En la localidad de Rivadavia, el desalojo de nueve familias en la zona conocida como «los campamentos» ha generado conmoción. Entre los afectados se encuentra Guillermo Sánchez, quien vivió toda su vida en el lugar y compartió su desgarrador testimonio en el programa Antes de Ver el Sol.
El inicio del conflicto
Guillermo Sánchez, junto a su esposa y cuatro hijos, fue desalojado el pasado martes de la casa que ocupaba desde 1979. Según relató, no recibieron notificación formal previa, ni ofrecimientos para una reubicación. «Nos enteramos por amigos de que el martes venían a desalojarnos. Nunca pensamos que esto nos iba a pasar porque jamás nos notificaron», expresó.
La finca, que perteneció históricamente a la familia Gargantini, pasó por varios dueños. Actualmente, Sánchez cree que el propietario es Diego García. «Nunca tuvimos un diálogo directo con ellos. Pedimos tiempo para buscar dónde ir, pero nos dijeron que teníamos que salir inmediatamente», agregó.
Viviendas demolidas
En total, ocho casas fueron derrumbadas apenas se concretó el desalojo, dejando a las familias sin alternativas inmediatas. «Nos quedamos en la calle. Logramos sacar los muebles al galpón de un cuñado, pero la casa fue destruida el mismo día», afirmó Sánchez.
El relato de Guillermo es representativo del drama que enfrentan todas las familias afectadas. Mientras algunas lograron encontrar refugio temporal en casas de familiares, otras permanecen en condiciones precarias o sin un techo fijo.
Ayuda insuficiente
Desde la Municipalidad, se ofrecieron módulos habitacionales y materiales de construcción, pero con la condición de que las familias dispongan de terrenos no fiscales. «No tenemos dinero para alquilar, mucho menos para comprar un terreno. Estamos desesperados», contó Guillermo, quien trabaja como obrero rural y gana $350.000 mensuales, un ingreso insuficiente frente a las exigencias del mercado inmobiliario actual.
Familias dispersas y sin respuestas
El desalojo ha fragmentado a la familia Sánchez. «Mis hijos están repartidos. No estamos acostumbrados a esta situación. Mi esposa y yo llevamos dos noches sin dormir», dijo Guillermo entre lágrimas.
El jefe de familia hizo un llamado a la comunidad para obtener ayuda: «Necesitamos un lugar en la zona de Rivadavia, donde mis hijos puedan seguir yendo a la escuela. Estamos buscando desesperadamente».
Teléfono de contacto para ayuda:
2634-576995
Una problemática social más profunda
La situación de las familias desalojadas refleja una problemática estructural. Sin terrenos accesibles, con alquileres impagables y sin un plan de vivienda social eficiente, estas familias enfrentan un futuro incierto.
¿Cómo podemos ayudar?
Si conocés alguna vivienda disponible, en condiciones habitables, o formas de apoyar a estas familias, no dudes en comunicarte con Guillermo o acercarte a las autoridades municipales.
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