Quejarse no siempre es perjudicial: puede permitir identificar un problema, expresar una necesidad y comenzar a buscar una solución. El riesgo aparece cuando la queja se vuelve repetitiva, sostiene el estrés y reemplaza cualquier posibilidad de acción.
La afirmación “quejarse debilita el cerebro” comenzó a circular con fuerza en redes sociales y conversaciones cotidianas. Sin embargo, para el licenciado en Psicología Walter Motilla, el planteo...
Se trata de Vicente Mazziotti, de 52 años, quien agonizó durante casi tres semanas en el Hospital Central. Su progenitora, Mirta Greco, permanecía con...
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Ducharse de noche es una práctica que muchas personas adoptan por diversas razones que van desde la relajación hasta la higiene personal. Sin embargo, según algunos...