En una extensa y reveladora entrevista en La Brújula, el historiador Eduardo Guidolin desmenuzó la figura de José de San Martín desde una perspectiva crítica, alejada de los relatos escolares tradicionales. Con pasión y datos contundentes, Guidolin reclamó una historia «viva, cercana y sin efemérides vacías», mientras desmontaba mitos, señalaba enemigos olvidados del Libertador y destacó el potencial turístico y cultural de su legado en Mendoza.

De lunares, vinos y otras mentiras

Guidolin arrancó desafiando iconografías instaladas: «Los lunares  son un invento de Billiken. La ropa de la época no era así». También criticó errores en representaciones culturales, como el vino de postre usado en una escena de Vendimia para recrear la anécdota de las etiquetas cambiadas (Málaga por Mendoza): «Si no respetamos los detalles, perpetuamos mentiras».

Insistió en que San Martín fue reducido a un «símbolo plano»«Se estudia en academias militares de otros países, pero aquí solo lo recordamos cruzando los Andes. Fue un estadista, un bibliófilo —leía a Thomas Paine— y hasta un gran bailarín de minué».

San Martín «local» vs. la historia «porteñocéntrica»

El historiador cuestionó la narrativa centralista: «¿Por qué en Junín la avenida principal se llama Mitre y a San Martín le dieron una callecita? Mitre fue su enemigo». Reveló cómo Bernardino Rivadavia, otro antagonista, terminó bautizando un departamento mendocino: «Es inaceptable que Mendoza tenga el sillón de San Martín y la Nación el de Rivadavia».

Guidolin destacó el patrimonio invisible de la provincia: «San Martín amó esta tierra. Aquí caminó, sembró, y el pueblo cuyano sacrificó mucho por su ejército». Propuso aprovechar turísticamente esta herencia, como hizo Córdoba con la figura de Cura Brochero«Mendoza no tiene política pública sanmartiniana. ¡Y es nuestra historia!«.

El San Martín humano (y sus enemigos)

El historiador humanizó al prócer: «Era un camaleón: militar, político, artista. Hasta Lord Cochrane lo odió porque su mujer se enamoró de él». También habló de su lado oscuro: «Se lo acusó de abandonar a su esposa enferma. Hay que contarlo todo: la historia no es un cuento».

Resaltó su astucia política«Movió hilos en la sombra. Fue clave en la creación de la Gobernación de Cuyo y en la Declaración de Independencia», y recordó su frase: «Lo peor de nuestra nación son las instituciones».

Educación y «salud intelectual»

Guidolin criticó el sistema educativo: «En primaria nos venden una película; en secundaria, una cachetada. ¿Cómo esperar que un chico de 12 años aprenda desde la prehistoria hasta el peronismo en pocas horas?». Pidió reemplazar las «fechas rígidas» por contextos sociales: «¿Qué comían? ¿Cómo vestían? La historia es una ciencia social, no un monumento».

Invitó a leer sin prejuicios«La libertad está en los libros. San Martín liberó tres países y dejó tres bibliotecas. ¿Quién va hoy a una biblioteca?».

El llamado final: «Hagamos red, pero con conciencia»

Guidolin cerró con un desafío: «Cada mendocino pisa tierra donde San Martín caminó. Esa conexión nos hace únicos». Anunció su blog elenigmasanmartin.com —donde publica investigaciones rigurosas— y adelantó un libro próximo.

«No quiero masividad, sino impacto —dijo—. Que quien lea algo mío lo transforme en acción. La historia es pasado, presente y futuro: si no la entendemos, repetiremos los mismos errores».

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