La clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial volvió a impulsar las ventas de camisetas, gorros, pinturas y cornetas en San Martín. Algunos comercios comenzaron a reducir precios y lanzar promociones para aprovechar las últimas horas de una demanda que podría alcanzar su punto máximo durante la jornada previa al partido decisivo.
Carlos Oliva, propietario de un reconocido comercio ubicado en calle 25 de Mayo, analizó el movimiento comercial durante un móvil de Mañanas de Ciudad, el programa conducido por Carina Coria y Juan Quiroga en Ciudad FM 90.5. El comerciante aseguró que la expectativa fue elevada desde el comienzo del torneo y que los resultados de la Selección hicieron crecer progresivamente el interés del público.
“Las expectativas fueron muy buenas y altas”, señaló Oliva al describir cómo se desarrollaron las ventas durante la competencia.
El comerciante consideró que la conquista obtenida en el Mundial anterior ya había generado un escenario favorable. La camiseta argentina, los colores celeste y blanco y los productos vinculados con la Selección conservaron un fuerte atractivo, que volvió a intensificarse a medida que el equipo avanzó de ronda.
“Con lo que ganamos el Mundial pasado, ya venía con buenas ventas y buenas expectativas”, explicó.
Entre los artículos más solicitados aparecen las pinturas para el rostro, los gorros y las cornetas. Uno de los productos que se agotó rápidamente fue una pintura diseñada para marcar directamente los colores de la bandera argentina.
“Tuvimos una que hacía la forma de la bandera. Eso no nos duró nada, fue un éxito”, recordó.
Después de agotarse ese modelo, el comercio continuó ofreciendo pinturas similares al maquillaje tradicional. La demanda se mantuvo especialmente entre los niños, aunque Oliva advirtió que los adultos comenzaron a sumarse con mayor fuerza durante los últimos partidos.
Los gorros también registraron un buen nivel de ventas. Sus precios se ubicaban, según la información aportada durante la entrevista, entre los $5.500 y los $6.000. Para las últimas jornadas previas a la final, el comercio implementó un descuento del 20% con cualquier medio de pago.
Las cornetas y elementos de sonido tuvieron un comportamiento similar. Las unidades más pequeñas se vendieron rápidamente y quedaban disponibles principalmente las vuvuzelas grandes, con un precio informado de $2.500.
“Los gorros se han vendido muy bien y las cornetas también”, resumió el comerciante.
La camiseta argentina continúa siendo el producto central de la previa. Durante el recorrido realizado por el centro de San Martín, se observaron locales que ofrecían una camiseta a $15.000 o una promoción de dos unidades por $25.000. Las prendas para niños se conseguían desde aproximadamente $10.000.
Según lo expresado durante el móvil, algunos modelos que anteriormente costaban alrededor de $18.000 habían descendido hasta los $15.000. También se advirtió que la disponibilidad comenzaba a reducirse y que varios comercios planeaban extender sus horarios de atención hasta el sábado o incluso durante la mañana del domingo.
La baja de precios responde, en parte, a la necesidad de vender el stock relacionado con el Mundial antes de que finalice la competencia. Las camisetas actuales incluyen las tres estrellas correspondientes a los campeonatos obtenidos por Argentina, mientras que una nueva consagración podría abrir inmediatamente la demanda de prendas con una cuarta estrella.
Esto no significa que la camiseta actual pierda su valor deportivo o emocional, pero sí modifica las expectativas comerciales. Frente a esa posibilidad, los negocios buscan completar sus ventas mediante descuentos, promociones y ofertas por cantidad.
Para Oliva, el mayor movimiento siempre se produce en la previa inmediata de cada partido. Cuando Argentina jugó durante la semana, las ventas crecieron con fuerza durante la tarde anterior. Ante una final programada para el domingo, el comerciante esperaba una actividad especialmente intensa durante el sábado.
“Siempre la previa de los partidos ha sido la venta más fuerte”, afirmó.
La demanda no se concentra solamente en los hinchas que todavía no poseen una camiseta. También aparecen compras destinadas a reuniones familiares, grupos de amigos y hogares con niños que viven el torneo con una fuerte identificación con Lionel Messi y el resto de los jugadores.
Muchas familias suman pinturas, banderas, gorros, cornetas y otros elementos para acompañar la previa, mirar el partido y prepararse para una eventual celebración. La expectativa trasciende a los más chicos y alcanza también a jóvenes, adultos y personas mayores.
El comerciante explicó que durante las primeras etapas fueron los niños quienes mostraron el mayor entusiasmo. Sin embargo, con el avance de Argentina y especialmente después del partido contra Inglaterra, observó una participación mucho más marcada de los adultos.
El fenómeno confirma que cada instancia decisiva amplía la movilización social alrededor de la Selección. A medida que se acerca la posibilidad de una nueva consagración, personas que no habían comprado productos al comienzo del torneo comienzan a buscar camisetas, pinturas o banderas.
El centro de San Martín presentaba poco movimiento durante las primeras horas de la mañana, pero los comerciantes esperaban un cambio importante durante la tarde y la jornada siguiente. La proximidad de la final, las promociones y la reducción del stock podrían acelerar las compras de último momento.
Además del aspecto comercial, la entrevista reflejó el clima de ansiedad e ilusión que atraviesa a la comunidad. La gente comienza a organizar reuniones, preparar cábalas, elegir la camiseta y pensar cómo vivirá el partido.
Oliva resumió esa expectativa con una frase vinculada con el mensaje del capitán argentino y la conquista conseguida en Qatar.
“Como dice el capitán Leo, lo que viene después de Qatar es todo gratis. Si viene la cuarta, mejor”, expresó.
El comercio mundialista se transforma así en una expresión visible del entusiasmo colectivo. Cada camiseta, gorro o bandera forma parte de una previa que mezcla consumo, identidad, reunión familiar y pasión deportiva.
El desafío para los negocios será responder a una demanda concentrada en pocas horas, mientras que los compradores deberán encontrar los productos buscados antes de que se agote el stock disponible.
San Martín comienza a vestirse nuevamente de celeste y blanco. Los precios bajan, aparecen las promociones y la ilusión aumenta en las horas anteriores a una final que paralizará al país.
La entrevista completa a Carlos Oliva y el recorrido por los comercios del centro de San Martín pueden verse en las plataformas digitales de Ciudad FM.






































