la moneda estadounidense.
“El ingreso del asalariado es en pesos y muchos precios en la economía se reacomodan por el dólar”, explicó.
Vargas consideró probable que el tipo de cambio pueda ubicarse cerca de los $1.800 hacia fin de año, según lo expresado durante la entrevista. No obstante, advirtió que comenzar un año electoral con ese valor podría resultar complejo para las pretensiones políticas y económicas del Gobierno.
Una suba del dólar, explicó, podría mejorar la competitividad de algunos sectores, pero también reduciría el poder de compra de las familias y aumentaría la presión sobre la inflación. Por eso, estimó que el Gobierno intentará mantener esa variable bajo control durante el mayor tiempo posible.
El especialista también analizó los resultados de las políticas nacionales sobre los distintos sectores productivos. Indicó que la minería, la energía y el agro muestran un desempeño favorable y mejores perspectivas de inversión.
Sin embargo, aclaró que esa situación no logró transformar la actividad económica general. Para Vargas, una parte importante de los sectores productivos, industriales y comerciales observa desde afuera el crecimiento concentrado en esas tres áreas.
El escenario también podría tener consecuencias políticas en 2027. Vargas sostuvo que la reducción de la inflación puede ser presentada como uno de los principales logros de la gestión, especialmente al compararla con registros mensuales anteriores del 30% o 40%.
A pesar de esa diferencia, consideró que el deterioro del poder adquisitivo, las deudas, la mora y la baja actividad modificaron el humor social. Desde su perspectiva, el Gobierno no llegaría al proceso electoral en las mejores condiciones económicas.
“El Gobierno ya entró en la etapa de intento de reelección basado en la economía”, señaló.
De acuerdo con su análisis, los últimos meses de 2026 serían similares a los meses recientes. El Gobierno buscaría cumplir con sus compromisos de deuda, acompañar los lineamientos del Fondo Monetario Internacional y contener las variables financieras mientras observa lo que ocurre en el contexto internacional.
Para Vargas, no se produciría un cambio significativo en la actividad económica antes de fin de año. La inflación continuaría oscilando alrededor del 2%, con un consumo limitado y una economía amesetada.
La entrevista completa con José Vargas en Antes de ver el Sol permite comprender las causas del freno en la desaceleración inflacionaria y los riesgos que representan el dólar, el endeudamiento y la pérdida de poder adquisitivo. El contenido puede verse completo a través de las plataformas de Ciudad FM.





































