Dormir con una almohada entre las piernas es una práctica recomendada por especialistas en salud postural, pero también puede aportar beneficios vinculados al bienestar emocional y a la reducción de tensiones cotidianas. Así lo explicó el licenciado en Psicología Walter Motilla durante su participación en el programa Antes de Ver el Sol, conducido por Hugo Lombardi en Ciudad FM 90.5.

A partir de una consulta sobre por qué muchas personas sienten comodidad al dormir con una almohada entre las piernas, Motilla desarrolló una amplia reflexión sobre la relación entre el cuerpo, las emociones, el descanso y la salud mental. Según explicó, la almohada no elimina el estrés por sí sola, pero sí contribuye a generar condiciones físicas más favorables para lograr un descanso reparador.

“Objetivamente no es que la almohada cure el estrés, pero puede ayudar a que el cuerpo entre en un estado de mayor comodidad y por ende de mayor seguridad física”, señaló durante la entrevista. Según explicó, cuando el cuerpo descansa mejor, el cerebro también regula de manera más eficiente las tensiones acumuladas durante la jornada.

El profesional indicó que dormir con una almohada entre las piernas permite alinear mejor la columna y la cadera, especialmente cuando se adopta una posición lateral. Además, ayuda a disminuir tensiones lumbares, reduce molestias derivadas de malas posturas y evita algunos microdespertares nocturnos que afectan la calidad del sueño.

Motilla también destacó que esta práctica genera una sensación de contención corporal. “Favorece posiciones fetales o laterales que están asociadas a una mayor relajación”, afirmó. En ese sentido, relacionó esa postura con sensaciones de protección y seguridad que remiten a etapas tempranas de la vida.

“La posición fetal nos recuerda el estado de mayor contención y protección dentro del vientre materno”, explicó. A su criterio, pequeños gestos de cuidado hacia el propio cuerpo generan bienestar y transmiten una sensación de tranquilidad que favorece el descanso.

Durante la conversación, el especialista remarcó que muchas personas consideran que el estrés es únicamente un fenómeno mental, cuando en realidad el cuerpo también expresa tensión. “El cuerpo estresado duerme rígido, duerme apretado, duerme contracturado y permanece en un estado de vigilia constante”, sostuvo.

A partir de esta idea, desarrolló uno de los conceptos centrales de la entrevista: la importancia de escuchar las señales corporales. Según expresó, dolores recurrentes, cansancio persistente, sensación de agotamiento o dificultades para descansar pueden ser manifestaciones físicas de conflictos emocionales o situaciones de estrés prolongado.

“El cuerpo habla lo que la boca calla y a veces lo grita”, afirmó Motilla. Para el profesional, muchas dolencias físicas representan formas en que el organismo expresa emociones que no han sido adecuadamente procesadas.

La entrevista también abordó la influencia de las emociones sobre el organismo. Motilla explicó que sentimientos como la tristeza, la ira o el miedo producen respuestas corporales concretas que pueden afectar el descanso, el sistema inmune y la calidad de vida.

“Un minuto de ira o frustración puede volver vulnerable al sistema inmune durante muchas horas. En cambio, un minuto de amor genuino es tremendamente sanador”, expresó.

Otro de los puntos destacados fue la explicación sobre los distintos niveles del cerebro humano. El licenciado describió la existencia de un cerebro reptiliano vinculado a la supervivencia, un cerebro límbico relacionado con las emociones y una corteza cerebral encargada de los procesos racionales.

Según explicó, durante el sueño disminuye la actividad de las funciones racionales y adquieren mayor protagonismo los sistemas vinculados a las emociones y los mecanismos más primitivos de regulación biológica. Por ello, el descanso se encuentra profundamente influenciado por el estado emocional de cada persona.

Motilla también recomendó incorporar pequeños rituales que favorezcan el sueño, como utilizar una manta confortable, generar aromas agradables en el dormitorio, escuchar música relajante o adoptar posturas cómodas. Ninguna de estas acciones constituye una solución mágica, aclaró, pero en conjunto contribuyen a crear condiciones más favorables para el descanso.

Hacia el cierre de la entrevista, el profesional enumeró algunas señales que pueden indicar la necesidad de consultar a un especialista: agotamiento persistente, tristeza prolongada, ansiedad constante, irritabilidad, sensación de sobrecarga mental o dificultades para afrontar situaciones cotidianas.

“Cuando siento que ya no puedo solo, es momento de consultar a un profesional de confianza”, señaló.

La participación de Walter Motilla en Antes de Ver el Sol permitió abordar una pregunta cotidiana desde una mirada integral, vinculando salud física, descanso, emociones y bienestar psicológico. La entrevista completa puede verse a través de las plataformas digitales de Ciudad FM.

Fuente: entrevista realizada en el programa Antes de Ver el Sol, Ciudad FM 90.5.

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