El equipo femenino del Rivadavia Rugby Club visitó el programa Última Parada (Ciudad FM 90.5) y compartió sus experiencias, sueños y el presente que atraviesa la disciplina en el departamento. Estuvieron en el estudio las jugadoras Marianela, Priscila Gómez, Morena Quiroga y Guadalupe Rodríguez, acompañadas por el entrenador Sebastián Ortiz y la manager Verónica.
Marianela, que se desempeña como pilar izquierdo en la categoría mayores, describió las sensaciones al entrar a la cancha:
“Lo que sentimos la mayoría de las chicas es la misma adrenalina que estoy sintiendo ahora, en el pecho, que sube y baja hasta que suena el silbato. Después te concentrás en el juego y en disfrutar con tus amigas”.
Sobre los comienzos en el deporte, recordó:
“Yo jugaba al fútbol y lo dejé. Una amiga nos invitó a probar en rugby femenino, al principio me dio miedo por el contacto, pero en 2024 volví y no lo dejé más”.
Por su parte, Verónica, manager del club, remarcó los logros de las juveniles:
“Las chicas participaron en torneos provinciales y regionales donde salieron campeonas, y ahora van a un Nacional. El año pasado fueron subcampeonas, así que este año van por todo. Además, algunas representarán a Mendoza en los Juegos Evita en Mar del Plata”.
Guadalupe, hooker del equipo juvenil, contó cómo llegó al deporte:
“Yo veía a mi hermano jugar y un profesor siempre me invitaba. Hice varios deportes, hasta patinaje y básquet, pero mis compañeros en la escuela me decían que era bruta y que probara rugby. Fui, me gustó y me quedé”.
En tanto, Priscila, que juega como wing o centro, explicó:
“Lo que más me gustó es la amistad dentro y fuera de la cancha. En el fútbol sentía mucha competencia, y acá encontré compañerismo y un grupo unido”.
Las mayores, en formación desde este año, enfrentan un nuevo desafío. Marianela reconoció:
“En juveniles siempre ganábamos. En mayores nos encontramos con equipos más organizados y fue difícil al principio, pero aprendimos a perder juntas y a ganar juntas. Hoy somos una familia”.
El entrenador Sebastián Ortiz destacó el trabajo integral:
“Siempre buscamos que sea un espacio de contención, que las jugadoras estén cómodas y acompañadas. La clave es construir equipo y valores desde arriba, no sólo pensar en resultados”.
El rugby femenino en Rivadavia sigue creciendo, con sueños grandes en juveniles y mayores, y con la convicción de que el deporte es mucho más que competencia: es familia, aprendizaje y un estilo de vida.














































