En diálogo con el programa “Hola Gente”, la Dra. Andrea Marengo, neuróloga clínica del Hospital Perrupato, explicó las principales características, factores de riesgo y medidas de prevención del Accidente Cerebrovascular (ACV), una patología que —según advirtió— puede afectar a cualquier persona, incluso a jóvenes y niños.
“El ACV se divide en dos tipos: el isquémico, cuando la arteria se tapa, y el hemorrágico, cuando la arteria se revienta”, señaló la especialista.
Marengo explicó que ambos tipos pueden dejar secuelas motoras y cognitivas, ya que las arterias cerebrales irrigan zonas extensas del cerebro. Por eso, el reconocimiento temprano de los síntomas es fundamental.
“Debemos sospechar un ACV cuando hay asimetría facial, pérdida de fuerza en una mano o una pierna, dificultad para hablar o problemas para coordinar los movimientos”, detalló.
“Siempre ocurre de forma brusca: la persona está hablando bien y de pronto empieza a balbucear o se nota que su cara cambió. Hasta que se demuestre lo contrario, eso es un ACV”, enfatizó.
Entre los principales factores de riesgo, la neuróloga mencionó la hipertensión arterial, la diabetes, el sobrepeso, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. También advirtió sobre la apnea del sueño —el trastorno del “roncador” que deja de respirar por segundos mientras duerme— como causa subestimada.
“Es peligroso, porque esas pausas respiratorias pueden generar arritmias y desencadenar un ACV durante el sueño”, alertó.
Marengo subrayó que los jóvenes también están expuestos, sobre todo por el consumo de sustancias ilícitas.
“El aumento del uso de drogas como cocaína, marihuana o anfetaminas ha incrementado los casos de ACV en adolescentes y adultos jóvenes”, advirtió.
En cuanto al tratamiento, explicó que el ACV isquémico puede tratarse eficazmente si se detecta a tiempo, mediante un procedimiento llamado trombólisis.
“Se aplica una medicación que disuelve el trombo y destapa la arteria. Pero solo puede hacerse dentro de las primeras cuatro horas desde que inician los síntomas”, precisó.
“Por eso es clave acudir de inmediato a la guardia, sin automedicarse ni esperar a que se pase.”
La especialista destacó que los hospitales Perrupato y Saporiti ya cuentan con equipos preparados para realizar estos tratamientos, en el marco de una campaña nacional que busca reducir la discapacidad y mortalidad por ACV.
Como recomendaciones generales, la doctora insistió en la prevención diaria:
“Comer sano, dormir ocho horas, hacer ejercicio tres veces por semana y controlar las enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes son las claves para reducir el riesgo.”
Y concluyó con una advertencia clara:
“El ACV es catastrófico para quien lo sufre, pero también para su familia. Puede cambiar una vida activa por una silla de ruedas en cuestión de minutos. Por eso, la prevención es la mejor herramienta que tenemos.”









































